Los pibes debaten sobre las clases presenciales: ganas de ver a los amigos y temor a ser vectores de contagio

Por Franco Spinetta, especial para Diario Z

El regreso presencial al aula se convirtió en el eje de un debate que excede la cuestión epidemiológica derivada de la pandemia por Covid-19. Luego de un año en que las escuelas estuvieron prácticamente cerradas, la virtualidad empezó a mostrar sus límites. Algunos niños y jóvenes perdieron el hilo pedagógico. Muchos de ellos, se calcula que el 10%, directamente perdió contacto con las escuelas.

En este contexto, el gobierno porteño apuesta todo al regreso de la presencialidad casi sin matices y con cierta improvisación logística. Es una decisión que algunos expertos consideran muy arriesgada debido al contexto de altos casos de coronavrius.

“Para volver todos a la escuela hay que esperar que bajen los casos para disminuir el riesgo de contagio. Si muchos vamos a la escuela puede ser un foco de contagios”.

Álvaro, 15 años, estudiante del Lenguas Vivas.

El Ejecutivo de Horacio Rodríguez Larreta se apoya en la percepción de que la vuelta al aula es deseada por padres y madres que necesitan del soporte de las instituciones educativas para retornar a los ritmos laborales pre-pandemia- Y también de los alumnos y alumnas que quieren volver a la escuela. Según indica, por ejemplo, una reciente encuesta realizada por Unicef y Google, el 72% quiere la presencialidad.

Cinco jóvenes de distintas escuelas de la Ciudad dialogaron con Diario Z y confirmaron esa tendencia. Remarcaron que, sobre todo, extrañan el intercambio con amigas y amigos en el aula. Sin embargo, también plantean reparos por el riesgo que podrían correr familiares mayores. Incluso proponen un regreso escalonado, de virtualidad y presencialidad combinada, para evitar aglomeraciones en el aula y disminuir el riesgo de contagio.

Esteban tiene 15 años y es alumno de la Escuela Normal Superior en Lenguas Vivas, ubicada en Palermo. “Al principio parecía que seguíamos de vacaciones, después me enganché con las clases y siento que las pude seguir bastante. Pero sin duda me gustaría volver a la escuela, al aula, para estar con mis amigos. Y todos quieren lo mismo”, le dice a Diario Z.

“Creo que volver hoy al aula, con tantos contagios, podría significar un riesgo para mis abuelos. Creo que habría que esperar a que bajen los casos”.

Sol, estudiante secundaria del Sagrado Corazón de Jesús.

De la misma escuela y edad, Álvaro, espera un regreso presencial, aunque le gustaría que no sea todos los días con todos los alumnos en el aula sino que haya una mixtura con la modalidad virtual. “Para volver todos a la escuela hay que esperar que bajen los casos para disminuir el riesgo de contagio. Si muchos vamos a la escuela puede ser un foco de contagios. Además cuando estamos en aula espero que sea con barbijo y distancia”, advierte.

Desde Caballito, Eugenia, de 16 años y alumna del colegio Sagrado Corazón de Jesús, asegura que el seguimiento de los contenidos fue muy diferente entre sus amigas. Rescata la disposición de los profesores y profesoras que “siempre estuvieron disponibles para que les hagamos consultas”. “Yo tengo muchas ganas de volver y de tener clases de manera presencial. Extraño como era antes, ver a mis amigos, tener a un profesor o profesora explicando en el pizarrón. La modalidad virtual no me gusta nada. No me quedó otra que acostumbrarme. Fue un proceso, pero creo que la mayoría se adaptó. Yo no siento que perdí el año”, explica.

La encuesta realizada por Unicef-Google también arrojó datos que pueden vislumbrar el futuro inmediato del sistema educativo que, sin duda, deberá adecuarse a la evolución de la curva epidemiológica. Los jóvenes valoran la incorporación de herramientas tecnológicas (“La tecnología en la educación dio un salto cuántico en los últimos meses. Avanzó más que en los últimos 30 años”, dice el informe). Y también la flexibilidad en las horas de clase (35%), la utilización de plataformas educativas (19%) y los espacios de clases online (18%). Todas patas de una mesa a la que, argumentan los alumnos y alumnas, le falta la convivencia en el aula, la interacción con los pares y con los profesores.

“Sin duda me gustaría volver a la escuela, al aula, para estar con mis amigos. Y todos quieren lo mismo”,

Esteban, 15 años, estudiante del Lenguas Vivas.

“Quiero volver a tener clases. Siento que el año pasado no aprendí tanto y no me gustó como experiencia”, asegura Manuel, 16 años, del Colegio Sagrado Corazón de Jesús. “Lo que más extraño es estar con mis amigos en el aula, el ámbito de clase, los profesores. Lo que no extraño, como todo el mundo, es levantarme tan temprano para ir a clases y la presión de las pruebas”, dice.

Para Sol, alumna de la misma institución, el deseo de volver al aula choca con la posibilidad de no seguir viendo a sus abuelos. “Creo que volver hoy al aula con tantos contagios podría significar un riesgo para ellos. Así que me gustaría esperar a que estén vacunados y que bajen los contagios para regresar a la escuela”, dice.

Así las cosas, mientras el gobierno y los sindicatos debaten sobre la viabilidad del regreso a las aulas (la postura de los gremios es contraria a la decisión del Ejecutivo, ya que aseguran que no están dadas las condiciones), los jóvenes esperan -ahora o más adelante, de acuerdo a cada posición- poder volver a la escuela para reencontrarse con una rutina que se vio interrumpida por la pandemia.