Como parte de un fuerte recorte del presupuesto educativo, el gobierno porteño redujo 78% los fondos para Infraestructura escolar

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Si gobernar es asignar recursos, la gestión de Horacio Rodríguez Larreta no tiene a la educación como una de sus prioridades. Más allá de anuncios mediáticos y de las puestas en escena habituales que se multiplican en las redes sociales, el Gobierno de la Ciudad destina cada vez menos plata para los programas educativos, la formación docente, los gastos de capital, la infraestructura y el mantenimiento. Este año, ni siquiera las escuelas de gestión privada -que concentran la mitad de la matrícula- se salvaron del tijeretazo.

El rubro educativo pasó de percibir, en 2015, un 23,1% del total de los gastos proyectados por el Ejecutivo a un 19,4% durante este año.

Según un análisis presupuestario realizado por los equipos de la Unión de Trabajadores de la Educación -el sindicato con mayor cantidad de afiliados en la Ciudad-, el Ministerio de Educación recibirá durante el 2021 unos 105 mil millones de pesos, que representan un 22 por ciento más que en el 2020. Sin embargo, medido en términos reales (contemplando la inflación) significa una caída del 3 por ciento. Un análisis más global arroja que desde que Horacio Rodríguez Larreta gobierna la Ciudad, el presupuesto de Educación se contrajo un 16% en términos reales.

El rubro educativo pasó de percibir, en 2015, un 23,1% del total de los gastos proyectados por el Ejecutivo a un 19,4% durante este año. En 2007, cuando la fuerza encabezada por Mauricio Macri se hizo cargo de la administración porteña, Educación recibía el 26,1%. En el mismo período los servicios de deuda (es decir, el dinero que los porteños destinan para el pago de intereses adeudados), creció casi un 3%.

En los intersticios numéricos, la gestión de la ministra Soledad Acuña replica y acelera una tendencia macrista. Con los sindicatos como enemigos rendidores para exacerbar a su público cautivo, Acuña avanza en el Excel lo que no dice ante las cámaras. La demanda por el regreso a las escuelas, bien aprovechada por el gobierno, terminó relegando una realidad que afloraba en la medida que los directivos, cooperadores y las familias abrían las puertas de las escuelas luego de un año en el que estuvieron cerradas. Lo que se veía en la planilla, finalmente impacta en la vida real.

Por caso, los gastos de capital (la inversión concreta en infraestructura) tuvieron un recorte en los últimos cinco años de un 36,6%. Y entre 2019 y el 2021, la dirección general de Infraestructura perdió en términos reales 78,1%, con un descenso de 3 mil millones de pesos a 1.140 millones. Tampoco los establecimientos ya consolidados y en funcionamiento reciben el cuidado necesario: en los últimos dos años, el dinero destinado a la dirección de Mantenimiento cayó un 27,7%.

Según la Dirección de Estadística y Censos porteña, en 13 años solo se construyeron 51 jardines de nivel inicial, 3 escuelas primarias y 29 de nivel medio.

En la Ciudad de Buenos Aires hay 2.777 establecimientos educativos (2019), de los cuales 1.255 son públicos y 1.522 privados, correspondientes al nivel Inicial, Primario, Medio y Superior No Universitario. Y hay un dato comparativo que destruye los argumentos publicitarios. Según Estadística y Censos del propio gobierno, en 2007 había 233 establecimientos del nivel inicial, 582 primarios, 275 del nivel medio (sector público); en 2019, contabilizaron 284 del nivel inicial, 585 del primario, 313 del medio. Es decir, en 13 años construyeron 51 establecimientos del nivel inicial, sólo 3 primarias y 29 del nivel medio. Son datos oficiales.

En este distrito se da otra particularidad, que no se repite en ninguna otra provincia: uno de cada dos alumnos concurre al sistema privado (51%, según EPH 2017). Es decir, la mitad más uno de la matrícula es absorbida por colegios pagos. Desde hace años, la Ciudad les transfiere una porción importante de su presupuesto (alrededor del 17%: unos 18 mil millones de pesos) que, sin embargo, no se salvó del recorte generalizado en Educación: es un 5% menos que en 2019.

Todos los meses, el ministerio transfiere a la educación privada más de mil millones de pesos. Los establecimientos solo deben presentar una declaración jurada respecto de la plantilla docente. Los sindicatos afirman que no existe control alguno sobre el destino de los fondos. Sin embargo, más allá de la crítica habitual sobre la decisión de transferir al sector privado una parte importante del presupuesto educativo, de esta manera el gobierno se desentiende de la mitad de la matrícula con sólo el 17% de su presupuesto. Un negocio redondo. Mientras tanto,  y a pesar de contar con el 83% restante para atender al 49% de la matrícula, todos los años más de 12 mil niños se quedan sin vacante en las escuelas públicas.

Tampoco la formación docente es una prioridad, a contramano de lo que sostiene la publicidad gubernamental. La partida destinada a los Institutos de Formación Docente decreció un 6% en términos nominales, sin contar la inflación: pasó de 1.356 millones en 2020 a 1.360 millones, en 2021.

Tampoco las becas se salvaron de la ansiedad recortadora. Según un informe del legislador del Frente de Todos, Santiago Roberto, “se verificó un ajuste en el presupuesto asignado a becas estudiantiles, cuya caída llegaría a estar en torno al 5% en términos reales”. “Las becas estudiantiles, que ya contaban con un magro presupuesto y alcanzaban a menos de 70 mil estudiantes porteñxs, sufrirán nuevamente una pérdida de jerarquía en el presupuesto oficial”, señala el diputado porteño.

“El oficialismo le da un lugar secundario a la educación y hagenerado el recorte presupuestario más alto desde que gobiernan la Ciudad.”

Legislador santiago roberto (FdT)

Con estos números en la mano, el Frente de Todos presentó recientemente un pedido de informes en la Legislatura para que el gobierno explique cuál fue la evolución de la inversión en infraestructura escolar desde 2016 a la fecha. Además, piden explicaciones al Ejecutivo por el recorte de más de 1.900 millones de pesos la inversión en construcción, mantenimiento y refacciones de edificios del sistema escolar público, como así también el ajuste de más de 370 millones de pesos al programa “Plan Sarmiento”, que provee computadoras al alumnado de la educación pública. “¿Por qué en un contexto de virtualidad y problemas de conectividad se resolvió recortar al programa que provee computadoras a nuestros alumnos y alumnas de la educación pública?, ¿Se trata de una verdadera falta de recursos, o será tal vez que entre las prioridades del Gobierno porteño no se encuentra la educación pública?”, preguntan los legisladores.

“El oficialismo le da un lugar secundario a la educación y en ese sentido han generado el recorte presupuestario más alto desde que gobiernan la Ciudad. Un claro ejemplo es la desinversión en infraestructura escolar, que tiene una caída de más de 70% respecto del año pasado, lo que significa desatender problemáticas básicas y sensibles. Esto no solo es grave, porque se hace en medio de una pandemia que demanda inversión en infraestructura para garantizar la adecuación de los edificios a los protocolos, sino también, porque retrasa la posibilidad de resolver un problema muy grave que es la falta de vacantes. Esto, significa negarle los derechos más elementales a miles de niños y niñas cada año”, dijo a Diario Z el diputado Santiago Roberto. Y agregó: “En un año de pandemia, donde es necesario reforzar la presencia del estado para contener a los sectores más vulnerables, es inconcebible la reducción de la partida para becas a los estudiantes. El gobierno porteño utiliza la educación como una campaña de marketing. Es indispensable y urgente un replanteo del presupuesto”.