Baños sin agua, aulas sin ventilación, pocos barbijos y poco personal: la situación de las escuelas porteñas

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Angustia, improvisación, desorganización, incertidumbre. A horas del comienzo de clases previsto por el gobierno porteño, en la comunidad educativa persisten dudas acerca de las condiciones de las escuelas para cumplir con el protocolo preventivo dispuesto por las autoridades. Con escasa información al respecto, según confirmaron diversas fuentes consultadas, muchas familias están evaluando no enviar a sus hijas e hijos a los establecimientos educativos.

“Si tuviera que sintetizar la situación sería mediante dos conceptos: improvisación y desorden. Hay una gran desorganización”, dice a Diario Z Diego Marranti, vicerrector del Comercial 32 del Distrito 13 y docente en los comerciales 12 y 35. “En la escuela 32 nos llegaron 10 barbijos y 10 mascarillas para 150 personas, que obviamente no alcanzan. Encima la calidad es pésima, son descartables”, denuncia.

La semana pasada, directivos y docentes volvieron a abrir las escuelas después de un año en el que estuvieron prácticamente cerradas. El panorama que se encontraron no fue el mejor, según un relevamiento impulsado por UTE-Ctera y ATE.

A las denuncias por falta de insumos, baños sin agua, aulas sin ventilación, patios cerrados y escasez de personal, se le suma la creciente incertidumbre que padecen las familias que aún no recibieron notificaciones sobre cómo se organizará la cursada.

“El viernes 5 de febrero llegó el protocolo, que tiene que ser aplicado en cada escuela. Como venimos advirtiendo, las escuelas no tienen la infraestructura adecuada para cumplirlo, en especial la ventilación cruzada y la prevención por el entrecruzamiento de docentes y alumnos”, dice a Diario Z Valeria Añón, integrante del colectivo Familias por Retorno Seguro, que ya cuenta con 6 mil miembros.

“Estamos en ascuas. Esto es responsabilidad del gobierno, no dieron tiempo. Tuvieron apenas una semana para acondicionar las escuelas para ese protocolo. Hay mucho desconcierto y no contribuye a organizar como corresponde”, agrega. Del mismo colectivo, Valeria Cervero, cuya hija concurre a la Escuela Técnica Fernando Fader, asegura que “hay mucha gente que no quiere mandar a sus hijes a la escuela y están esperando información para ver qué decisión toman. Muchos ya están averiguando por amparos u otras medidas”.

La incertidumbre reina. “No hay información, sólo un WhatsApp en el que nos dijeron que están viendo cómo organizarse”, advierte Eleonora Ery, de la comunidad educativa del Normal 7. En ese sentido, como la responsabilidad de aplicar el protocolo es de cada establecimiento, “se plantea hacer burbujas de 10 chicos y horarios más reducidos”, detalla Añón. “Algunos han propuesto alternancia, es algo que se está intentando hacer”, señala.

Una docente de la escuela técnica Otto Krause que pide anonimato aporta que la confusión también provocó un gran desorden en las mesas de exámenes para quienes se llevaron materias, ya que las fechas se superponen. A las apuradas, los docentes comenzaron a contactar virtualmente a los alumnos. “En las técnicas están viendo cómo combinar taller y teoría, quieren hacer algo mixto, pero no hay mucho definido. Lo que se supone es que va a ser mixto, modalidad virtual y presencial”, explica.

Para Pablo Cesaroni, del colectivo Cooperadores en Movimiento, el planteo del gobierno porteño está “alejado de lo que realmente sucede en las escuelas”. “Estuvimos recorriéndolas durante esta semana, junto a docentes y sindicatos. La verdad es que faltan obras en baños, hay aulas sin ventilación, hay aulas con ventiladores de techo -que no están recomendados-, faltan artículos de higiene, en algunas falta hasta agua. También faltan docentes y auxiliares. Con este panorama, decimos que es un error que el gobierno insista con volver a las clases el 17 de febrero”, dice a Diario Z

El Ministerio de Educación porteño realizó una compra directa de 400 purificadores de aire HEPA por casi 83 millones de pesos, con el objetivo de subsanar uno de los principales problemas de la infraestructura: las aulas sin ventilación.

A pesar de las contraindicaciones de especialistas, como el físico e investigador del Conicet, Jorge Aliaga, quien asegura que los filtros por sí solos no sirven para prevenir contagios, la instalación de los purificadores ya comenzó a realizarse en las escuelas. Así lo confirma Marranti. “Empezaron a poner los purificadores para las escuelas que no tienen, como indica el protocolo, salida al exterior o a un parque abierto. Pero los aparatos que están colocando no tienen ningún tipo de fiscalización, sería interesante que el INTI o la UTN pudieran revisarlos para ver si cumplen la función necesaria”, advierte. “El personal que colocó los equipos no dijo que todos los días hay que abrirlos, cambiarles el filtro, limpiarlos y lavarlos, asegurarse de que estén bien sanitizados. No sabemos quién lo hará o si han capacitado al personal de maestranza. En nuestro establecimiento, eso no sucedió”, agrega.

La situación se complejiza aún más teniendo en cuenta que en los próximos días se retomará la entrega de bolsones alimenticios en las escuelas. “Sin embargo, no se amplió la planta docente, y hay muchos docentes que no pueden concurrir porque son de riesgo. La perspectiva no es buena. Ya hay contagios entre docentes y los chicos no están yendo todavía a la escuela. La experiencia, como está planteada, va a tener un costo físico y emocional muy grande para nuestros hijos”, explica Añón. “Lo que pedimos es tiempo para organizarnos y armar una vuelta a las aulas lo más segura posible para nuestros hijos y comunidad. Y tiempo para controlar y bajar los casos, mientras avanza la vacunación”, cierra.