Axel Rivas, sobre las clases: “Un modelo de alternancia, una semana presencial y otra virtual, funciona”

Por Franco Spinetta, especial para Diario Z

El regreso presencial a las aulas se convirtió en un tema de álgido debate, cruzado por operaciones mediático-políticas e intereses que van más allá de la cuestión educativa. Sin embargo, para el docente-investigador Axel Rivas, presidente del Consejo Nacional de Calidad de la Educación de la Argentina, hay que salir de los “enfoques absolutistas” y centrarse en una cuestión clave. “Las escuelas deberían estar siempre abiertas para la contención socio-emocional de los alumnos”.

En ese sentido Rivas propone un sistema de “alternancia” que escapa de slogans como el de “todos días, todos los alumnos” propuesto por el gobierno porteño. “Hay que planificar una vuelta más gradual en los contextos donde todavía hay circulación comunitaria del virus. Primero porque no sabemos cuál es el efecto de la escuela y no hace falta arriesgar tanto. Y la verdad, con un modelo de alternancia, que es lo que yo propongo, alcanza para que los alumnos vuelvan a encontrarse con sus espacios y docentes”, explica a Diario Z.

¿Qué opina de las medidas del gobierno porteño para regresar a las aulas el 17 de febrero?

Primero hay una cuestión que depende de la mirada epidemiológica, de la cual no podría opinar. De lo que he leído, es un tema muy complejo y nuevo. Entonces no sabemos cuál es el efecto que producen las escuelas abiertas. Tenemos que trabajar sobre la mayor cantidad de información disponible. Y en lo posible contar con un semáforo orientador que nos indique cuándo el reinicio de clases presenciales puede ser completo, cuándo de manera parcial, y cuándo cerrar. Todo depende de las cifras. Si las escuelas, en un contexto de muchos contagios, ayudan a propagar la enfermedad y generar más muertes, tenemos que tener cuidado de no caer en el debate polarizado de abrir-no abrir. Yo no puedo opinar sobre cuándo abrir, bajo qué condiciones epidemiológicas, pero sí exigir que exista ese parámetro. Después, hay un factor relevante que, aún dentro de un nivel de contagios relativamente alto, me parece que es necesario volver a las aulas.

¿De qué manera?

Hay muchas formas de hacerlo, dentro de un parámetro de contagio no muy extendido, el cual yo no lo puedo definir. Sin embargo, volver a las aulas nos va a permitir saber mejor, en la práctica, si las escuelas ayudan a propagar el virus o no. Ahí hay toda una discusión. Objetivamente los alumnos contagian, pero también hay evidencia de que los niños contagian menos. No hay dudas, sin embargo, de que la escuela es un lugar de posible contagio. Por eso está el riesgo. Ahora la pregunta, de la que no hay una respuesta clara, es cuánto de la circulación del virus a través de niños y jóvenes no se está dando ya. Si los chicos están todo el día con otros chicos porque ya no hay cuarentena, abrir las escuelas no implicaría un aumento de la circulación del virus. Ya está circulando en las condiciones actuales. Es una pregunta y no tenemos una respuesta clara.

Sobre este punto, pareciera haber media biblioteca a favor y media en contra.

Bueno, no hay una biblioteca, ahí está el problema. Hay una enorme necesidad psico-emocional de volver a contactarse, después está la cuestión educativa, también una necesidad laboral de los padres. Es importante volver a la presencialidad. Me parece que en un contexto en el que no haya escalada de contagios, abrir las escuelas nos va a permitir saber el impacto real de la presencialidad.

¿Cómo deberían organizarse las escuelas para ese regreso?

Todo depende del semáforo. Hay lugares del país en los que se puede abrir casi normalmente, siempre con las medidas de prevención necesarias.

¿Se podrían tomar decisiones por escuela?

No creo, quizá por distrito. La atomización es peligrosa, el sistema requiere coordinación. Hay muchos docentes que trabajan en más de una escuela. Hay escuelas que van a poder abrir, en mejores condiciones edilicias, con grupos chicos o más flexibles. Tenemos que lograr un equilibrio. Hoy es más importante volver a la escuela que volver de manera completa. No hacen falta los enfoques absolutistas, no es volver todos o ninguno. Las escuelas deberían estar siempre abiertas para la contención socio-emocional de los alumnos, que haya un personal mínimo rotativo para recibir a grupos de alumnos que, por ejemplo en espacios abiertos, puedan tener contacto aunque sea esporádico. La escuela no debería volver a cerrarse nunca. Esa es mi primera prerrogativa. Aunque sea atendiendo a 50 alumnos por semana, en grupitos de a tres para darles un pequeño refuerzo, una escucha, una atención personalizada. Eso solo, ya ayuda un montón a esos 50 chicos.

Entonces, la propuesta de “todos los días, todos los alumnos”, ¿es viable?

Es un tiempo de transición, de exploración, de generar nuevos hábitos. Eso es lo más importante. Y también para toda la comunidad educativa, en especial para los docentes, tener a grupos de alumnos pequeños en las aulas va a dar un poco más de tranquilidad. No sabemos si un grupo de 30 contagia más que uno de 15, probablemente sí, pero no lo sabemos a ciencia cierta. Sí sabemos que tenemos que darle seguridad a las familias que mandan a sus hijos, a los docentes que van a trabajar. La primera forma de darles seguridad es que en las aulas haya espacios. Dentro de eso, el modelo de alternancia por semanas es una propuesta que tiene muchas ventajas, permite una mejor planificación de la tarea docente. No es tan fragmentada y permite ordenar el bloque pedagógico por semana, didáctico y curricular. Crea una ventaja en la que el aislamiento de una semana de los alumnos permitiría identificar más fácilmente la presencia del virus. Esto es lo que yo propongo, pero cualquier modelo de partición de grupos para que en las aulas haya distanciamiento, sirve.

En toda esta discusión por el regreso sí-regreso no, ¿qué lugar ocupa la cuestión pedagógica?

Está muy ausente y es central. Las decisiones pedagógicas requieren reparación para los docentes, que van a generar nuevos modelos de planificación y necesitan pautas claras y capacitación. Yo creo que no hay que trabajar en la virtualidad como se hizo el año pasado, si volvemos a las aulas. El modelo de alternancia tiene mucha historia, y quienes lo llevan a cabo saben hacerlo. No es que lo aprendieron de un día para el otro. Aprender de esas lecciones es muy importante. Básicamente son modelos de escuelas agrícolas, de 15 días viviendo en la escuela y 15 días en la casa. La alternancia tiene mucho trabajo sobre el contexto, cuando los chicos están en sus casas trabajan con los materiales que le dio la escuela y sobre el contexto. Le sacan provecho a la alternancia. Obviamente, si el docente no sabe qué hacer cuando el chico está en su casa, esa semana los chicos van a estar perdidos. Son adecuaciones que llevan trabajo y tiempo, pero también son una inversión, es un capital que vamos a ganar para el sistema educativo, como lo va a ser la virtualidad.