Infectóloga pediátrica Analía De Cristófano: “Los niños se contagian más que el año pasado porque circulan más”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El debate por el impacto de la presencialidad escolar en la transmisión comunitaria de Covid-19 entró de lleno en una disputa de carácter político entre el oficialismo nacional y la oposición. La pelea política, sin embargo, sucede en un momento complejo de la pandemia, tal vez el más complejo desde el inicio de un proceso cuyo desenlace otra vez es altamente incierto. Para Analía De Cristófano, jefa del Servicio de Infectología Pediátrica del Hospital Italiano, la transmisión del virus a este nivel se debe a un relajamiento general de los cuidados más básicos, como el lavado de manos, el uso del tapabocas, la distancia y la ventilación. “Lo ideal sería que no haya que tomar esas medidas más restrictivas, pero ¿la gente lo entiende? A veces, somos hijos del rigor. Son momentos en los que hay que priorizar qué es y qué no es fundamental”, dice a Diario Z.

A pesar de que los más pequeños hoy no son el principal foco de transmisión, De Cristófano insiste en que los niños se contagian y pueden contagiar, por lo que resulta clave mantener los protocolos y evitar, en lo posible, las reuniones sociales donde todo se vuelve más laxo. “Si la sociedad quiere mantener las escuelas abiertas, deberíamos tener más cuidado en el resto de las actividades. Las clases presenciales son muy importantes para los chicos, pero necesitamos sacrificar otras cosas: no se pueden mantener habilitadas ciertas actividades deportivas, las juntadas, las fiestas, los restaurantes en lugares cerrados”, explica.

Hay cuatro conductas de cuidado que son fundamentales. La higiene de manos, el uso de tapabocas, mantener la distancia de un metro y medio, y ventilar los ambientes.

¿Los niños se están contagiando más que el año pasado?

La verdad es que sí y la explicación es que esto se da porque están circulando más. El año pasado, con la población más guardada, era obvio que se produjeran menos contagios.

¿No tiene que ver con las nuevas variantes de la Covid-19?

No. El año pasado, al no haber clases, al no haber actividades recreativas, al no salir, se contagiaron menos. Hoy están, obviamente, exponiéndose más. Y no es de ahora, sino que es algo que se da desde hace unos meses. Tampoco es exclusivo de la población más joven. Todos salimos más. Lo que cambia es entre quiénes se contagian. Si el contagio se da entre ellos o a través de los padres. Muchas situaciones de exposición ya existían antes, no específicamente por la apertura de la escuela. Esto tiene que ver con una circulación más general del virus.

En relación con la gravedad de los casos en pacientes menores, ¿hay un empeoramiento de los cuadros o también responde a un criterio estadístico de a más contagiados-más cantidad de casos severos?

Nunca aumentó el porcentaje de síndrome inflamatorio poscovid, siempre ronda el 1%. Eso no cambia. Si hay más, es porque hay más casos. La gran mayoría de los casos, más del 90 por ciento, tiene comorbilidades: inmunosuprimidos, oncológicos.

¿Hay un aumento de casos graves?

No. Lo que vemos es mayor cantidad de casos, pero no de casos graves.

¿En pediatría, entonces, no hay presión sobre los recursos?

No, en pediatría claramente no. Hay un montón de patologías que no interrumpieron su atención, no suspendimos transplantes, ni atención oncológica. Tenemos transplantes de pacientes agudos que, si se suspenden, el paciente se muere. Eso siguió. Son cirugías que hay que hacer. En pediatría nunca hubo saturación.

Más allá de la discusión de si las escuelas deben estar abiertas o cerradas, ¿qué le recomienda a padres y madres con niños en edad escolar?

Hay cuatro conductas de cuidado que son fundamentales. La higiene de manos, el uso de tapabocas, mantener la distancia de un metro y medio y ventilar los ambientes. Hay que cuidarse de todo lo que sea externo a la casa. Si uno mantiene esas medidas, no tendría por qué haber muchos contagios. Lo mismo sucede en el ámbito escolar: los directivos y docentes deben abogar para que se cumplan estas cuatro cosas. El problema es que, por fuera de la escuela, los chicos se juntan. Me han contado de clases por Zoom en las que había varios chicos en una misma casa… entonces, en el colegio usan tapaboca, mantienen la distancia, pero después van a una casa donde no cumplen las medidas.

Si en las escuelas no se producen contagios masivos, ¿dónde está hoy el principal problema de la transmisión comunitaria?

En el no cumplimiento de estas cuatro recomendaciones, en todos los ámbitos. Está permitido ir a comer a un restaurante, entonces la gente dice, ‘bueno, está permitido, me saco el barbijo, me pongo a dos centímetros del otro en lugares cerrados’. Está permitido juntarse en una casa, pero hay que mantener las medidas. Esto se ha olvidado.

Entonces, si la gente no respeta, ¿se hace inevitable tomar medidas restrictivas?

Lo ideal sería que no haya que tomar esas medidas, pero ¿la gente lo entiende? A veces, somos hijos del rigor. Son momentos en los que hay que priorizar qué es y qué no es fundamental.

