Las estaciones ferroviarias de Plaza Constitución, Once, Belgrano de Retiro y Lacroze ya son Monumento Histórico Nacional

Por Valentina Herraz. Especial para Diario Z

El gobierno nacional declaró Monumento Nacional a las terminales de los ferrocarriles Roca, Belgrano Norte, Sarmiento y Urquiza. Esto significa que en los sucesivo cualquier obra o modificación a sus estructuras deberá requerir de la aprobación de la Comisión Nacional de Monumentos, Lugares y Bienes Históricos, que tendrán la mayor protección patrimonial que existe en el país. Hasta ahora, de las siete grandes estaciones de la Ciudad, las únicas terminales ferroviarias consideradas Monumento Histórico Nacional eran las de Retiro del Ferrocarril Mitre y de Retiro del San Martín.

La estación de Plaza Constitución fue la primera en su estilo, de carácter palaciego, imitado por todas las otras que le siguieron. Es la cabecera del Ferrocarril General Roca y circulan por ella 156 millones de pasajeros al año, lo que la convierte en la estación más grande y transitada del país, de Sudamérica y una de las más grandes del mundo. Fue inaugurada el primer día de 1887, y de ella parten ramales hacia las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Río Negro. El primer edificio era una construcción simple cuya fachada sobre la actual calle Brasil, mirando hacia el Mercado Constitución. Tenía solamente dos plataformas: una para la entrada y otra para la salida de trenes. En 1883, los arquitectos ingleses Parr, Strong & Parr de Londres diseñaron un nuevo edificio que agregaba un predio de 37.000 m2. La municipalidad mandó abrir las calles “Universidad” (actual Herrera), “General Paz” (actual Guanahani) e “Ituzaingó” que con “Brasil” y “Lima” delimitaron el nuevo cuadro de la estación. Para 1887 ya estaba concluida: se destacaba por su mansarda, la cúpula central con un gran reloj y un conjunto escultórico. El cuerpo central, con cuatro accesos, era flanqueado por dos alas para entrada y salida de carruajes, y finalmente los dos volúmenes laterales salientes con buhardillas. En cuanto al interior, las tres plataformas estaban cubiertas por una estructura de hierro empotrada en las paredes laterales, cubierta por cristales vidriados que permitían la iluminación natural. La estación tuvo otras modificaciones con el correr del siglo para adecuarla a las exigencias del tráfico siempre creciente.

La estación Federico Lacroze pertenece al Ferrocarril Urquiza, se encuentra en el barrio de Chacarita, en las avenidas Lacroze y Corrientes, enfrente del Cementerio de Chacarita. Es un edificio racionalista diseñado por el arquitecto Santiago Mayaud-Maisonneuve y su hijo Carlos en 1951, e inaugurado en 1957. Según el periodista Sergio Kiernan, “constituye la conspicua excepción a la historia ferroviaria argentina: es la gran terminal construida por los ferrocarriles estatales”. ​En 2001 fue remodelada, instalandosé modernos paneles metálicos en el techo, y sobre la vereda la fachada vidriada.​ La estación en sí misma es una gran curiosidad arquitectónica, puesto que fue construida en chapa, hierro y madera por su carácter provisorio, pero aun así el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico la dotó de un cuidado estilo industrial con toques neo Tudor, al igual que las demás estaciones de la línea.

La estación Belgrano de Retiro es la estación terminal del Ferrocarril General Belgrano y de la línea Belgrano Norte de servicios suburbanos a la zona norte y zona noroeste del Gran Buenos Aires. Fue inaugurada en 1912 y “es uno de los hitos de la arquitectura academicista francesa. En realidad, fue la ampliación de la estación original, que tenía solo tres plantas, agregándole un piso más, la mansarda y la cúpula con reloj que destaca al edificio. Es la cuarta estación más transitada de la Argentina.

Once de Septiembre es una de las cuatro terminales ferroviarias más importantes de la Ciudad, está en el barrio de Balvanera cerca de la Plaza Miserere. Fue inaugurada el 20 de diciembre de 1882. De estilo neorrenancentista, la estación Once fue proyectada por el arquitecto holandés John Doyer (1862-1939) y construida en dos etapas: entre los años 1895 y 1898, y entre 1906 y 1907, cuando mediante un edificio central se unificó la terminal ferroviaria con el edificio vecino de la Bolsa de Cereales, de aspecto tan similar que luego de la unión resultó difícil de notar que antiguamente se trataba de dos construcciones separadas.