“Llegó la segunda ola y seguimos soportando condiciones laborales pésimas”, dicen los médicos porteños

Por Franco Spinetta. Especial Diario D

La segunda ola de Covid-19 empieza a sentirse en los hospitales porteños y los equipos de salud advierten que los encuentra “cansados”, con marcada “incertidumbre” y fastidiados por el fracaso en las negociaciones salariales. El 2020 cerró con un 35% de inflación, pero los médicos recibieron -por decreto del Ejecutivo y en disidencia- un aumento del 15%, fraccionado en tres: 5% en diciembre, 5% en enero y 5% en febrero, más un bono proporcional.

Así, mientras los casos no dejan de subir y empiezan a presionar otra vez sobre la capacidad de atención, los trabajadores de los 34 hospitales porteños se preparan nuevamente para recibir el embate del coronavirus.

El número de internados en terapia intensiva pegó un salto del 40%: en una semana pasó de 100 a 140 pacientes graves, según informó el gobierno.

Tras algunas semanas en las que se registró un considerable aumento de los casos, motorizado mayoritariamente por los jóvenes, el número de internados en terapia intensiva pegó un salto del 40 por ciento: en una semana se pasó de 100 a 140 pacientes graves, según informó el gobierno. Según describieron desde diversos hospitales consultados por Diario Z, el clima interno cambió dramáticamente.

La relación entre el gobierno y los médicos se resintió hacia finales del año pasado, luego de una serie de reuniones en las que no lograron acordar un incremento salarial. Tal fue el disenso, que la Asociación de Médicos Municipales (AMM), una entidad con mucho diálogo con el gobierno de la Ciudad, rechazó de plano la oferta y anunció a sus afiliados que las negociaciones quedaban en un impasse hasta el 28 de febrero. Mientras tanto, como para apaciguar las aguas, el gobierno dio un aumento por decreto del 15 por ciento, que los profesionales consideran “insuficiente e injusto”.

La oferta salarial nos impactó por lo precaria. El éxito en la atención de la primera ola se debió al esfuerzo de los equipos de salud.

dr. Jorge gilardi, AMM

“La oferta salarial nos impactó por lo precaria”, dijo a Diario Z el titular de la AAM, Jorge Gilardi. Los médicos sienten que el 2020 era el año clave para recomponer los alicaídos ingresos del sector. “Hemos recibido un impacto muy fuerte, pero no tuvimos el lugar que merecimos en la consideración del gobierno. Creo que tuvimos un trato que no fue lo suficientemente afectivo. Hubo un muy mal manejo de las licencias, ciertas desatenciones con el personal, más allá de lo económico”, amplió Gilardi.

En ese contexto, la segunda ola del coronavirus llega en momento de mucho malestar entre la comunidad médica, que viene realizando asambleas semanalmente en la mayoría de los hospitales para expresar su descontento. “Los equipos de salud sienten el impacto. La segunda ola nos agarra golpeados, salarialmente no reconocidos. El éxito en la atención de la primera ola se debió al esfuerzo de los equipos de salud. El personal puso todo de sí y estuvo en riesgo todo el tiempo. Nos parece que las condiciones para enfrentar la segunda ola deberían ser mejores”, señaló Gilardi.

“Estamos con paritarias suspendidas y postergadas. Hay asambleas virtuales y presenciales en casi todos los hospitales, hay mucho malestar.”

dr. osvaldo saleh, hospital alvarez

Luego de la primera ola, que tuvo su pico durante agosto del 2020, el sistema de salud porteño vivió una suerte de alivio durante varios meses. Entonces, la presión por las condiciones salariales aumentó de manera considerable. Los médicos, junto al sector de enfermería (históricamente postergado, excluido de la carrera profesional de Salud), se movilizaron hasta la jefatura de Gobierno, también hasta la Legislatura, donde fueron reprimidos. “No hubo respuesta. Estamos con paritarias suspendidas y postergadas, es increíble esta situación. Hay asambleas virtuales y presenciales en casi todos los hospitales, hay mucho malestar”, apuntó el cardiólogo Osvaldo Saleh desde el Hospital Teodoro Álvarez.

“Antes de esta situación teníamos deficiencias estructurales, edificios mal mantenidos, con aparatología antigua, falta de personal, tanto administrativos como profesionales. Hay mucha demanda de gente sin cobertura. Con la pandemia, se evidenció lo que faltaba. Entonces se invirtió mucho: se sumaron camas, se crearon las UFU, se contrató más personal”, reconoció Saleh.

Durante la mayor parte del 2020, el personal afectado a la primera línea de atención no pudo tomarse ni vacaciones ni licencias.

“En septiembre y octubre, cuando los casos empezaron a bajar, se creyó que durante el verano íbamos a estar tranquilos. Lamentablemente no fue así y llegó la segunda ola, mientras los profesionales seguimos soportando condiciones laborales pésimas”, agregó Saleh.

El desgaste no sólo se da en plano salarial. Durante la mayor parte del 2020, el personal afectado a la primera línea de atención no pudo tomarse vacaciones ni licencias. A mediados de octubre, algunos servicios empezaron a autorizar algunos días de descanso. La irrupción de la segunda ola amenaza con cortar los planes vacacionales de todo el personal. Mientras tanto, la Ciudad lleva a cabo el plan de vacunación entre los profesionales afectados a la atención de Covid.

“Están vacunando a equipos que están en primera línea, pero los contagios van mucho más rápido que las vacunas.”

“La vacunación viene muy lenta, creemos que va a durar todo el año hasta que estemos todos vacunados. Están vacunando a equipos que están en primera línea, pero los contagios van mucho más rápido que las vacunas”, advirtió una médica residente del Argerich que prefirió reservar su nombre. “Estamos en un panorama incierto frente a la segunda ola. Tenemos la experiencia, sabemos cómo accionar y eso es bueno, pero el gobierno no ha reconocido este trabajo, lo cual genera mucho malestar. Somos trabajadores esenciales y no tenemos siquiera una paritaria digna”, apuntó.

Otro de los reclamos que se escucha con frecuencia en las asambleas es por las horas extra trabajadas durante la pandemia. “No hubo ningún reconocimiento a ese esfuerzo. A pesar de que se hicieron muchas reuniones, movilizaciones, no hubo ningún efecto”, dijo Saleh.

“La propuesta del gobierno es miserable, nos sentimos humillados. La verdad es que estamos trabajando un montón y no tenemos siquiera un salario que supere la línea de la pobreza. Estamos hablando de eso”, añadieron desde la Asamblea de Residentes y Concurrentes de CABA.