A los “médicos Covid” los contratan por tres meses y les pagan 133$ la hora de guardia

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El crecimiento exponencial de los contagios de Covid-19 pone a prueba el sistema de salud de la Ciudad, tal vez como nunca antes. A la decisión del Hospital Fernández de discontinuar la atención de las emergencias para enfocar todos los recursos a los pacientes con coronavirus, se la ha sumado la -criticada- decisión del gobierno porteño de convocar a los trabajadores de la salud con factores de riesgo que estaban exceptuados, muchos de ellos con una sola dosis de la vacuna. Con derivaciones colapsadas, falta de personal y malestar entre los trabajadores por los magros salarios ($133 la hora de guardia) y la interminable precarización contractual, Buenos Aires encara la segunda ola.

Para medir el marco epidemiológico que atraviesa la Ciudad, la médica pediatra y especialista en terapia intensiva del Hospital de Niños Pedro de Elizalde, Carolina Herrera Escobedo, cuenta que el Ministerio de Salud porteño ya pidió autorización para internar adultos en ese establecimiento y en el otro hospital de niños, el Gutiérrez.

El primer caso fue un paciente de 24 años que había llegado a la guardia del Ramos Mejía con insuficiencia respiratoria y que no podía ser internado en la terapia por falta de camas. Luego de intentar infructuosamente la derivación a algún otro hospital de agudos, Salud recurrió a lo que se conoce como el “anillo rojo”, conformado por el Elizalde y el Gutiérrez, adonde se acude cuando las terapias de adultos desbordan. “Esto ya está empezando a pasar. La situación es crítica”, dice a Diario Z Herrera Escobedo.

La alta demanda de atención en el sistema está presionando sobre profesionales y trabajadores. Según confirman desde diversos hospitales, hay más camas disponibles para sumarlas a la atención; sin embargo, la falta de personal se convirtió en una traba imposible de sortear. En ese marco, el gobierno porteño decidió convocar a personas que estaban exceptuadas de concurrir a sus lugares de trabajo, ya que padecen factores de riesgo como hipertensión, diabetes, etc.

La noticia cayó muy mal entre los profesionales. En el Gutiérrez, fueron convocados 43 trabajadores y sólo 10 de ellos habían recibido las dos dosis de la vacuna. “En este marco de angustia y preocupación hay personas licenciadas por factores de riesgo que han renunciado o lo están evaluando”, cuenta la médica de ese hospital, Laura Schargrodsky.

“El gobierno convoca a los trabajadores que estaban dispensados porque no aumenta la dotación y no aumenta la dotación porque ofrecen contratos eventuales, muy precarizados. Por ejemplo, ofrecen contratos de guardias que pagan 133 pesos la hora. Es una barbaridad, teniendo en cuenta el riesgo profesional”, explica Herrera Escobedo. A esto se les suma los denominados “contratos covid”, de una duración de tres meses y 25 mil pesos por mes, de donde el gobierno descuenta la cuota del monotributo. “La mayoría de ellos no tienen siquiera una dosis de la vacuna”, aseguran desde la filial de Médicos Municipales del Gutiérrez, donde contrataron a 10 administrativos para cargar los resultados de PCR. “No paran de trabajar ni un minuto” y sólo uno de ellos está vacunado.

“Están convocando a trabajar a quienes tienen enfermedades preexistentes para exponerlos en las terapias, donde hace falta más personal. Es una vergüenza”, dice Héctor Ortiz, enfermero del Hospital Durand.

Ortiz asegura que el personal está “cansadísimo”: las enfermeras trabajan 140 horas semanales y ganan 42 mil pesos por mes. “Las terapias se están llenando. Ahora, abrieron un espacio más de atención y en vez de contratar más personal, convocan a quienes tienen enfermedades de riesgo y ofrecen trabajar horas extras con lo que podés ganar hasta 10 mil pesos extra. No quieren pagar un sueldo más”, agrega.

Un médico que trabaja en el área de derivación clínica del Ramos Mejía cuenta que el gobierno lanzó contrataciones para las UFU, cuyos salarios se toman como “suplencias de guardia”, por las que cobran entre 10 y 11 mil pesos por guardias de 24 horas. “Sin embargo, a los residentes no les están pagando las guardias, a pesar de que habían dicho que desde abril iban a empezar a pagar, pero eso no pasó”, asegura.

Mientras, la saturación del sistema aparece a cada paso. “El SAME no toma más derivaciones, la salida de ambulancias está bloqueada, dicen que están agregando camas, pero acá todavía no las vemos”, añade.

“El número de camas que publica el gobierno no es real”, sentencia Herrera Escobedo. Según los últimos partes del ministerio de Salud, la ocupación de las terapias intensivas viene creciendo de manera sostenida, pero aún se mantiene en números manejables: esos registros muestran que todavía hay un 35%  disponible de las 450 camas que informa el sistema. En los hospitales, la realidad es otra.

“La unidad de terapia debe ser completa: tiene que haber un terapista, un kinesiólogo, un enfermero, además de la aparatología. Por ejemplo, el gobierno cuenta 50 camas en el Muñiz, pero en realidad hay 40 funcionales”, explica. “En conclusión: el sistema está al borde del colapso, nosotros agotados y parte de la sociedad parece que está mirando otra película”, se lamenta Herrera Escobedo.