Masacre de bares porteños: cerraron La Puerto Rico, Filo y los Billares Alenjo

Marzo es un mes aciago para los amantes de los bares porteños. La pandemia se va llevando uno a uno, agobiados por los costos de los alquileres y la reducción de clientes producto de la pandemia. Este mes cerraron la Puerto Rico, Filo y el bar de billares Alenjo, del barrio de Boedo.

La Puerto Rico, de Alsina al 400, a metros de la Plaza de Mayo, fue una tradicional cafetería en el centro de Buenos Aires. Forma parte de los 57 bares notables de la ciudad. El café fue abierto por Don Gumersindo Cabedo en noviembre de 1887.

Vendía cuatro tipos de café tostado, populares en muchas oficinas del microcentro, y sus deliciosa fiorentinas quedarán en la historia de las delicias porteñas. El salón, amplio, con 70 mesas para 180 comensales. Por esas mesas pasaron desde el poeta Enrique Cadícamo, que hasta supo tener una estatua de cera con su imagen, hasta Jorge Luis Borges, Niní Marshall. José Ingenieros, Paul Groussac, Arturo Capdevilla, Rafael Obligado.

La fachada art decó, los muñecos de cera de tangueros, el aroma de café concentrado en las mesas y un aire íntimo la convirtieron en refugio favorito del mundillo político y los trabajadores de prensa. También lugar de recalada después de marchas y movilizaciones, por su cercanía a la Plaza de Mayo.

Filo, el lugar “a donde había que ir” desde fines de los 90.

Filo fue inaugurado en 1994, en San Martín al 900. El restaurante italiano fue el primero en unir dos experiencias: gastronomía y arte. Era el lugar “donde había que ir” hasta avanzada la primera década del siglo. En las paredes de Filo estaba lo mejor del arte figurativo contemporáneo: Kandisnki y Delonau. “La alegría de las paredes se refleja también en el colorido y la gracia de nuestros platos. Cocina, paredes y galería de arte siempre fueron un todo. Llegamos a la gastronomía a través del arte y esa es nuestra concepción de vida. Fuimos los pioneros en esta relación entre la comida y el hecho artístico”, contó su dueño, Denni de Biaggi, quien también le confirmó a BAE el cierre del restaurante.

Bares y restaurante de Retiro se mueren. En la misma cuadra, cerró Downtown Matías, que estaba al lado de Filo en el 973 de San Martín y Bao Kitchen el bistró taiwanes ubicado en el 960. En abril cierra El Federal.

Billares Alenjo, de Boedo 825 fue hasta la semana pasada uno de los bares de billares más antiguos de la Ciudad. Fundado en 1920, cerró sus puertas definitivamente y se va a convertir en un cadena de perfumerías. Alenjo no sólo tenía billares y pool sino también juegos de salón. “Nunca se jugó por dinero”, repetía su dueño. Sus habitués podían disfrutar del ajedrez; dominó y cartas.

Después de un siglo cerró Billares Alenjo, punto de reunión de los vecinos de Boedo.

Cada vez menos bares mantienen intacta esta tradición de jugar con tres bolas o cuatro bolas. El billar que estaba arriba del bar La Paz no tiene habilitadas las mesas desde hace muchos años, aunque todo esta intacto. Boedo Billar Club sigue firme con su prestigio internacional. También siguen abiertos Los 36 Billares, La Academia y el San Bernardo, entre otros.