Mataderos: del fútbol al asado, del rock a Piazzolla, un barrio donde viven todas las pasiones argentinas

Mataderos tiene calles arboladas y casas bajas; los vecinos aún se sientan en la vereda a tomar mate y charlar.

Por Valentina Herraz. Especial para Diario Z

Hoy es un barrio obrero detenido en el tiempo, que conserva el empedrado y las casas bajas. Pero cuando empezaba el siglo XX, era puro campo, sin vestigios de la ciudad. Ni siquiera tenía nombre oficial. Eran simplemente los terrenos cercanos a la estación Liniers, que seguían el cauce del arroyo Cildáñez. El límite hacia el Oeste, al fondo del “Partido de Flores”.

Hasta que un 1 de Mayo de 1901 se fundó uno de los barrios obreros por excelencia de la Ciudad de Buenos Aires. El barrio de Nueva Chicago nació como “Mercado de Hacienda de Liniers”, aunque no quedara en Liniers, porque su destino era albergar a los mataderos. Hasta entonces, los “Viejos Corrales” estaban en Parque Patricios o Barracas, situados en terrenos que se inundaban por los desbordes del Riachuelo, verdaderos barrizales. El crecimiento del centro urbano obligó a trasladarlos a zonas más lejanas. 

Los trabajadores de la carne rechazaron la mudanza: a las horas de trabajo se sumarían las horas de viaje, en distancias enormes para la época. Al final tuvieron que aceptar el traslado. Una ordenanza municipal de 1896 prefijó la zona, elegida porque era campo abierto. Las avenidas Emilio Castro, Escalada, Eva Perón y General Paz serían los límites. Cinco años después, el traslado ya estaba garantizado, la demora se debió a la falta de medios de transporte para el ganado y para los trabajadores. Se debieron extender y multiplicar las líneas del ferrocarril y de los tranvías. Para llevar a las vacas al Mercado de Hacienda se usaban vagones tirados por caballos y, para facilitar la descarga, se construyó una estación dentro del propio mercado.

El barrio de Mataderos nació como un barrio obrero no sólo porque se inauguró un 1 de Mayo, sino porque fueron necesarios planes de vivienda para sostener el desarrollo de la industria frigorífica, puntal de la economía del país. La mudanza iba a cambiar para siempre la fisonomía rural. Calles de tierra, zanjones, arrieros. Las reses se faenaban en una gran playa empedrada, llegando la sangre de los animales al arroyo Cildañe, llamado por años “el arroyo de la sangre”. En las calles se mezclaban los gauchos que arreaban el ganado y los obreros urbanos, industriales. En las pulperías, los payadores desgranaban la nostalgia por el campo perdido y también contaban las historias del trabajo duro de los trabajadores de la carne.

La Feria de Artesanías: manjares y tradiciones populares

La Feria de Artesanías abre los domingos y turistas extranjeros y vecinos del barrio se juntan a bailar floklore o a disfrutar sus delicias criollas.

Hoy ya no están ni el matadero ni los corrales. Sigue en pie, imponente, la estatua de “El resero”, obra del escultor Emilio J. Sarniguet. Sin embargo, ese mismo mercado, en Lisando de la Torre y Avenida de los Corrales, es escenario de una de las ferias más tradicionales y turísticas de la Ciudad: “La Feria de las Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas”, más conocida como la Feria de Mataderos. Abre únicamente los domingos, de 11 a 20, y hasta en pandemia recibe visitantes locales y extranjeros, atraídos por los puestos de comidas regionales, música, baile y, como promete el nombre, artesanías.

Lo que fue la estructura del Mercado alberga bodegones pegados unos con otros donde se pueden pedir platos típicos de todo el país: desde un locro bien servido hasta pastelitos y crujientes torta fritas recién hechas. “Esos techos y los arcos de esta parte del mercado me recuerdan algunos edificios de La Habana”, se escucha desde una mesa a un joven bien dispuesto a contar un sinfín de anécdotas de viajes. Al mismo tiempo, desde los puestos donde se venden mates se escuchan voces en francés. La Feria no pierde su esencia durante la pandemia. Hay en ella hasta un museo con elementos típicos de la cultura gauchesca.

