A pesar del récord de casos en la Ciudad, Larreta rechazó las nuevas restricciones y dijo que irá a la justicia por las clases presenciales

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que presentará un amparo ante la Corte Suprema de justicia. Es para intentar bloquear la decisión del gobierno federal de suspender las clases presenciales por 15 días en el AMBA, el área urbana que conforman la Ciudad y el conurbano bonaerense.

A pesar de la suba exponencial que tuvo la CABA, el distrito con más casos cada 100 mil habitantes y más muertos por millón de todo el país, Larreta insistió con que las escuelas abiertas no son un foco de propagación. “De los 700 mil personas que asisten a la escuela –entre maestros y alumnos- se contagió sólo el 1 por ciento entre el 17 de marzo y el 12 de abril”. “Las aulas no son el problema”, remarcó

“En educación cada día cuenta-dijo Larreta-. Un día cuenta. Mi convicción es que los chicos el lunes tienen que estar en las aulas. Tenemos 3 o 4 días para consensuar. Por eso le pido al presidente una reunión esta misma tarde. Y vamos a presentar un amparo ante la Corte para que se trate de manera urgente”.

En la jornada de ayer, los gremios que agrupan a la inmensa mayoría de los docentes porteños, realizaron un paro de 24 horas pidiendo la suspensión de las clases presenciales. Eduardo López, secretario general adjunto de UTE-Ctera, pque agrupa a la mayoría de los maestros, destacó que por la suspensión de las burbujas, al comparar los meses de marzo y abril del 2020 con el mismo período de 2021, “hubo más días de clase el año pasado”.  

Larreta también se refirió al resto de las medidas, la restricción a la circulación entre las 20 y las 6 del día siguiente. Sostuvo que fueron “inconsultas”. Y consideró que habría que haber “esperado” el resultado de las medidas “adoptadas hace seis días”. Se refería a la restricción de circulación entre las 0 y las 6 de la mañana. El jefe de porteño sostuvo que está consciente “de la gravedad de la situación sanitaria”. Sostuvo que el sistema público de la Ciudad tiene ocupadas el “53% de las camas de terapia intensiva”, un dato que se contradice con los testimonios de la mayoría de los médicos y con las cifras del sector privado, que indican una saturación del sistema.