Los riesgos de eliminar el distanciamiento escolar a las puertas de la segunda ola

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

A pesar del aumento de los contagios que registra la Ciudad de Buenos Aires, y de la preocupación creciente por la inminencia de la segunda ola de Covid-19 en el país, el Ministerio de Educación porteño se porpone flexibilizar los protocolos dentro de las escuelas. Según anunció la ministra Soledad Acuña, analizan la reapertura de los comedores, una revisión del ingreso escalonado, quitar la obligatoriedad de uso del barbijo y de mantener un metro y medio de distancia en los patios.

En una entrevista en TN, Acuña detalló que en busca de que “la calidad y el tiempo sea mayor y mejor” en los colegios, podrían eliminar el ingreso escalonado, “que quita tiempo”. “Estamos terminando de definir con los equipos de salud cuáles son las medidas más seguras que permitan que los chicos puedan comprar y que los quioscos y los bares de las escuelas puedan abrir, generando algún sistema de aforo o que los chicos puedan llevar la comida a los espacios ventilados dentro de las escuelas, ya pudiendo hacer jornada completa”, agregó. Y en el fragmento más polémico, señaló: “Nos gustaría poder seguir trabajando en el camino de eliminar el distanciamiento, que es una de las grandes trabas que tenemos para que todos los chicos puedan entrar en las aulas. Ya hay muchas publicaciones e investigaciones en el mundo que han demostrado que, con la utilización del barbijo, la ventilación y la higiene, el distanciamiento no es necesario porque no produce más contagios”.

Fuentes del Ministerio ampliaron a Diario Z: “Se busca la posibilidad de habilitar los comedores en escuelas, permitir que los estudiantes puedan quitarse el tapaboca en espacios al aire libre y por períodos cortos de tiempo y revisar el escalonamiento de los ingresos y egresos a las escuelas, para facilitar la tarea de aquellas familias con más de un hijo en edad escolar”

Las autoridades porteñas justificaron estos cambios a partir de los datos que reunieron al cumplirse un mes del regreso a las clases presenciales. “Los casos de Covid confirmados representan el 0,17% de las personas que asisten a las escuelas”, afirmó Acuña, quien a su vez detalló que hubo 700.518 personas en escuelas y 45.056 burbujas; el 89% de los estudiantes asistieron a las clases y se acumularon 1.215 casos positivos.

Para Rodrigo Quiroga, bioinformático de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet, quitar medidas que “justamente están evitando que las escuelas se conviertan en un riesgo para aumentar la transmisión comunitaria, parece una mala idea”. “Lo que tenemos que mirar siempre es la evolución de la curva de contagios y lo que vemos en la Ciudad es que está aumentando de manera consistente, desde hace varias semanas”, advierte.

El contexto arroja un panorama sombrío. “Tenemos todos los factores jugando cada vez más en contra”, dice Quiroga. Argentina está entrando en otoño y pronto llegarán los primeros fríos. A su vez, los países limítrofes están registrando un alza de contagios alarmante, motorizado por las nuevas variantes que amenazan con pulverizar las estrategias sanitarias: la variante de Reino Unido, que ya empezó a circular de manera comunitaria en el país, y la de Manaos, que aún no comenzó a circular pero que los expertos aseguran que pronto llegará. Ambas variantes, tal como explicó a Diario Z el virólogo Humberto Debat son más contagiosas y letales. “Bueno, en este contexto negativo, no parece el momento exacto para exponer a los niños a un mayor riesgo de contagio”, considera Quiroga.

Desde el punto de vista médico, explica el infectólogo Martín Hojman, las medidas flexibilizadoras que impulsa el Ministerio de Educación “no tendrían tanto impacto, si siempre se mantuviera la distancia necesaria”, una de las medidas que la propia ministra propuso discontinuar. Sin embargo, Hojman señala: “El problema es el mensaje, en un momento en el que se están evaluando medidas para frenar el aumento de casos frente al riesgo de una segunda ola”. “Me parece contradictorio tomar estas medidas frente al riesgo real de una segunda ola complicada. Hay que ir evaluando semana tras semana. Se podría probar una semana y medirlo, pero en general me parece un mensaje contradictorio”, añade.

Quiroga coincide con Hojman en que si el escenario fuese diferente, por ejemplo con una baja de casos pronunciada como la que se esperaba en esta parte del año, podrían diagramarse medidas de relajamiento y de mayor flexibilización para acompañar el proceso de integración de los niños. “Pero no es el caso, estamos en un contexto complicado. Sabemos que una de las mejores medidas para prevenir los contagios por gotas o aerosoles es la distancia de metro y medio: sacar esa medida no me parece una buena idea”, insiste.

Ambos especialistas apuntan a que es necesario mantener la precaución, debido a que las escuelas pueden contribuir a la transmisión comunitaria de la Covid-19. “Sabemos que representa ese riesgo, entonces es necesario mantener los protocolos para retrasar la segunda ola lo más que se pueda”, aseguran.