Pediatra Oscar Trotta: “Cada día llegan más casos al Garrahan, hay que suspender la presencialidad”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Médico pediatra e integrante del Consejo de Administración del Hospital Juan P. Garrahan, Oscar Trotta encendió las luces de alarma luego de publicar en su cuenta de Twitter que, debido a la alta demanda, debieron abrir una cuarta sala Covid-19 para internación de niños. La noticia se conoció en momentos en que la puja entre Nación y Ciudad por la presencialidad en las aulas se dirime en la Corte Suprema, mientras los contagios ingresan en una meseta demasiado alta, lo que obligó a las autoridades sanitarias a reforzar las restricciones de circulación en el AMBA. “El problema es que con una curva estabilizada en estos números, el sistema colapsa igual. Hay que bajar el número de contagios ya”, dice Trotta a Diario Z.

El problema es que con una curva estabilizada en estos números, el sistema colapsa igual. Hay que bajar el número de contagios ya

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En este marco, el debate por la presencialidad vuelve a cobrar impulso. Trotta insiste en que los niños contraen la infección y se convierten en agentes transmisores. Y que el flujo de movimiento que generan las escuelas abiertas impacta de lleno en la velocidad de los contagios. “Para poder frenar la curva, hay que suspender la presencialidad”, asegura. Para sustentar esta afirmación, Trotta apela a los números que muestran que el contagio en el rango etário de 0 a 16 años duplicó al resto de la población desde el regreso a las aulas, a fines de febrero. “En el Garrahan la demanda no paró de crecer desde fines de febrero hasta ahora. Día a día, llegan más casos. Y se abrió una nueva sala porque la demanda de atención de pacientes pediátricos con Covid-19 creció. Teníamos tres salas, tuvimos que incorporar una más”, explica.

¿Esto no sucedió durante la primera ola, en 2020?

No. El aumento de casos se viene dando desde la tercera semana de febrero, cuando contabilizamos 360 casos. Para el 20 de abril, los casos ya estaban en 1.598. En la población pediátrica, el aumento de casos fue de cuatro veces y media, contra la población general, cuyo aumento fue de dos veces y media. Es decir, el aumento mayor se da en la población de 0 a 16 años.

¿A qué se lo atribuye?

Son varios factores. La apertura de diversas actividades durante los meses de enero y febrero, luego se sumó la presencialidad escolar. Esto redundó en un aumento de casos, que desde finales de febrero se empezó a hacer evidente.

La cuestión de la presencialidad en las escuelas está en el centro del debate, ¿qué opina al respecto?

Toda la dinámica que implica la presencialidad escolar afecta al número de casos. No es sólo la burbuja o el aula. Tenemos los medios de transporte, los encuentros de padres y madres en las puertas de las escuelas, las compras en las librerías, los chicos se juntan a hacer la tarea… todo eso hace que aumente el contacto interpersonal y por ende aumente el número de casos. En otros países, la restricción a la presencialidad en las escuelas es de las primeras medidas que se toman frente al aumento de casos. En Alemania, cuando aumentó la curva, enseguida suspendieron las clases presenciales.

Es decir, en este contexto de aumento de casos, usted lo considera inevitable.

No es inevitable, sino necesario. Para poder frenar la curva, hay que suspender la presencialidad.

El aumento de niños y niñas contagiadas hospitalizados, ¿se dio en el resto de los hospitales pediátricos?

Sí, aumentó en todos los hospitales de la Ciudad, tanto en el Gutiérrez como en el Elizalde, ex Casa Cuna. En el Garrahan la demanda no paró de crecer desde fines de febrero hasta ahora. Día a día, llegan más casos, por eso es que abrimos una nueva sala.

¿Qué podría pasar si no baja el ritmo de los contagios?

Vamos a tener más cantidad de niños con Covid, con las complicaciones que ello tiene, internación de niños, transmisión hacia los adultos. Hay que parar la transmisión y bajar el número de casos.

¿Hay alguna diferencia en relación a las infecciones con otras variantes del virus?

Los chicos no tienen una forma grave de la enfermedad, en general es de moderada a leve. El número de casos responde a una lógica, a mayor cantidad de contagios, mayor número de pacientes llegan al hospital, pero a su vez hay más cantidad de niños con síntomas leves o moderados.

Entonces, ¿el aumento del número de pacientes pediátricos responde a una cuestión estadística?

No, porque el incremento de contagios en la población de 0 a 16 fue el doble al resto de la población. Hay más niños contagiados que antes.

Algunos referentes que se niegan a pausar la presencialidad se aferran a que los chicos cursan la enfermedad de manera moderada e, incluso, dicen que no hay evidencia de que contagien.

No es así. Los niños son portadores y transmisores. Al infectarse pueden contagiar a sus abuelos, a sus padres, a sus docentes. Hay una alta probabilidad de que contagien. Al contraer la infección se convierten en agentes transmisores. Lo único que tiene valor para nosotros es la evidencia científica. Y la evidencia científica demuestra que sí, que los chicos son portadores y contagian. No hay que relajar los cuidados con los niños, ni en la escuela ni en la casa. Hay que usar barbijo -los niños a partir de dos años ya pueden usarlo-, restringir los eventos sociales, ventilar los ambientes. Es preferible ir a andar en bicicleta o dar vueltas a la manzana, que concentrarse en parques o plazas donde hay mucha gente, aunque sea al aire libre.

¿Cómo está parado el Garrahan frente a esta segunda ola?

Tenemos margen. El hospital está cubierto con recursos humanos e insumos, tenemos el 98% del personal vacunado con dos dosis, el 2% restante tiene indicado no vacunarse por algún tema de salud y están en sus casas. Estamos trabajando. No es la situación que se vive en hospitales de adultos, que están más complicados.

¿Piensa que los casos, a partir de los anuncios que hizo el presidente Alberto Fernández, pueden empezar a bajar?

Si se cumplen las medidas, tal vez los contagios pueden estabilizarse. El problema es que una curva estabilizada en estos números, el sistema colapsa igual. Lo que hay que hacer es bajar la curva y para bajarla hay que ir hacia una restricción mayor. Sobre todo en el AMBA, donde la situación es más compleja. Si no se baja por lo menos un cuarto de los casos que tenemos hoy, es decir, si no logramos tener un ritmo de contagios de 6 o 7 mil casos diarios, el sistema va a tensionarse y colapsar. Es matemático, no hay forma.