Las estadísticas muestran que dentro de las escuelas no habría muchos contagios. Especialistas dijeron a Diario Z que el dato que falta para medir el impacto en la transmisión comunitaria de las escuelas, es la cantidad de contagiados en familias con hijos en edad escolar versus los contagios en familias sin hijos en edad escolar. ¿Pueden estar influyendo las escuelas más allá de lo que suceda en el aula?

Los últimos datos publicados es que de los chicos que van a la escuela, sólo el 0,6% se contagió. De los docentes, apenas el 1%. No son números elevados. Sin embargo, hay algo que debemos aclarar una y otra vez: los chicos se contagian y transmiten la enfermedad. Y si bien la mayoría son asintomáticos, hay un porcentaje que sí tienen síntomas. Hay que observar el comportamiento de las familias, más allá de si los chicos pueden ser vectores siendo asintomáticos. Si hubiera una transmisión grande desde los niños, eso debería estar reflejado en la cantidad de niños contagiados. No está sucediendo.

Lo contradictorio es que el mayor aumento proporcional de contagios se da en chicos en edad escolar, de 10 a 19. Pero, al mismo tiempo, las estadísticas en relación con las escuelas muestran un nivel de contagios muy bajo. ¿Cómo se explica?

Efectivamente, esa franja etaria es la que más crece en porcentaje. Pero sigue siendo el 6,82% del total de los contagios. Aparte ese rango no solo incluye a alumnos de colegios porque los adolescentes de 17 a 19, que ya no están en la escuela, hacen juntadas masivas. Cuando mirás el número absoluto, la verdad es que no mueve la aguja comparado a los otros grupos. En nuestro hospital, por ejemplo, tenemos una baja de casos de las personas más grandes. Ya no hay tantos contagios en ese rango etario. En cambio, sí tenemos casos de personas más jóvenes, entre 30 y 39, porque hay muchísima circulación. Es la gente que se reúne y en esas reuniones se olvidan de seguir las medidas. Si me preguntás si en el Hospital Italiano tuvimos más pacientes pediátricos con Covid-19, la respuesta es que sí. Pero tuvimos más casos de todos, no es que hubo un aumento particular, no creció más que el resto. Los aumentos son muy parejos.

¿Hay una situación de colapso en el resto del hospital?

Todavía no. Aumentó la cantidad de pacientes y sucede que empiezan a acumularse, por ejemplo, pacientes con Covid-19 que ya están recuperados pero no tienen el alta, con pacientes agudos. Sin embargo, todavía no es una situación trágica.

¿Es el momento para avanzar con las restricciones propuestas por el gobierno nacional o todavía hay margen?

Es una pregunta difícil. Me parece que falta enfatizar que uno puede ir a tomar un café o a cenar, mientras lo haga de manera adecuada. Es fundamental. Sin embargo, sucede que mucha gente no lo entiende de esa forma. A veces hay que tomar medidas más drásticas porque justamente es difícil de entender que hay que cuidarse. Después, hay momentos para evaluar qué actividades suspender y cuáles no.

¿Qué es lo que decididamente no se puede hacer? ¿Cuáles son las actividades más riesgosas?

Se puede hacer todo con las medidas. Si estamos afuera, es mejor, pero hay que mantener la distancia. Idealmente, también, usar barbijo. Pero si estás en una situación en la que, por ejemplo, estás comiendo, es fundamental mantener el metro y medio de distancia.

Eso no se cumple, claramente.

No, es muy complejo. En los deportes recreativos de grupo en lugares cerrados, tampoco. Son situaciones riesgosas. Si la sociedad quiere mantener las escuelas abiertas, deberíamos tener más cuidado en el resto de las actividades. Y no se cumple. Las clases presenciales son muy importantes para los chicos, pero necesitamos sacrificar otras cosas. No se pueden mantener habilitadas ciertas actividades deportivas, las juntadas, las fiestas, los restaurantes en lugares cerrados. Ahí es cuando la gente se relaja. He visto fotos de casamientos, en los que está toda la gente abrazada… está bien, es una fiesta, unas copas de más y somos todos amigos. Frente a lo que se puede hacer, la gente se extralimita. Así se termina en la situación en la que estamos.

¿No es el riesgo también que implican las clases presenciales?

Sí. Una cosa es lo que sucede en el aula, donde los docentes apelan a mantener los protocolos. Pero otra cosa es cuando salen y se juntan a tomar la merienda o que en la semana que tienen clases por Zoom, se junten para compartir la clase virtual. 

Está sucediendo otro fenómeno interesante, tenemos un aumento exponencial de casos como nunca antes pero todos arguyen que sus actividades no son responsables de la transmisión comunitaria, ni las escuelas, ni los restaurantes, ni los deportes.

Es cierto. A ver, tal vez los restaurantes tienen razón, pero la gente va y se extralimita: se ponen uno al lado del otro, pegados, sin barbijo. Cualquiera que haya ido a comer en estos días, lo vio. Sin aforo, con la gente adentro, es imposible que la gente no se contagie. Si tuviéramos en cuenta esto, además del impacto que tienen las juntadas en las casas sin prevención, muchas actividades se podrían liberar.