Las calles que la circundan son de casas bajas, en muchas perdura el empedrado y un frondoso arbolado. Desde la vereda se pueden diferenciar las casas con fondo, esos PH que no fueron divididos y convertidos en dos o tres casas como sí sucedió en los barrios céntricos. Es un paisaje muy distinto al de otros barrios: a Mataderos aún no llegaron las grandes torres de departamentos. Viven unas 65 mil personas, que en su mayoría comparten la pasión por el Club del barrio: Nueva Chicago, el mismo nombre con el que nació Mataderos.

El nombre no era caprichoso: la instalación de los mataderos le dio a la zona un aire a la ciudad estadounidense de Chicago, un núcleo industrial vinculado a la carne. El Club nació un 1 de julio de 1911 por iniciativa de un grupo de chicos de entre 15 y 20 años que eligieron para él los colores verde y negro.

Cerquita del club está el Barrio Manuel Dorrego, un conjunto de pequeños edificios con boulevares que se construyeron durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón. Llegó a haber 1.068 departamentos, con calles internas. Las viviendas sociales fueron una forma de dar solución al crecimiento de la población. En el caso de estas construcciones se mantuvo el criterio de respetar la altura baja y la existencia de espacios verdes.

El barrio nació como “Los Perales” y fue modelo de la vivienda popular durante el peronismo. La Libertadora lo rebautizó “Manuel Dorrego”

Glorias Argentinas, de Billy Bond a Astor Piazzolla

El Glorias Argentinas es un club del barrio que tiene historias de sobra para contar. Entre sus paredes albergó recitales de Sandro y Los de Fuego, de Billy Bond y la Pesada del Rock, de Los Wonderfull, Conexión N° 5 y Palito Ortega entre otros. La Nueva Ola que apasionaba a los jóvenes de los 60 y escandalizaba a sus padres.

Pero el club también fue rincón del 2×4 y las milongas ¡hasta Astor Piazzolla tocó en ese escenario! Aníbal Troilo iba a cenar regularmente. Muchos años, después, Glorias Argentinas sirvió como locación para algunas escenas de Tango Feroz, la película de Marcelo Piñeyro que se contaba la historia de Tanguito, el creador de “La Balsa” y pionero de la “música progresiva”, primer nombre del rock nacional.

El Torito, la gloria del box nacional que cautivó a Cortázar

Justo Suárez: un muchacho de barrio que llegó a la fama y se convirtió en el primer ídolo del deporte nacional.

Entre los recuerdos de los vecinos que desde siempre se juntan a tomar algo en el club está el “Torito de Mataderos”, un joven boxeador llamado Justo Suárez. “El Torito” -que era hijo de una familia muy pobre, tenía 24 hermanos- había nacido en 1909 y creció juntando la grasa de las zanjas en el Mercado de Hacienda o lustrando zapatos. Empezó a boxear a los 10 años, peleando en festivales para ganarse unos mangos y tuvo una carrera meteórica que lo convirtió en la gloria del Luna Park y también en el primer gran ídolo popular del deporte. “El Torito” fue de la mano de José Lectoure desde Mataderos hasta Nueva York a disputar el título del mundo en el Madison Square Garden. Como muchos boxeadores, Suárez perdió su fama tan rápido como la obtuvo: a los 29 años murió de tuberculosis, tan pobre como había nacido. Cuando el cortejo fúnebre lo conducía al cementerio de Chacarita, la multitud que lo despedía levantó el cajón y lo llevó hasta el Luna Park para darle el último adiós.

La historia del chico que salió de pobre y llenó de gloria al box nacional -por entonces el deporte más popular- inspiró tangos, como Muñeco al suelo: “De Mataderos al centro, del centro a Nueva York seguí volteando muñecos con tu coraje feroz”, de Modesto Papávero y Venancio Clauso, y también cuentos, como el inolvidable “El Torito” de Julio Cortázar (Final del Juego, 1956). En la misma época, Héctor Oesterheld lo convirtió en protagonista de la historiera: “El Indio Suárez”. Pero el Torito está presente también en el reagge, con un tema de Los Pericos

Así, en un siglo, Mataderos supo convertirse en un concentrado de las pasiones porteñas. Quien quiera acercarse a la ciudad que vivieron sus abuelos, de ritmo más lento, de puertas abiertas, la silla en las veredas, mate y una buena conversación. puede acercarse al barrio un domingo cualquiera.

  • Feria de Mataderos: Domingos de 11 a 20 h (de abril a diciembre)
  • Museo Criollo de los Corrales: Av. De los Corrales 6436 (4687-1949)
  • Club Glorias Argentinas: Bragado 6875