Ernesto Resnik: “La Argentina se salvó raspando, probablemente el pico de los contagios haya sido la semana pasada”

Biólogo molecular e inmunólogo, Ernesto Resnik es optimista. A pesar de la catástrofe sanitaria que atraviesa el país, Resnik considera que todo indica que, a partir de ahora, los casos deberían bajar de manera constante en el AMBA. Esto debría traducirse en un alivio para el sistema de salud y para una sociedad que desde hace más de un año vive los azotes de la pandemia. “Que el pico de la segunda ola haya subido muy rápido quiere decir que mucha gente se contagió, entonces es mucha gente que adquiere inmunidad; por otro lado, tenés bastante gente que ya tiene inmunidad desde la primera ola y ahora tenés más gente inmunizada por las vacunas”, explica. Aunque, al mismo tiempo advierte: “La otra cosa que aprendimos este año, es que no hay nada seguro”.

Desde Minneápolis, Estados Unidos, donde trabaja en el desarrollo de anticuerpos monoclonales en una empresa de biotecnológica internacional, Resnik asegura que el anuncio del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acerca de la necesidad de liberar las patentes de las vacunas, no cambiará en lo inmediato el panorama. Más allá del peso simbólico de las palabras de Biden, lo que está en disputa no es la fórmula de las vacunas, sino la tecnología necesaria para producirlas. Y en eso, la mayoría abrumadora de los países corre con una desventaja atroz. En el mientras tanto, el imperativo de vacunar y cuidarse es el único camino posible para enfrentar lo que quede de la pandemia.

¿Por qué estas segundas olas parecen peores?

Porque empiezan de más arriba. Toda epidemia empieza con una persona infectada, después 10, 100. Acá se empezó la segunda ola con miles. Por eso la multiplicación se dio muy rápido. Cuando los casos habían empezado a descender durante enero, quedaron en un valle alto. Y sabemos que cuando hay tanto virus en el valle, es inexorable que vuelva a subir. La segunda ola tiene la características que tuvo en otros lugares. El virus seguía alrededor y los cuidados se relajaron. Esto es así, pasó en Europa y en Estados Unidos: cuando parecía que los casos bajaban, la gente y el Estado se relajaron más. Se liberaron actividades. En Argentina tuvo el agregado de los sectores que, de algún modo, negaron que hubiera que hacer algo desde un comienzo. Le dan vía libre a quienes no quieren cuidarse, a quienes fueron a las playas y se juntaban de a 40, las fiestas… entonces, era inexorable que pasara esto. Como el virus ya estaba en grandes cantidades, el crecimiento exponencial fue impresionante. Esta dinámica se dio en Uruguay y en Brasil.

Estos sectores anticuarentena existen en otros países también.

En Argentina tuvo componentes especiales. Es difícil encontrar lugares peores a la Argentina en ese sentido. Hubo otros países donde la pandemia fue peor porque desde el Estado, por ejemplo Brasil, se desechó todo tipo de cuidados. Ahora, países donde el Estado decidió hacer algo y la oposición y ciertos medios hayan tirado en contra… no hay muchos casos. Y mirá que tenés países con diferencias políticas grandes. Incluso en Estados Unidos, la oposición a Donald Trump lo criticaba, pero era justamente la oposición la que pedía que la gente se cuidara. En Australia tenés un gobierno central de derecha y gobiernos provinciales socialdemócratas, pero todos se pusieron de acuerdo en qué hacer. En Alemania y en Francia, también. En la Argentina se hizo bastante difícil. Supongo que cuando hagamos el balance (ojalá que sea una autopsia) de la pandemia, podamos ver todo esto. Conociendo a la Argentina, va a ser difícil siquiera hacer un balance.

¿Los desacuerdos entre Nación y Ciudad por el tema de la presencialidad en las escuela no ayudan a mantener la política de cuidados?

