En las escuelas hubo cinco veces más contagios que en la Ciudad en general

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El gobierno de la Ciudad sostiene que la presencialidad no impacta significativamente en la transmisión comunitaria de la Covid-19. Horas antes de que el presidente Alberto Fernández anunciara la suspensión de las clases presenciales, fuentes del Ministerio de Educación porteño dijeron a Diario Z que no tenían prevista ninguna modificación del cronograma escolar puesto en marcha en febrero. Esto, a pesar de que el miércoles se registró el primer estudiante fallecido por coronavirus en la Ciudad. Y a pesar de la masividad de un paro docente convocado porque los sindicatos opinan que mientras se registran niveles de contagios récord en la Ciudad no están dadas las condiciones para permanecer con las escuelas abiertas.

En este contexto, la cartera educativa encabezada por Soledad Acuña hizo circular un informe bajo el título “Nuevos datos confirman que en la escuela no se reproducen los contagios”. Allí afirman que durante el período que va desde el 17 de marzo al 12 de abril los casos acumulados de Covid confirmados fueron 5.006.

“Esto representa solamente el 0,71% del total de las 700.518 personas que asisten a las escuelas. Además, la cantidad de burbujas transcurriendo en aislamiento de manera preventiva es de 945, solo un 2,1% de las 45.056 burbujas totales”, señala el texto oficial. Desde el ministerio indicaron a Diario Z que, con estos números, “no hay ninguna revisión de la presencialidad en carpeta”.

Soledad Retamar: “El gobierno está queriendo justificar lo injustificable”

Soledad Retamar, ingeniera en sistemas de información e investigadora de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), tomó los datos informados por el gobierno de la Ciudad y los comparó con el informe anterior. Según esos datos, el incremento de los contagios registrados en las escuelas, en el período contemplado en ambos informes, fue del 1.013%, mientras en la Ciudad -en general-, fue del 229%.

Retamar aclara a Diario Z que se trata de un “análisis parcial” ya que faltan muchos datos que el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta no entrega.

“La información es confusa. ¿Cómo detectan si el contagio se dio en la escuela? Puede ser que la escuela no sea el gran factor de contagio, pero un chico infectado puede haber transmitido el virus a otros. Esa burbuja se aísla, pero no el grupo familiar. Entonces, se genera a partir de la escuela mucha más interacción entre las personas: la escuela implica transporte, movimiento, actividades que se suman a raíz de la escuela”, señala.

Según este razonamiento, a mayor circulación del virus, la escuela hace su aporte, a pesar de que no sea el principal foco de contagio. Para Retamar, al presentar los datos de esta manera, el gobierno de la Ciudad “está queriendo justificar algo que es injustificable, pero no tenemos información para chequearlo ni contradecirlo”. “Ahora, pensar que no se dan contagios en las escuelas es como creer que la gente no se contagia en el transporte público”, advierte.

Rodrigo Quiroga: “Deberían liberar más información para que podamos medir el impacto”

Rodrigo Quiroga, bioinformático de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet, asegura que la información brindada por el gobierno porteño no permite dilucidar si quienes concurren a las escuelas están más expuestos al contagio o no.

“Si queremos medir el impacto de las escuelas en la transmisión comunitaria del virus, necesitamos comparar cuántos contagios hay en familias que no tienen niños en edad escolar con los contagios en familias con niños que concurren a las escuelas. Es el dato que no aparece. Con eso tendríamos un panorama más claro”, dice a Diario Z.

Quiroga se queja de que ningún Ministerio de Educación brinda esa información que permitiría trazar un cuadro comparativo serio, algo que resulta imposible con el informe brindado por la Ciudad.

“Cuando el gobierno de la Ciudad habla de la positividad en relación con las burbujas, no informa cuál es el criterio de testeo (si solo testea, por ejemplo, a sintomáticos). Eso ya mete ruido. Deberían liberar más información, que seguramente la tienen, para que podamos analizar cuánto están contribuyendo las escuelas a la circulación viral”, explica.

Quiroga supo proyectar con precisión el avance del virus a lo largo de la pandemia y apoya sus análisis en la información pública que desgrana con paciencia de artesano. Desde ese lugar, advirtiendo la preocupante velocidad que ha tomado la curva de contagios, propone nuevamente trocar el cierre de actividades de alto riesgo para poder mantener abiertas las escuelas.

“La discusión es si conviene o no cerrar las escuelas o si conviene clausurar otro tipo de actividad. El tema acá es que la sociedad no está acompañando. Estamos en ese dilema. Si realmente no queremos cerrar las escuelas, tenemos que tomar medidas como toques de queda para la noche. Las variantes más contagiosas obligan a medidas más duras. Si vamos a priorizar la presencialidad en las escuelas, tenemos que tomar otras medidas”, reflexiona.