Proponen una ‘iniciativa popular’ contra la privatización de la Costanera Norte

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Manuel Ludueña habla del nexo entre los negocios vinculados al Aeropuerto y la privatización de la Costanera Norte.

Arquitecto y docente de la Universidad de Buenos Aires, Manuel Ludueña es uno de los más de 7.000 inscriptos en la Audiencia Pública por la venta de Costa Salguero. Durante su intervención, Ludueña aseguró que más allá de la valoración inmobiliaria, lo que está detrás del proyecto es una fuerte vinculación con el Aeroparque. Y arriesga sobre la existencia de un “convenio tácito, fantasma” que va a contramano del interés demostrado por miles de vecinos que se movilizaron para exigir que esos terrenos se conviertan en un parque costero, con acceso público al río.

Ese interés condensado en la Audiencia Pública redundó en un proyecto de iniciativa popular que ingresó el 1 de diciembre a la Legislatura, donde espera la aprobación de la Comisión de Asuntos Constitucionales para liberar el proceso de recolección de firmas. La Constitución porteña habilita la presentación de proyectos que hayan conseguido 30 mil firmas. En ese caso, el proyecto debe ser tratado en el plazo de un año, sin necesidad de que sea elevado por ningún diputado.

“La iniciativa surge porque no hay otro método más eficaz para representar a la comunidad. Junto a otros colegas, luego de la Audiencia, decidimos hacer una presentación formal”, explica Ludueña. Y añade: “Hay varios colectivos, Jóvenes Ambientalistas, Grupo de Arquitecta, FARN, Fundación Ciudad van a generar firmas. Va a ser algo amplificado y quedará como una acción de la comunidad, no de alguien particular”.

Para este vecino del barrio de Chacarita, especializado en planificación urbana, el intento de privatización de la ribera “es parte de un proceso de apropiación de las tierras públicas en función de intereses de grandes desarrolladores, muchos relacionados con capitales externos”. “Ese proceso tiene bastante tiempo, lo podemos relacionar con Puerto Madero. Lo que sigue son las areneras, la dársena Este y quizá hasta el propio puerto y su relocalización. Eso tiene raíces y gestores públicos”, augura.

¿Cómo sería el negocio?

Yo no tengo evidencias, pero sí hipótesis. Una cuestión es la reivindicación que hacen más de siete mil personas que se anotaron en la audiencia, donde reclaman que el espacio en disputa se mantenga como espacio público. Eso está basado en todos los planes urbanos que hubo en la ciudad, desde 1925, con el plan de higiene.

¿La Costanera Norte siempre fue pensada como espacio público?

Tanto esa parte como donde está Aeroparque eran espacios verdes, de paseo público. Hasta en el Código Urbanístico sancionado en 2018 son distrito público. Hay una legitimidad histórica, una cultura de la comunidad de que ese espacio corresponde al uso público.

El proceso de apropiación de tierras públicas que usted menciona, ¿estuvo explicitado en algún plan?

Son dos procesos. Uno histórico, desde 1925, y el otro que se inicia con Puerto Madero. Analicemos el derrotero de Costa Salguero y Punta Carrasco. Primero se legisló la construcción del Distrito Joven, que es para toda la costa. Ese proyecto tenía previsto construir 33.000 m2 en 61 hectáreas y tenía una visión, a mi entender, bastante apropiada y razonable. Con una preparación del espacio público interesante, con bosquecillos, con remediación de aguas y una serie de consignas de paisajismo sostenible. Pero después un convenio con Nación de 2004 con respecto a Aeroparque incluyó la obligatoriedad de tener dentro de la costanera un estacionamiento, con subsuelos. Eso ya se hizo. Luego vino otra ley con un concurso para Costa Salguero y Punta Carrasco que propone construir 230 mil m2, la mitad del terreno, sin tratamiento paisajístico para los espacios verdes. Y ahora tenemos esta ley con media sanción y que se debate en Audiencia Pública, que autoriza a construir 700.000 m2 en 63 hectáreas. Un tercio de Puerto Madero. No es cualquier cosa lo que se está discutiendo.

¿De qué tipo de construcciones estamos hablando?

El tema justamente es el uso que se plantea. Ya tenemos el estacionamiento y ahora quieren hoteles 5 estrellas y un helipuerto. Ya con eso, esto pasa a ser -por decirlo de una manera liviana- un complemento del Aeroparque. En mi memoria está que en algún momento se quiso hacer un hotel en Aeroparque. Para mí, ese es el objeto de toda esta cuestión.

Usted dice que, más allá de la vista al río, lo que importa es la cercanía con Aeroparque.

El lugar tiene la expectativa del desarrollo de lo que viene después. Se jerarquiza como complementario al Aeroparque, permite que sea un lugar para personas en situación de tránsito, que puedan esperar ahí su avión. Al construir un helipuerto seguramente están pensando en los desplazamiento de personas VIP. Todas estas cuestiones van más allá de la vista al río, que es cierto.

¿Cuál sería el impacto ambiental?

Los estudios hechos por la Ciudad son bastante lamentables. La ley se refiere a las actividades, al funcionamiento de lo que se va a desarrollar, no al edificio. Eso tiene que ver con el movimiento de personas, de vehículos, el comercio, el nivel de ruido y el entorno. Esto fue soslayado en todas las evaluaciones y es lamentable porque no es lo mismo una vivienda suntuosa y sus gastos, que una vivienda estándar. En este caso, si todo está en función del Aeroparque, al hotel 5 estrellas no le importa que haya ruidos de aviones… ¡tiene que ver con eso!

¿Cree que hay alguna chance de frenar el proyecto?

Pienso que sí. Estamos lanzando una iniciativa popular para que la Legislatura trate obligatoriamente el destino de esas tierras para espacios verdes. Entiendo que mientras esté esa posibilidad, nadie las comprará. Esto va a limitar cualquier acción posterior. Se ha generado un movimiento extraordinario alrededor de estos temas. Más allá de grupos de profesionales, En la Audiencia Pública participan vecinos, que nunca han participado de este tipo de reuniones. Veo que se ha generado un proceso bastante amplio, espero que esto haga que los radicales recapaciten, cuestiones que siempre estuvieron en su consideración. Por lo menos, deberían ser coherentes con su historia.