Omar Sued: “Los países no abren las patentes de las vacunas porque sus empresas están involucradas”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Con la sombra de la segunda ola de contagios creciendo en el horizonte, la situación hoy es “estable con tendencia al alza”, según explica a Diario Z el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Omar Sued. “Esta última semana han habido más casos que en la semana anterior, probablemente asociado al comienzo de clases y al inicio de otras actividades, como restaurantes y bares que atienden adentro”, señala el infectólogo que participa del grupo asesor del presidente Alberto Fernández. “Por suerte, todavía estamos en una tasa de positividad baja, del 11%, con un buen volumen de testeo. Estamos en una situación sostenible, por ahora; hay que ver cómo seguimos, si los casos siguen aumentando o si se estabilizan”, dice.

¿De qué depende?

De cómo se gestionan las burbujas. No es fácil. Por ejemplo, para un matrimonio que tiene dos o tres hijos, es difícil establecer una burbuja. Si uno de los hijos se contagia, potencialmente puede afectar a varios cursos. Eso es algo que vamos a ir viendo día a día. Del otro lado, ni los chicos ni la sociedad van a tolerar que no haya clases. Por eso es muy importante destacar la importancia de la ventilación dentro y fuera de los colegios, en todas las actividades. Hay que mantener las ventanas abiertas y nunca realizar actividades en lugares cerrados sin ventilación.

Con el correr de la pandemia, la ventilación se fue revelando como crucial.

Es crítico. La misma FDA -la agencia del gobierno de los Estados Unidos responsable de la regulación de alimentos y medicamentos, entre otros- definció que la infección por consumo de elementos de supermercado es nula. Todo lo que hacíamos antes, como limpiarnos los zapatos con alcohol, sacarnos la ropa, desinfectar los envases del super, no tuvo ningún impacto en la transmisión. Lo que sí tiene impacto es la transmisión respiratoria por estar cerca de alguna persona infectada. Por eso, los barbijos que te dejan ver la sonrisa no son efectivos porque quedás expuesto, sobre todo si estás hablando a los gritos o cantando. No tienen efecto.

Como las personas que andan con el barbijo con la nariz afuera.

Bueno, eso es como dicen en los memes: es como andar con el calzoncillo con el pito al aire. Esa situación sólo es entendible en los corredores o ciclistas que quieren seguir usando barbijo. Ahí no está mal. En relación a las actividades deportivas en grupo, como el fútbol o el básquet, todo depende de la cantidad de tiempo que compartas con las personas y el tiempo que compartís. El jugar por sí mismo no debería generar mucho riesgo, sino la previa y el post partido. Durante el juego, el tiempo que se está cerca de otro jugador no alcanzaría para transmitir el virus. El problema son los vestuarios sin ventilación.

¿Cuánto tiene que preocuparnos la situación en Europa, donde no parece aflojar el ritmo de contagios, a pesar de la vacunación masiva?

Es muy preocupante. Esta enfermedad nos da sorpresas cada dos por tres. Lo que preocupa principalmente es la aparición de cepas con mutaciones, que potencialmente podrían evadir la neutralización que generan las vacunas. Esto por ahora se vio solamente con la vacuna de AstraZeneca y la cepa de Sudáfrica, pero no estamos exentos de que aparezcan otras cepas, incluso de la Argentina. No lo sabemos. Por eso es importante monitorear los casos y si aparece un aumento llamativo en algún lugar, tomar medidas rápidas e identificar esas muestras. Argentina tiene un proyecto para buscar la circulación de estas cepas, que están en nuestro país (son cuatro cepas en circulación), pero todavía no se vio una diseminación masiva, no han suplantando la cepa actual.

¿Usted se imagina que la Covid-19 se va a convertir en una enfermedad infecciosa con la que vamos a convivir a futuro?

No podemos hacer predicciones a dos semanas, menos a dos años. Lo más probable es que este año no termine la cosa. Las vacunas tienen una capacidad del 100% para evitar la muerte, pero no son esterilizantes. Si te vacunás, te podés infectar igual. Y si te infectás, es posible que puedas contagiar. Como no vamos a vacunar al 100% de la población, por disponibilidad y costo, es muy probable que el virus siga circulando. Además, este virus tiene reservorio en animales, es decir, tampoco lo podemos eliminar de la faz de la Tierra. Es muy probable que la situación perdure un par de años.

¿Nos tenemos que acostumbrar al barbijo?

No necesariamente. Cuando el número de casos caiga a niveles bien bajos, se puede liberar. En ciudades donde el número de casos es cero, podés dejar de usarlos. Y empezar a usarlos escalonadamente, cuando el virus aparezca de nuevo. Lo que sí vamos a tener que acostumbrarnos a vigilar todas las infecciones respiratorias. Cada ciudad va a tener que evaluar una proporción de los casos de tos y fiebre para ir midiendo la circulación del virus, por si vuelve a aparecer.

¿Qué impacto puede tener el regreso a las aulas?

