Informe especial: 1 de cada 3 porteños es pobre, peor que en la crisis del 2001

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Uno de cada tres porteños es pobre. La ciudad que acumula la mayor riqueza, en apenas 203 km2 y con una población que se mantiene estable desde 1947, atraviesa un largo deterioro de sus indicadores socioeconómicos.

Si hasta no hace mucho los cientistas sociales hablaban de situaciones de pobreza e indigencia “incidentales” en la Ciudad, hoy empieza a vislumbrarse la tan temida pobreza estructural que rodea desde la periferia al centro-norte más rico de la capital.

El último informe de la Dirección de Estadística y Censos relevó a 926 mil personas por debajo de la línea de pobreza, lo que representa el 30,1% de la población. Son 331 mil personas más que hace un año.

El dato impacta por su magnitud. Nunca antes (salvo el trimestre anterior, cuando la cifra superó el 33%) en la Ciudad hubo tantos pobres. Ni siquiera en el peor momento pos crisis de 2001, cuando alcanzó al 21,2%, (tercer trimestre de 2002).

Más dramática aún es la situación de la indigencia, que afecta al 14,3% de los habitantes. Tuvo un aumento exponencial, hace un año, esa cifra estaba en el 5,5%, un número similar al 2002, cuando alcanzó al 5,7%.

No hay dudas de que la pandemia ha hecho estragos en la mayoría de las economías del mundo. La Argentina se vio afectada en todo su territorio. Sin embargo, en la Ciudad este proceso arrancó mucho antes. Y sólo hace falta ver en detalle las propias estadísticas del gobierno porteño.

En el año 2006, un año antes de la llegada de Mauricio Macri a la jefatura de Gobierno, la pobreza era del 11,6%. Ese porcentaje se mantuvo relativamente estable hasta 2015. Desde entonces no paró de crecer, con pequeñas oscilaciones menores a la baja como excepción.

Luego de cuatro años del tándem Macri presidente – Rodríguez Larreta jefe de Gobierno, el 2019 cerró con 22,3% de pobres, aunque la indigencia se mantuvo en el 6,5%. La pandemia hizo explotar una bomba que venía con la mecha humeando desde hace años.

Y la cosa podría empeorar. El mismo informe del gobierno apunta la existencia de casi medio millón más de personas que oscilan entre una “situación vulnerable” y el “sector medio frágil”. Es decir, están al borde de caer por debajo de la línea de pobreza; una línea que la mayoría ve desde abajo: el ingreso promedio en la Ciudad es de 47.823 y está $2.177 por debajo de la Canasta Básica de pobreza medida por el INDEC para una familia tipo. Cualquier resbalón de la frágil economía podría convertir en aún más catastrófica la situación social.

Para algunos sectores, como el comercial, los números no son una sorpresa. Al cierre masivo de comercios pos crisis de 2018, le sobrevino la pandemia. Más de 25 mil emprendimientos bajaron sus persianas y, si bien no hay números oficiales, casi 100 mil personas perdieron sus empleos. Desde la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad (FECOBA) reclamaron políticas más activas por parte del gobierno. En concreto, las únicas ayudas fueron unos créditos del Banco Ciudad con tasa subsidiada al 12 por ciento, de 500 mil pesos, para 10 mil comercios y una exención de ABL para los más afectados.

“Las cifras de pobreza no son un fenómeno inevitable sino la consecuencia de un gobierno que no tiene como prioridad la situación social de los y las porteñas”, dice a Diario Z el legislador del Frente de Todos y director del Centro de Estudios Metropolitanos, Matías Barroetaveña. “El gobierno de Rodríguez Larreta no ha tomado una sola medida para atemperar el impacto de la crisis social en la Ciudad de Buenos Aires. El presupuesto 2021 destina 2407 millones de pesos para garantizar el blindaje mediático de Larreta mientras la clase media, las Pymes y los trabajadores de la Ciudad quedan al desamparo sufriendo todo el embate de la crisis y del ajuste de las cuentas públicas”, agregó.

La descripción de Barroetaveña coincide con otro informe realizado por el Indec acerca del impacto de la crisis por la pandemia en el AMBA. Según este estudio, casi la mitad de los hogares de la Ciudad y el conurbano redujo sus ingresos y un tercio del total debió reducir la compra de al menos un alimento (carne vacuna u otras, verduras frescas o leche). El informe abarcó también cuestiones relacionadas con los servicios, en los que incluyó el tema alquiler y el pago de las tarifas de luz y gas, entre otros. Esta situación afectó al 14,7% en la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el impacto resultó superior en el conurbano bonaerense, con el 33,3%.

Hacia adentro, la Ciudad revela una división cada vez más profunda. Todos los indicadores bajan como una rampa desde el norte, pasando por el centro y tocando fondo en el sur. En materia de ingresos, sn los hogares residentes de zona norte la suma alcanza los $58.056, mientras que en el sur de la ciudad es apenas $29.431. En los barrios del centro, por su parte, los ingresos también quedaron muy por debajo de la zona norte, con $39.117. En ese mismo trayecto (Norte-Sur), la desocupación aumenta del 9,6% al 19%. No resulta llamativo, entonces, que la esperanza de vida en los barrios del sur sea 10 años menos que en los del norte.

Si bien no se trata de un fenómeno nuevo, tal como lo ha explicado el economista y secretario de Política Económica de la Nación, Haroldo Montagu, “tras cada crisis, como el Rodrigazo, la hiperinflación, en los 90, se fija un escalón más bajo en las condiciones socioeconómicas de la población”. Con el fantasma de un rebrote pandémico empezando a merodear en los discursos públicos, el escenario podría complejizarse aún más. El riesgo de fijar un nuevo piso de pobreza en la Ciudad está latente. ¿Cuánto podrá revertirse en el corto y mediano plazo en un distrito envuelto en un proceso que la propia dirección de Estadísticas califica como una “pauperización generalizada en la población de la Ciudad”?