Hay más mujeres que hombres con formación superior, pero acceden menos a puestos de jefatura

Las mujeres estudian más que los varones. No es una valoración del tiempo que le dediquen a preparar un examen o entregar un trabajo. Esos hábitos cotidianos son difíciles de medir. Este es un indicador puro y duro. Hay más mujeres con estudios universitarios o terciarios que hombres. Sin embargo, a la hora de analizar los puestos de conducción en el ámbito laboral y los niveles salariales, las mujeres siguen en desventaja. Tienen menos lugares de jefatura y cobran por debajo de los hombres.    

Los datos fueron publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El organismo elaboró un dossier por el Día Internacional de la Mujer con una gran cantidad de indicadores, no sólo del mundo laboral sino de otros aspectos de la vida social.

Datos por género sobre el nivel educativo alcanzado (INDEC).

La diferencia en los niveles de formación marca claramente avances y cuentas pendientes. Hace algunas décadas atrás era difícil imaginar que hubiera más mujeres con formación superior que hombres. Hoy, en el universo masculino, los que tienen algún estudio además del secundario completo representan  el 30 por ciento. Entre las mujeres esa cifra asciende al 36 por ciento. Es decir que por cada 10 hombres que llegan a ese nivel de formación hay 12 mujeres.

Esta diferencia en la cantidad de personas con mayor formación debería traducirse en que las mujeres ocupen más roles de conducción en el ámbito laboral y por lo tanto con mejores sueldos. No es así.

Sobre el total del universo femenino que trabaja, según los datos del INDEC, sólo el 4 por ciento logra roles de dirección y jefatura. En el caso del mundo masculino la cifra es el doble, un 8% accede a ese tipo de función. Lo mismo ocurre con los niveles salariales.

Diferencia de hombres y mujeres con puestos de jefatura (INDEC).

En esta misma franja de la población, la que tiene formación superior, las mujeres cobran en promedio un 21 por ciento menos que los varones. Y en los segmentos que no llegan a ese nivel educativo la diferencia es aún peor.