En las villas el acceso a internet es más caro y de peor calidad

Un informe de la Defensoría del Pueblo pone de relieve que conectarse a internet desde las villas o asentamientos de la Ciudad de Buenos Aires es más caro y el servicio más deficiente que en el resto del distrito, lo que contribuye a aumentar la brecha tecnológica en momentos en que la pandemia de coronavirus hizo aún más indispensable el acceso.

A partir del trabajo territorial y los datos arrojados por su Monitor de Servicios Públicos en Villas, el organismo viene llamando la atención acerca de la mala calidad del servicio de internet disponible en los barrios vulnerables

“La propia fisonomía de los barrios, con pasillos angostos y hacinamiento, resta además fluidez, velocidad, estabilidad a las conexiones”, aseguró Defensoría en un comunicado.

Y sostuvo que “además de su mala calidad, el servicio de internet suele ser más caro para los vecinos y vecinas que viven en las villas que para quienes viven en los demás barrios de la Ciudad”.

El informe pone el foco en desbrozar las razones de este fenómeno y describe las maneras en que los vecinos y vecinas acceden a internet en las villas.

“Existen diferentes alternativas de acceso a internet en las villas y asentamientos. Las modalidades más usuales suelen ser a través de servicios que proveen prestatarios tales como cooperativas o pequeñas empresas o a través del uso de datos del celular”, explicaron.

En el caso de los prestadores de WIFI, además de algunos cable operadores más grandes, son comúnmente pequeños emprendedores los que reproducen, en los barrios informales y sin la infraestructura adecuada, el servicio que suministran las grandes prestadoras de la ciudad formal.

De allí que, por un lado, el precio del servicio sufra grandes oscilaciones, dependiendo del barrio y del proveedor, y que, por otro, la calidad del servicio suela ser deficiente. A esto se le suma el costo de instalación, que en el resto de la Ciudad suele estar bonificado.

La segunda alternativa de acceso de uso frecuente es a través del uso de datos de los celulares, que hace al servicio marcadamente más costoso que el domiciliario. Pero, además, el plan pre–pago que se suele usar en estos asentamientos eleva los costos adicionales en datos.

Por otra parte, estar conectado en estos barrios suele ser relativamente más caro que en otros barrios de la Ciudad, si se tiene en cuenta que allí habita población cuyos ingresos comúnmente están por debajo de la línea de la pobreza, por lo que el costo de estar conectado pesa mucho más en la estructura de gastos de estos hogares.

Esta inequidad, que hace que quienes viven en villas paguen en buena medida más caro por los servicios que quienes no viven en la pobreza, también se observa a nivel nacional”, sostuvo el informe.

La brecha digital


Esta se replica, además, en un conjunto de otros aspectos que dificultan un acceso de calidad a toda la población a nivel nacional: en términos generales, en Argentina el acceso a internet es de un 47% para hogares sin antecedentes educativos, mientras que esa cifra se duplica (94%) en los hogares de mayor nivel de educación.

También la Encuesta Permanente de Hogares arroja datos que ilustran esa brecha: en las grandes ciudades de nuestro país, el 83% de los hogares tiene acceso a internet, un 80% utiliza internet, el 61% tiene acceso a computadora y un 41% de la población utiliza computadora (4° trimestre de 2019, EPH. INDEC).