El Covid colapsó los hospitales: “Camas hay pero no hay personal para atenderlas, lo que es más dramático”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Las noticias arrancaron como el rumor más temido, muy temprano, y terminaron convertidas en una catástrofe irrefutable en los noticieros de la noche. La segunda ola de Covid-19 ya muestra su ferocidad en el sistema de salud porteño, con terapias sin camas disponibles, pacientes que esperan para ser intubados y están en riesgo, y derivaciones trabadas por la falta de respiradores operativos. En muchos casos, sin embargo, el colapso no es por falta de aparatos sino de personal capaz de utilizarlos. Así lo denuncian profesionales de diversos hospitales públicos que se suman a las advertencias realizadas por referentes del sector privado, como el dueño de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, quien aseguró que las terapias de la medicina privada están operando al 90% de la capacidad instalada.

Un médico del Hospital Ramos Mejía, en Balvanera, contó a Diario Z que desde el sábado 3 de abril el sistema de derivaciones está colapsado. En ese hospital, los diez respiradores están ocupados y un paciente necesitaba ser intubado de urgencia. Sin embargo, al comunicarse con el SAME -encargado de las derivaciones en la Ciudad-, la respuesta fue: “Camas Covid no tengo en ningún lado del gobierno de la Ciudad”. El profesional insistió: “Es un paciente que está para tubo, y ya”.

“La realidad es que los hospitales que me pasaron el parte, me pasaron cero camas”, respondieron desde el organismo oficial.

“¿En la capital no quedan camas de terapia?”, preguntó el médico.

“No, ni general, ni en el Muñiz, ni en el Curie”, contestó el SAME.

La respuesta del SAME contrasta con la información publicada por el gobierno porteño en su web, donde aseguran que la ocupación de terapia intensiva está en el orden del 37,3%.

Sin embargo, en los hospitales de la Ciudad, el crecimiento exponencial de los casos registrado en las últimas jornadas se tradujo en una explosión de la demanda por atención de casos de Covid-19. “Tenemos gente con morfina, que necesita un respirador porque se están muriendo ahogados”, dijeron a este medio desde el Ramos Mejía.

Un poco más tarde, en la televisión, trabajadores del Hospital Tornú, en Parque Chas, decían que no había más camas de terapia y que habían cerrado la UFU porque había ido tanta gente a testearse que no daban abasto. En el Argerich, de la Boca, la furia de los que esperaban al rayo del sol un hisopado desde hacía horas -había varias cuadras de cola- logró que se extendiera el horario hasta la medianoche.

“La terapia está llena, hay 16 pacientes con respirador y sólo seis enfermeros, no dan abasto”, dijo a Diario Z Héctor Ortiz, trabajador del Hospital Durand. Ortiz remarcó que hay capacidad para ampliar la atención, pero que el resto de los respiradores no se activan porque hace falta personal. “Estamos desbordando, las salas se están llenando y los casos de Covid-19 se multiplicaron”, agregó.

Desde el Hospital Rivadavia, otro profesional confirmó a este medio que las camas de terapia están completas incluyendo las camas de UTI que se ampliaron como parte de la estrategia para enfrentar el coronavirus durante el año pasado. Fuentes del mismo hospital deslizaron que una posibilidad es que los propios hospitales estén informando menos camas de las realmente disponibles por temor a una demanda que no pueden contener con el personal que tienen disponible. “Hay que contratar más profesionales ya”, insistieron.

Algo similar plantea un profesional del Hospital Muñiz, el hospital insignia para el tratamiento de la pandemia en la Ciudad: “Esta mañana teníamos cuatro pacientes, dos de ellas pacientes gravísimas y no teníamos dónde mandarlos. En realidad camas hay, lo que no hay es personal para atender, lo que es más dramático. Podemos habilitar más camas, pero no tenemos quién las atienda. Nos está tapando la ola, se vino de golpe y los compromisos de traer personal se fueron licuando. Estamos en una situación complicadísima, un crecimiento importantísimo de casos graves, personas jóvenes. Y creo que vamos a tener un impacto aún mayor dentro de 7 u 8 días por Semana Santa.

La potencia de la segunda ola en curso parece confirmar los peores pronósticos de los especialistas. En el AMBA y en otros centros urbanos del país, el incremento de los casos está en el orden del 50%, con proyecciones en aumento. “Un aumento de casos tan brusco no lo vimos nunca en la primera ola, esto es exponencial”, alertó la infectóloga Laura Barcán, asesora del gobierno nacional.

Belocopitt también advirtió hoy que “con la curva así, el sistema privado no aguanta más de cuatro o cinco días”. De hecho, las clínicas privadas también frenaron la aceptación de pacientes derivados por Covid. “No están habilitando camas”, dijeron a Diario Z.