Martín Hojman: “El chico que en una fiesta propone cuidarse es tomado por el tonto”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

“Estamos viendo un aumento de casos en un momento complicado. A diferencia de la primera ola, la gente está cansada, relajada y descreída, y eso puede ser una mezcla muy peligrosa”, explica a Diario Z el infectólogo Martín Hojman, médico del Hospital Rivadavia, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología y coordinador de la Red de Infectología de la Ciudad.

Hojman advierte que el impacto de la falta de cuidados (distanciamiento y uso de tapabocas), las reuniones familiares por la Navidad y Año Nuevo, las fiestas clandestinas y las reuniones multitudinarias se verá reflejado en los números luego de la segunda semana de enero. “Si los casos siguen subiendo, va a ser necesario tomar medidas más drásticas”, señala, en relación a la posibilidad de disponer de un “toque de queda sanitario” que impida las actividades nocturnas.

A pesar del incremento de los contagios, no se registra un nivel elevado de internaciones, ¿por qué?

Porque se están contagiando los jóvenes. Es algo que se vio en muchos lados. Empieza por los jóvenes porque son los más reticentes a cumplir con las medidas, por las fiestas clandestinas. Quizá porque sus amigos y compañeros tuvieron covid y no tuvieron síntomas, o fueron muy leves, entonces se pierde la sensación de peligro y gravedad. En Europa se vio lo mismo. Esto empieza por los jóvenes pero luego se expande a otros grupos porque los chicos tienen contacto con adultos mayores, con gente que tiene co-morbilidades, y ahí está el problema. Al expandirse a esos grupos, la cosa se va a complicar en el sistema de salud: más internaciones, más mortalidad.

¿Cree que ese impacto puede darse por los encuentros entre jóvenes y adultos durante las fiestas?

No sabemos. Esperemos que ese impacto no sea muy grande. Tenemos el ejemplo de lo que pasó en Europa y fue clarísimo. Otra vez depende de cada uno, de la responsabilidad de mitigar y contener la situación. Yo creo que hubo varios hechos durante este último mes, sumado a las fiestas, que van a impactar en la cantidad de casos. Si así fuera, esto se va a ver reflejado durante la segunda semana de enero. Uno ve que no se cumplen las medidas, pero nunca sabemos bien en qué magnitud. Lamentablemente yo creo que la segunda ola, el rebrote, ya comenzó. Y la tendencia a la suba va a seguir. Es un momento muy particular, en el que se define si esto se puede contener o no.

¿Qué piensa que va a pasar?

El problema, otra vez, es que la gente está muy descreída, oye muchos mensajes contradictorios. El tema de la vacuna es muy complejo, sin entrar en la discusión sobre el origen. Hay gente que dice: “Bueno, tenemos la vacuna, entonces ya está”. Es un error. Para parar la transmisión comunitaria del virus van a pasar varios meses.

¿Qué opina sobre quienes se oponen a vacunarse?

Ese es otro tema. Hay qué pensar qué pasa con la gente que está en contra de las vacunas. ¿Qué está pasando, realmente? Yo entiendo que estamos en un momento muy difícil, la pandemia y los tiempos que se apuran, pero hoy hay trolls en las redes que directamente mienten: hablan de efectos adversos y muertes que no ocurrieron. Hay una tendencia a favorecer las posturas para que la gente no crea en las vacunas. Yo no entiendo bien por qué o no lo quiero entender. Cuando abrís el agua, la tomás porque confías que es potable y confías porque hay organismos que se dedican a monitorear su calidad. Esto es lo mismo: hay organismos que analizan las vacunas de manera seria, pero la discusión alrededor de las vacunas no es seria. Entonces parece que hay otras intenciones en esos mensajes, que además impactan en la salud de la población. Hoy hay gente internada, esto sigue, pero también tenemos la vacuna. Podemos discutir la letra chica de la vacuna, pero que sirve, yo no tengo ninguna duda.

¿Usted aconsejaría algunas restricciones, como el toque de queda sanitario? ¿Es el momento?

Es muy difícil estar en el lugar de quienes tienen que tomar esa decisión porque claramente va a ser contraria a lo que la mayoría de la gente quiere y entiende. Lo que yo haría es hablar un poco más del tema, los problemas que pueden causar, la necesidad de mantener distancia, evitar grandes aglomeraciones. Sería más estricto con las actividades clandestinas. Esto es un día a día. Si los casos siguen subiendo, va a ser necesario tomar medidas más drásticas. Y si se trata de no permitir ciertas actividades durante la noche, como se hace en muchos lugares de Europa, me parece que es interesante porque no impacta mucho sobre el tema comercial y se paran un poco las movidas clandestinas nocturnas. Pero, insisto, esto es un día a día y hay que ir viendo cómo evoluciona la tendencia.

En relación a la Ciudad ¿por qué se ve un aumento a partir de que mucha gente sale de vacaciones?

El incremento es real, pero también hay otro dato que no se tiene muy en cuenta. En muchos lugares turísticos pedían un hisopado negativo para poder entrar. En las últimas dos o tres semanas hubo colas larguísimas en el hospital donde trabajo para hacerse ese hisopado. Eso seguramente ha impactado en el número final.

¿Qué opina de la actitud de los jóvenes que han realizado juntadas multitudinarias en las plazas ?

Varias cuestiones. Hay un cansancio claro y es lógico. Los chicos no sienten un riesgo cercano. Conozco chicos que van a reunión y sus amigos no están tomando ninguna medida de cuidado. Quien decide hacerlo es tomando como el tonto. Yo creo que en toda reunión, si al menos uno dice “che, tenemos que distanciarnos”, instala un problema. Si nadie dice nada, nos olvidamos. Pero los chicos que advierten del problema son dejados de lado. También tenemos el rol de los medios, que ayudan a dejar de lado ciertas precauciones. Además hubo varias concentraciones con autorización política, el velorio de Maradona, la votación del aborto. Se dejó de lado el cuidado y el mensaje era “no pasa nada”. Me parece que fue contradictorio y muestra una idea equivocada. Es una conjunción.

¿Podría trazar un escenario positivo y otro negativo, en el que la situación se complique seriamente?

El escenario positivo sería poder retomar ciertos cuidados que se tomaron al principio de la pandemia. No sé si con medidas restrictivas, pero sí estar atentos y ser rápidos de reflejos para que la gente se dé cuenta de que la situación puede ser realmente complicada. Va a haber un aumento de casos, es inevitable. Pero podemos evitar que sea un aumento catastrófico para que la gente que necesita atenderse pueda hacerlo. Un escenario negativo sería una segunda ola peor que la primera, lo cual es posible, y que se vean acá situaciones que no se vieron hasta ahora: elegir a qué paciente ventilar, pacientes en los pasillos de los hospitales, situaciones trágicas que vimos que sucedieron en otros países.

¿Qué piensa que va a pasar?

No lo sé. Trato de mantener el optimismo después de tanto tiempo. Pero si vuelve a haber casos como entre junio y agosto, la realidad es que los médicos estamos muy cansados, no estamos igual que entonces. Eso va a tener un impacto. No es lo mismo bancar el 0 a 0 con el Real Madrid los primeros 15 minutos que durante los últimos 15 minutos.