La clave es el mensaje. El impacto epidemiológico de las escuelas abiertas es difícil de medir. ¿Hubo más riesgo sanitario por el incumplimiento del DNU por parte del gobierno de la Ciudad? Yo creo que sí, pero no creo que sea determinante en el marco general. Lo que me parece es que, ante la mala situación del AMBA, echar nafta al fuego no ayuda. Cuando la situación está tan fuera de control, como hace dos semanas estaba el AMBA -y todavía un poco lo está-, no tomar medidas de control y, en cambio, liberar actividades que sabemos amplifican la circulación del virus, ciertamente va a tener un correlato epidemiológico. Ahora, posiblemente no sea tan claro, pero lo fundamental es lo simbólico. Acá hay un gobierno, el de la Ciudad, que te dice: todo esto no hace falta, no importa que haya 30 mil casos por día, 600 muertos por día, no importa que la Ciudad haya tenido -hace dos semanas- los peores índices per cápita del mundo. En ese contexto, dar el mensaje de “acá no pasa nada” es una invitación a que la gente diga efectivamente “acá no pasa nada”. El mensaje es “que pase lo que pase porque no se puede hacer otra cosa”. Es un mensaje funesto de la oposición.

¿La situación se estabilizó o todavía hay riesgo de un colapso sanitario?

La Argentina se salvó raspando, sacó la pelota sobre la línea de gol. Esto pintaba para lo peor. Y todavía pinta mal para las próximas semanas. Sabemos que la subida de casos termina en hospitalizaciones una o dos semanas después y termina con muertes, tres o cuatro semanas después. Son los muertos que estamos viendo hoy. Es muy posible que el pico de hospitalizaciones haya sido la semana pasada o tal vez esta semana. Es decir, estamos en el borde de la eclosión sanitaria. Da la impresión de que zafa porque los casos se estancaron e incluso empezaron a bajar un poco. Esta bajada va a ocurrir por factores epidemiológicos, las medidas de restricción y las vacunas. Esa combinación posiblemente marque que la ola haya alcanzado el pico y empiece a bajar. En general, se vio que cuando las subidas son fuertes, las bajadas también. Que el pico suba muy rápido quiere decir que mucha gente se contagió, entonces es mucha gente que adquiere inmunidad. Por otro lado, tenés bastante gente que ya tiene inmunidad desde la primera ola. Y ahora tenés más gente inmunizada por las vacunas. Todos los elementos indican que la bajada en el AMBA, a partir de ahora, debería ser constante. Pero la otra cosa que aprendimos este año, es que no hay nada seguro.

¿La llegada del frío podría complicar el panorama alentador que describe?

Lamentablemente llega el frío y también llegan las otras variantes. En La Plata los estudios mostraron que el 80% de los nuevos casos pertenecen a la variante de Manaos. En Uruguay, representan al 90% de los casos. Eso es preocupante. Pero, cada vez hay más vacunas, más gente inmunizada. Pensá que se calcula que en la primera ola posiblemente se haya contagiado el 30% de las personas que viven en el AMBA. Por lo tanto tienen algo de inmunidad. Ahora, con este pico violento, tenés otro 15, 20%, ya estás hablando -junto con los vacunados- de alrededor del 50% de la población inmunizada. No es tanto, pero sumale a la gente que se sigue cuidando. Entonces, la situación debería aliviarse un poco. Entonces, sí, se podría complicar, pero también los casos podrían bajar. O podría suceder lo que pasó en la primera ola: un valle alto que no termina de bajar. Es lo que está pasando en Estados Unidos, que tiene el 30% de la población vacunada por lo menos con una dosis, los casos siguen siendo muy altos, alrededor de 50 mil por día. El virus sigue circulando.

El anuncio del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sobre el pedido para que los laboratorios liberen las patentes de las vacunas, ¿cambia en algo el panorama hacia adelante? ¿Se abre una esperanza más humanitaria?

Yo no creo que cambie mucho, por lo menos en el futuro inmediato. Liberar las patentes sin transferir la tecnología, no sirve de mucho. Que Pfizer diga que no va a liberar, es irrelevante, porque si EEUU dice que sí y empuja a la OMC a que ponga una excepción sobre las patentes, lo que diga Pfizer nos tiene sin cuidado. Pfizer no legisla sobre las patentes. Lo que Pfizer puede hacer y va a hacer es que no va transferir la tecnología, no se la va a hacer fácil a nadie. Con la receta no alcanza, necesitás saber cómo hacer la receta, los detalles. Las vacunas que se están produciendo en India, Brasil o Argentina, son posibles porque hubo transferencia de tecnología. AstraZeneca y Sputnik hicieron transferencia de tecnología, por eso fue posible empezar a producir de manera rápida esas vacunas. Yo no sé si va a cambiar mucho la situación, por lo menos a corto plazo. El anuncio de Biden es un paso necesario y hasta novedoso para un gobierno como el de Estados Unidos. Ahora hace falta todo lo demás, para que tenga un impacto real.