Crecen las dudas en la comunidad educativa sobre la viabilidad de las clases presenciales en febrero

Por Franco Spinetta, especial para Diario Z

A dos semanas de la fecha propuesta por el gobierno porteño para el meneado retorno presencial a las aulas, los sindicatos y la comunidad educativa siguen expresando sus dudas acerca de los lineamientos establecidos por el ministerio de Educación encabezado por Soledad Acuña. La cartera educativa hizo circular un protocolo que UTE-Ctera calificó como “muy borrador”, en el que además las autoridades dejaron asentado que “cada escuela deberá diseñar su propia propuesta de organización”. Esto anticipa que el objetivo expresado de “todos los chicos, todos los días” en las aulas difícilmente se hará realidad. La mayoría de las escuelas no está en condiciones de cumplir con las pautas de distanciamiento.

“Las escuelas no están en condiciones sanitarias ni edilicias para arrancar el 17 de febrero. No se hizo nada en el 2020. Es una decisión irresponsable del gobierno”, dijo a Diario Z Carla Raimondi, integrante de las cooperadoras del Liceo 9, el Esnaola, y vicepresidenta de la cooperadora de la escuela José Hernández. Raimondi confirmó que aún no llegó ninguna información oficial a las escuelas. Pero que en el colectivo Cooperadores en Movimiento todos coinciden en que en los establecimientos “no dan los metros cuadrados (para cumplir con el distanciamiento)”. Y además “hay escuelas con dos o tres inodoros, sin insumos de limpieza” que, además, debe ser adquirido por cada cooperadora.

“En el Ministerio de Educación los funcionarios de segunda línea reconocen que están viendo todo sobre la marcha, que no saben cómo será. Nos dicen que tal vez se dé clases en un pasillo, en una biblioteca. Es angustiante”, agregó Raimondi. 

“En el Ministerio de Educación los funcionarios de segunda línea reconocen que están viendo todo sobre la marcha, que no saben cómo será. Es muy angustiante”.

Carla Raimondi, integrante de las cooperadoras del Liceo 9, el Esnaola.

El protocolo enviado por el gobierno confirma la idea de que la “burbuja es el grado”. Esto implica entre 20 y 35 estudiantes por aula, mientras que los docentes podrán pasar de burbuja en burbuja. En Ademys calculan que, de esta manera, estarán en contacto con 150 estudiantes por día. “El protocolo propuesto no toma en cuenta las necesidades que hemos estado proponiendo. Se pone en riesgo a docentes y estudiantes”, dijo la secretaria general de ese sindicato, Mariana Scayola. Además, la dirigente advirtió: “Están exentos (de concurrir) los docentes en población de riesgo y embarazadas, pero no quienes conviven con personas en esas situaciones.”

Desde UTE-Ctera calificaron como “fake news” el hecho de que los docentes se opongan al regreso de clases presenciales. “Lo que exigimos son protocolos seguros que cuiden la salud de toda la comunidad educativa”, señaló su secretaria general, Angélica Graciano.

Por su parte, la secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) seccional Capital, Alejandra López, aclaró: “Volvemos a clases presenciales pero siempre y cuando estén dadas las condiciones”.

“El protocolo propuesto no toma en cuenta las necesidades que hemos estado proponiendo. Se pone en riesgo a docentes y estudiantes”

Mariana Scayola, secretaria General de Ademys.

Al igual que en las escuelas públicas, no todas las privadas, que concentran la mitad de la matrícula en la Ciudad, “están en condiciones de empezar el 17 de febrero”. “Algunas lo están, pero hay otras que estarían empezando con ‘bimodalidad’, virtual y presencial”, aseguró López. Consultado Sadop acerca de si hoy están las condiciones para concretar el plan propuesto por el ministerio de Educación porteño, sus voceros señalaron que están “evaluando y analizando” la situación en profundidad.

“Integro las cooperadoras desde el 2012. Conocemos bien de adentro el tema. Hacemos ferias, vendemos bonos, entregamos bolsones. Estamos en todo lo que necesite la escuela.  Por eso estamos proponiendo un sistema mixto, gradual y cuidado de presencialidad. Y clases hubo siempre. Los maestros no pararon de trabajar. Los chicos que perdieron conexión con la escuela fue porque no tenían dispositivos o conectividad”, apuntó Raimondi.

El gobierno presenta a la presencialidad como la solución a todos los problemas, pero es una pantalla. Seguimos trabajando, aportamos conocimiento y hasta plata. Hay mucha desigualdad. Hay gente que la está pasando muy mal”, agregó.