La pandemia vació el microcentro: 40% de las oficinas están cerradas

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Toda gran crisis produce o acelera cambios hasta entonces impensados. Una de las consecuencias indirectas de la pandemia por Covid-19 está registrándose en las áreas de oficinas de las grandes ciudades. Cierres masivos de comercios, home-office, cambio de horarios, rotación de personal, nuevas pautas culturales y laborales que, en definitiva, están provocando cambios en la morfología urbanística. En la Ciudad de Buenos Aires, el impacto más grande se está viendo en el micro y macrocentro. El hormiguero cotidiano de personas que iban y venían a sus puestos de trabajo en grandes torres, abarrotaban los locales gastronómicos y poblaban los medios de transporte, puede convertirse en una foto del pasado.

El cambio se está produciendo a un nivel que ni el mercado ni el gobierno porteño anticiparon. Ambos sectores proyectaban una situación como la actual para dentro de algunos años, sobre todo por el avance paulatino de las relaciones laborales y los beneficios (para empleador y trabajador) del home-office. Sin embargo, la pandemia multiplicó exponencialmente esos cambios. Hoy, según registros provisorios que la Ciudad está elaborando sobre la marcha, hay una vacancia de entre el 40 y el 60% en los edificios de oficinas.

La Federación de Comercio e Industria de la Ciudad (Fecoba) relevó 200 emprendimientos cerrados en las calles Florida y Lavalle.

El fenómeno visible de los comercios a la calle con el cartel de “se alquila” se replica hacia adentro de las torres. Edificios nuevos e históricos son alcanzados por este éxodo masivo. Empresas grandes, como YPF y Telecom, anunciaron su retirada del microcentro. Según pudo saber Diario Z, un importante banco está negociando la rescisión de un millonario contrato de alquiler, luego de encuestar a sus empleados, cuya mayoría optó por continuar trabajando a distancia. El ahorro: 200 mil dólares mensuales. Todo el circuito que alimentaba a la City está en redefinición. Por caso, la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad (Fecoba) relevó 200 emprendimientos cerrados en las calles Florida y Lavalle, histórico epicentro de turistas -hoy ausentes- y oficinistas en vías de extinción.

“Esto está pasando y de una forma más rápida de lo que podríamos haber imaginado”, dice a Diario Z Germán Gómez Picasso, de la consultora Reporte Inmobiliario. “El gran cambio lo está generando el teletrabajo, hay en concreto grandes empresas que están decidiendo dejar o achicar mucho la cantidad de metros ocupados en micro-macrocentro. Esto está impulsado por la decisión de algunas empresas de volcarse definitivamente al teletrabajo, no como algo temporario”, agrega. Para Gómez Picasso es todavía muy “prematuro” adelantar posibles consecuencias en materia de alquileres, sobre todo porque las “empresas evaluarán con el transcurrir del tiempo si la decisión de optar por el teletrabajo fue la acertada o si darán marcha atrás”.

“Hay mucha preocupación en el sector”, reconoce una importante fuente del gobierno porteño que está al frente del área que se ocupa del tema. “Este proceso ya se veía venir, pero se aceleró, lo que nos obliga a tener un plan de corto y mediano plazo con paliativos”, explica.

El nivel de vacancia asombra y no tiene parangón, según los propios registros oficiales, aunque aún arrojen números provisorios. Y si bien la situación actual no será la definitiva, lo que está claro es que no volverá a ser como antes de la pandemia. El ejemplo más claro es el sector gastronómico, que atraviesa una crisis gravísima por la falta de afluencia de comensales. Muchos restaurantes cerraron y no van a volver a abrir, entre ellos grandes, chicos, nuevos y antiguos. En el macrocentro, otras dos áreas están padeciendo grandes dificultades: la Avenida Corrientes, que vivía de la afluencia a los teatros, y Tribunales, donde los juzgados permanecen trabajando con dotaciones mínimas.

Incluso la administración porteña está evaluando el cierre de oficinas en el área, luego de que muchos trabajadores cumplieran durante todo el 2020 sus tareas en forma remota. Además de cierta facilidad para los empleados, lo central es el gran ahorro: una masa de dinero en alquiler y servicios. En el corto plazo, el Ejecutivo está enfocado en los problemas que pudieran surgir en torno a la seguridad, la gente en situación de calle y la nocturnidad, en un área que a cierta hora queda literalmente desierta.

En el mediano plazo, los funcionarios prevén un cambio de uso: la transformación de oficinas en viviendas enfocadas para parejas jóvenes.

En el mediano plazo, los funcionarios prevén un cambio de uso: la transformación de oficinas en viviendas enfocadas para parejas jóvenes. “La mayoría de los edificios históricos del microcentro fueron diseñados para vivienda, luego se convirtieron en oficinas”, aclaran.

En ese caso, la transformación del microcentro sería total ya que, de materializarse la proyección del gobierno, se deberá sumar infraestructura urbana hasta hoy ausente: escuelas, espacios verdes, centros de atención sanitaria. En ese sentido, los urbanistas que trabajan en el gobierno ven esta crisis como una oportunidad de convertir al microcentro en una zona más amable, que podría resurgir de las cenizas en un plazo no muy lejano, más enfocado en el turismo gracias a su exquisita arquitectura, muchas veces invisibilizada por el caos cotidiano.