Caballito nació hace 200 años en una pulpería, y hoy es el barrio más poblado de la Ciudad

Por Valentina Herraz. Especial para Diario Z

“Desde que era chica vengo al mercado con mi mamá y mis hermanas, para algunos podía ser un aburrido mercado pero para mí era un paseo de compras”, dice Clarita, que tiene más de 70 aunque se ríe sin precisar el número. Clara camina con un changuito y va saludando a los puesteros, se pare o no a comprar. Los pasillos que recorre son los del Mercado del Progreso, histórico punto del barrio, que queda en las esquinas de avenida Rivadavia y Del Barco Centenera, Primera Junta.

Antes de que la Plaza Primera Junta fuera un lugar en el mapa, antes también de que existiera el subte, ya existía esa construcción que se convirtió en una esquina estratégica y comercial del barrio. “El Progreso” fue construido en noviembre de 1889 y por esa época no tenía techos. Además, en el centro, había dos enormes fuentes de agua que servían para que los trabajadores, en su mayoría inmigrantes, limpiaran todo jornada tras jornada antes de retirarse a descansar.

En el mercado se abastecían desde Almagro hasta Flores. Roberto Arlt lo usó en 1923 como escenario literario de “El Juguete Rabioso”. El protagonista del cuento, Silvio Astier, trabajaba vendiendo papel a los comerciantes. Hace tan solo dos años, en 2019, con motivo del 130 aniversario, El Progreso restauró su fachada.

En la misma esquina de Rivadavia y Centenera, a fines de 1910, se inauguró la Plaza Primera Junta. Por ser una plaza seca es más parecida a un boulevard que a una plaza, un tipo de construcción no muy común en Buenos Aires.

En ese mismo lugar hacia 1915 se construyó la estación para el tranvía subterráneo de la Compañía Anglo-Argentina, actualmente la línea A del subte. Cuarenta y cuatro años antes, en 1871, se inauguró el primer tranvía de Caballito. Los carros de madera eran tirados por dos caballos, en esa época el transporte por tracción a sangre, y recién fue sustituido por el eléctrico en 1897.

Al igual que el Ferrocarril Oeste, el tranvía atravesaba el barrio solo porque se dirigía desde la avenida Entre Ríos al pueblo más próximo, San José de Flores. Ambos atravesaban la zona de quintas y hornos de ladrillos que se apostaban al costado de la hoy tan elegante avenida Pedro Goyena.

Caballito -que es el centro geográfico de la Ciudad y el barrio más densamente poblado– fue en un principio tan solo una parada estratégica para los viajeros que seguían hacia “El Camino Real del Oeste”.  Una zona de quintas y chacras que fue urbanizándose a medida que la Ciudad avanzaba.

El barrio nació en la esquina de Rivadavia y Emilio Mitre con una casa de cuatro ambientes, que tenía uno destinado a una pulpería en la que viajeros y viajantes paraban a recargar energía. La propiedad, del italiano Nicolás Vila, tenía por adorno principal una veleta de un caballito y de ahí va a tomar su nombre.

Cuando se cierre la pulpería, el caballito de chapa pasará de negocio en negocio hasta que en 1925 fue donado a un museo de Luján. Hace un tiempo, los vecinos consiguieron que se expusiera a préstamo en el Museo Luis Perlotti, en Pujol al 600, pero no que fuera devuelto al barrio.

El escultor Perlotti -que vivió en el barrio muchos años- hizo una réplica del original y es la que se encuentra emplazada en Primera Junta. La casa del artista es hoy el Museo de Escultura de la Ciudad.

Otro puntal del barrio es el club “Ferro”, punto de encuentro y pasión de muchos vecinos. En 1904, un grupo de 96 trabajadores ferroviarios fundaron el Club Empleados de Ferrocarril Oeste de Buenos Aires y un año más tarde ya habían puesto en pie el estadio de fútbol. El primer partido lo jugaron contra River Plate. El estadio de García Lorca al 300 no sólo vivió campeonatos de primera y segunda selección, también, hasta la llegada de la pandemia, fue escenario de recitales nacionales e internacionales.

En 200 años de historia Caballito supo atesorar muchas joyas arquitectónicas que se encuentran escondidas entre los nuevos edificios. Hay callecitas dignas de un cuento de hadas y rincones cuidados por aquellos que nacieron y aún viven en el barrio.