La burbuja es el grupo cercano que te rodea. La dificultad que plantea la burbuja es que se debe hacer una gran inversión, no sólo en infraestructura, sino también en recursos humanos porque la maestra de música puede estar en un solo grado. Si no, no es burbuja. Es difícil su implementación diaria. Además, es una medida paliativa, reduce el riesgo pero no es imposible contagiarse. Lo que está claro, es que debe haber un límite de niños por aula. No hay que sobrepoblar las aulas y hay que ventilarlas bien, dividiendo el grado y creando grupos alternos. Esto reduce la posibilidad, pero no elimina los contagios. De hecho, ya en las primeras semanas estamos registrando infecciones en las escuelas. Es el precio que pagamos por sostener la actividad. Lo que está claro es el riesgo para los niños que conviven con personas de alto riesgo que aún no están vacunadas. En esos casos deberían esperar a que estén vacunados, antes de volver a los colegios.

Sobre la campaña de vacunación, ¿se esperaba un número mayor de vacunados en esta etapa del año?

Desde el presidente para abajo, todos nos imaginábamos una campaña más masiva. No es un problema solamente nuestro. Ahora pareciera que se está empezando a destrabar, llegaron muchas más vacunas. Además, como la vacuna de Sinopharm aún no está autorizada para mayores de 60, podemos empezar a aplicarla en docentes. Es una herramienta que vamos a ir usando para vacunar a menores de 60. Eso nos da un respiro. Pero claramente necesitamos más vacunas. También necesitamos, en lo posible, producción local. Necesitamos una estrategia a largo plazo y financiamiento, pero eso ya no depende tanto de nosotros, sino que la OMS tenga la fuerza suficiente para hacer presión y lograr que los países tengan acceso a la vacuna barata. Por suerte, el gobierno de Estados Unidos cambió y tenemos un marco más amigable en ese sentido.

¿La ilusión de que era la oportunidad para dejar de lado intereses económicos en relación a la producción de vacunas se desvaneció?

Hay un fuerte bloqueo a iniciativas para que se abran las patentes. Sudáfrica y la India plantearon en la Organización Mundial de Comercio, que administra las patentes, de que se frenen las patentes de las vacunas por tres años. Necesitaban 123 votos, pero consiguió 103. Argentina votó a favor. Eso muestra un poco la complejidad que hay en el mundo, la relación íntima entre empresas y gobiernos. No votan a favor porque sus empresas están involucradas en esos negocios. Yo creo que es algo prioritario y estamos perdiendo una oportunidad. La estrategia Covax de la OMS produce un poco de alivio, pero no es suficiente. Lo que deberían hacer es habilitar a los fabricantes de vacunas de la India, de China, países con capacidad productiva, a producir vacunas sin necesidad de negociar la patente.

El escándalo por la provisión de vacunas a personas cercanas al gobierno nacional, ¿piensa que puede afectar a la campaña en general?

Le hizo mucho daño. Se nos fue un ministro con mucha experiencia en planes de vacunación, en medicina preventiva. Es un daño importante para el país. Sin hablar de toda la energía que deben poner el presidente y la nueva ministra de Salud para sacar adelante este problema.

¿Y qué opina de la decisión del gobierno porteño de enviar partidas de vacunas a los sanatorios privados?

Una cosa son negociados y otra diferente es una colaboración programática. El 80 por ciento de la salud en la Ciudad de Buenos Aires está privatizada, ¿por qué los hospitales públicos tienen que invertir en tiempo, recursos humanos, espacios para vacunar a toda esa gente? No me parece inicialmente mal. Lo que sí me parece que esa gente se tiene que vacunar el mismo día que la persona que va al hospital público. Si se reparte equitativamente, no está mal. Ahora, si están recibiendo plata… es decir, si les das la vacuna y además les pagás los recursos humanos… ahí la cosa sería diferente. Además, hay que prestar atención a cómo reparten los sanatorios las vacunas, si lo hacen con el mismo criterio. Sería perverso si ellos empiezan a vacunar y la gente del hospital público todavía está esperando.

En los próximos meses, ¿se puede dar un escenario de muchos contagios y pocas muertes?

Eso ya pasó. Si vos mirás el pico de casos del año pasado, tenemos la primera subida en julio y luego una subida más arriba en septiembre. Luego hay una bajada, llegamos a tener 200 casos diarios en la Ciudad de Buenos Aires. Después hubo un pico en diciembre, mucho más alto que el primer pico, que bajó rápidamente. Ese pico de diciembre-enero fue todo de menores de 40 años, por lo tanto, no hubo una suba en la mortalidad. Eso ya se vio. Lo que no sabemos es lo que se viene. Hay muchas variables que pueden explicar una subida o una caída de los casos. Es fácil de encontrar una sola, es muy atractivo, pero no siempre es del todo cierto. Siempre hay una cantidad de causas.

¿Por ejemplo?

Que haya un nuevo aumento de casos, que es lo que parece estar pasando ahora, va a depender de la actividad social que haga cada uno, de las actividades que se abran y que se realicen en lugares cerrados sin ventilación, de la circulación de cepas con mayor transmisibilidad, del volumen de testeo que hagamos y de la cantidad de gente que vacunemos. Si no vacunamos de manera importante a mayores de 60, de acá a junio, si no sostenemos los espacios ventilados, si las cepas mutantes empiezan a circular, y si el aislamiento y búsqueda de casos no se sostiene, es muy probable que los casos aumenten de manera brutal. Pero hacer todo eso tampoco nos garantiza que no pase nada. No hay forma de hacer predicciones.