El mosquito transmisor del dengue se multiplica en los distintos barrios

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Luego de un año en el que la Ciudad fue azotada por una epidemia (dengue) y una pandemia (Covid-19), los expertos que realizan semanalmente el Boletín Epidemiológico de la Ciudad plantean un escenario preocupante en el que podría superponerse un rebrote del coronavirus y el resurgimiento de la transmisión local de dengue. “En lo que resta del año 2020 y el 2021 podría plantearse una situación epidemiológica compleja, considerando el ascenso potencial de los casos de dengue en la temporada estival en conjunción con nuevos casos de Covid-19”, aseguraron en el último parte.

Tras algunas semanas de calma, la tendencia a la estabilización y baja de los casos de Covid-19 se revirtió. En la Ciudad, en los últimos siete días, hubo un 23% más de infectados que en las semanas previas (https://diarioz.com.ar/2020/12/20/covid-19-mas-casos-en-la-ciudad-y-en-la-provincia-que-en-las-semanas-anteriores/). Este cambio en la curva se produjo antes de lo esperado y en consonancia con el momento en el que el mosquito transmisor del dengue, aedes aegypti, comienza a multiplicarse en los distintos barrios. Durante el 2020, la Ciudad registró desde el 1 de enero unos 7.241 casos, el número más alto desde 2016.

Ahora bien, ¿qué posibilidades hay de que ocurra el vaticinio del Boletín Epidemiológico? Sylvia Fischer, investigadora del Conicet y docente de la Facultad de Ciencias Exactas (UBA), integrante del Grupo de Estudios de Mosquitos de la Argentina, señala que la advertencia puede estar orientada a “elevar la atención” de todos los efectores de salud, en especial para las áreas de prevención del dengue, que ya están trabajando especialmente en la zona sur. “Quizá estén pensando en el riesgo de co-infección de Covid y dengue. Están tratando de elevar la presión sobre esto”, dice a Diario Z.

Fischer trabaja específicamente en el monitoreo de control de población de los mosquitos, algo que se vio interrumpido debido a las restricciones de movimiento ocasionados por la pandemia. Gracias a las investigaciones de su grupo, se logró determinar que los criaderos de mosquitos se sitúan en los lugares más cálidos de la Ciudad, lejos del río, ya que la diferencia de temperatura es de hasta un grado más, por ejemplo entre Mataderos y la costa del Río de la Plata. Sin embargo, la especialista insiste en que este año -como en los anteriores- las acciones de prevención se toman tarde, cuando ya se produjo el ciclo de reproducción del aedes aegypti. “Las campañas de descacharrización se tienen que hacer en invierno, si lo hacemos ahora por más que un vecino tire los recipientes que puedan tener agua, el mosquito se va a la casa de al lado”, advierte.

Hay dos condiciones necesarias para que se produzca una epidemia de dengue, tal como la que se vivió en el 2020. La primera es que haya una población abundante de mosquitos. “Eso se está dando todos los años”, señala Fischer. El segundo factor, que puede marcar la gravedad del asunto, es dónde están ocurriendo epidemias en los países vecinos. Si viajan hasta allí habitantes de la Ciudad que son picados por el aedes aegypti, al regresar dan inicio al ciclo de circulación local. “Entonces, la probabilidad de que haya una epidemia, es proporcional al movimiento entre fronteras”, indica Fischer. Las restricciones pueden ayudar.

Con una alerta epidemiológica vigente en Paraguay, la esperanza de los especialistas es que la preeminencia de la pandemia de Covid-19 haya tenido un efecto directo en la disminución del movimiento entre fronteras. “Esto no quiere decir que pase lo mismo que otros años, pero sí sería un atenuante”, apunta la investigadora del Conicet. “Ahora, si llegara la misma cantidad de personas que el año pasado, para evitar el mismo nivel de infección, tendríamos que reducir drásticamente la población de mosquitos. Eso es muy difícil”, advierte.

¿Cuál es el riesgo que permitiría una multiplicación de casos? “Las poblaciones de mosquitos están. Que desaparezcan es una ambición que ni siquiera me atrevería a plantear, está muy adaptado a la región. El objetivo es bajar las abundancias a un nivel que no haga probable la transmisión, pero es un objetivo ambicioso porque depende de la acción del gobierno y de las personas, de todos, también las escuelas, las asociaciones civiles. Todos tienen que participar”, dice Fischer. “Este es un año favorable para hacer esto. Al haber habido una epidemia hace poquito, hay sensibilización. Esto ayuda a que se hable del tema, que es muy difícil de sostener en la agenda pública”, añade.

Los síntomas del dengue

Es una enfermedad similar a la gripe que afecta a lactantes, niños pequeños y adultos. Los síntomas son fiebre, náuseas, vómitos, sarpullido, molestias y dolores (en los ojos, musculares, en las articulaciones o en los huesos).

Los síntomas generalmente duran entre 2 y 7 días y la mayoría de las personas se recupera en alrededor de una semana, aunque hay que tener en cuenta que puede llevar a la persona infectada a tener  complicaciones con otras enfermedades. El dengue grave es potencialmente mortal porque cursa con extravasación de plasma, acumulación de líquidos, dificultad respiratoria, hemorragias graves o falla orgánica.

No hay tratamiento específico para el dengue ni para dengue grave, pero la detección oportuna y el acceso a la asistencia médica adecuada disminuyen las tasas de mortalidad por debajo del 1%.