Entre las calles Valle y Pedro Goyena, a la altura de Centenera, Caballito tiene guardada una sorpresa: es un barrio dentro del otro, el Barrio Inglés, arbolado y silencioso. El conjunto de viviendas, dirigido a los jefes del ferrocarril, nació a partir de un emprendimiento del Banco El Hogar Argentino, en 1923, y si bien las casonas estilo Tudor son diferentes, la mayoría cuenta con un patio delantero como parte de un diseño común, pisos de pinotea y ambientes muy amplios y luminosos. El barrio ha sabido resistir el boom de edificios y torres y tiene una protección patrimonial votada por la Legislatura.

Zona de quintas a barrio de parques: el Rivadavia, el Centenario y la Plaza Irlanda

En el siglo XVIII, la población más numerosa del barrio que después fue Caballito eran los esclavos negros. Trabajaban en las quintas cultivando frutales o en los hornos de ladrillos. Las familias de propietarios vivían en la Ciudad y utilizaban las quintas para el fin de semana, sobre todo porque la llegada del tren y del tranvía acercó aún más a Caballito a “la capital”. Pero con el paso del tiempo y las divisiones de la herencia, las grandes extensiones de tierras se fueron achicando. De esa forma, la zona empezó a poblarse.  

La caída en desgracia de algunas familias patricias por las crisis financiera de 1930 reforzó el loteo de las tierras y la venta se dio tanto a privados como al municipio que planificaba parques o viviendas. La quinta de la familia de Ambrosio Plácido de Lezica era una extensa tierra en el centro del barrio. Una vez muerto Ambrosio, su viuda decidió vender la propiedad y luego de un ida y vuelta por el precio, el 10 de julio de 1928 el municipio la expropió.

Así nació la Plaza Lezica, hoy conocida como Parque Rivadavia. En el centro tiene emplazado el Monumento al Libertador venezolano Simón Bolívar al que miles de niños y niñas han intentado treparse una y otra vez desde que se inauguró, en 1942. Hay otras esculturas como la Fuente de la Doncella y Madre, y además queda una fuente original de cuando el Parque pertenecía a Lezica.

La quinta de Gregorini corrió un destino similar a la de los Lezica. Una parte de ella, los terrenos entre la Avenida Gaona, Donato Álvarez y las calles Neuquén y Seguí fueron comprados primero por la Asociación Cristiana Irlandesa y en 1922 revendidas a la municipalidad con el acuerdo de construir un parque… Plaza Irlanda, uno de los más grandes de la Ciudad. El resto de los terrenos se utilizó para la construcción de escuelas religiosas. Años antes, en 1905 habían intentado construir un horno de ladrillos pero los vecinos lo impidieron.

El tercer y más grande los parques de Caballito es el creado con motivo de los festejos del primer centenario de la patria, el Parque Centenario. Ubicado en una zona de descampados fue pensado como lugar para la recreación. En 1953 el intendente Jorge Sabaté inauguró el anfiteatro Eva Perón en el que entraban hasta 10 mil espectadores. Seis años más tarde se incendió y estuvo en ruinas  hasta que lo convirtieron en un lago artificial, el mismo que en la actualidad alberga peces de colores y patos que los chicos alimentan con fervor.

El Centenario es un centro para la ciencia con los Museos de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el Instituto Leloir y la Asociación Argentina Amigos de la Astronomía. Y también un centro de ciencias médicas, con el Hospital Durand, el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, el Hospital Naval Central Cirujano Mayor Dr. Pedro Mallo, el Hospital Municipal de Oncología Marie Curie y la Clínica San Camilo.

Pero sobre todo es un espacio de encuentro de miles de porteños cada fin de semana, que disfrutas de sus arboledas, la feria de artesanías, la de libros, de las muchas actividades deportivas o el anfiteatro.

El barrio, que ya cumplió los dos siglos, está delimitado por las avenidas Juan B. Justo, San Martín, Gaona, Ángel Gallardo, Río de Janeiro, Rivadavia, La Plata, Directorio, Curapaligüe y Donato Álvarez. Limita con los barrios de Villa Crespo al norte, Almagro y Boedo al este, Parque Chacabuco al sur, y Flores y Villa Mitre al oeste. Los 7 km2 cuadrados de Caballito son una buena síntesis de la Ciudad y sus diversidades.

  • Mercado El Progreso. Lunes a sábado hasta las 13 y después de las 17 horas
  • Paseo en Tranvía. Emilio Mitre 500- Sábado y Domingo de 16 a 19.30 horas
  • Museo Luis Perlotti. Pujol 644 – 44333396
  • Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Ángel Gallardo 470 – 4982-6595
  • Asociación Amigos de la Astronomía. Avenida Patricias Argentinas 550 – 4863-3366