Pandemia: cerró la mayoría de los locales de las galerías porteñas, un clásico de la Ciudad

Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Son un clásico porteño y están en riesgo de extinción. Más de 500 galerías de la Ciudad sintieron de lleno el impacto de la pandemia, las restricciones de movilidad y la pronunciada caída del consumo en las tiendas físicas. Según un relevamiento de la Federación de Comercio e Industria (FECOBA) están cerradas hasta un 90% de las galerías del micro y macrocentro, las áreas más afectadas por la disminución del tránsito cotidiano de oficinistas y trabajadores de comercio.

Las galerías comerciales surgieron a finales del siglo XIX y formaban parte de una moda instalada en Europa, especialmente en Italia. Sin embargo, en Buenos Aires había un antecedente histórico: el Paseo de la Recova, un centro comercial construido a principios del siglo XIX por orden del virrey Del Pino. El magnífico edificio barroco atravesaba la plaza de Mayo a la altura de la calle Defensa hasta que Torcuato de Alvear lo mandó a destruir en 1883, para ampliar la Plaza.

El primer proyecto de galería moderna local fue en 1888, con las Tiendas Bon Marché Argentina, que luego se convirtieron en las Galerías Pacífico. Esta modalidad comercial tuvo su apogeo en la década del 50, cuando rompieron la barrera del microcentro y se desparramaron por los barrios de San Telmo, Caballito, Palermo, Recoleta y Belgrano. Con los años supieron sobrevivir, incluso, al advenimiento y masificación de los shoppings.

“La crisis de hoy viene de arrastre, tuvieron una caída muy fuerte de ventas en 2019 y ahora esto”, dice a Diario Z Fabián Castillo, presidente de Fecoba. En el relevamiento realizado por la entidad detectaron una situación dispar entre el microcentro y los demás barrios.

Mientras las galerías ubicadas sobre las calles Florida y Lavalle tienen prácticamente todos sus comercios cerrados, en barrios como Caballito, galerías clásicas como la París mantienen la mitad de sus locales ocupados. “El promedio general es del 75%”, comenta Castillo. En la San José de Flores, un histórico paseo de compras por más de 65 años en Rivadavia 6830, desaparecieron 20 comercios. En los centros de las avenidas Corrientes y Lavalle, hay un 39% y un 36% de locales cerrados, con 104 y 29 negocios vacíos. En avenida Córdoba, la cifra llega al 47%, con 28 inmuebles cerrados. En la avenida Santa Fe, hay un 33% de desocupación: 114 locales cerrados de un total de 226, en ocho galerías relevadas por Fecoba.

Los locales que aún están en pie esperan una respuesta que no llega o llega en forma tardía. “Le pedimos al gobierno porteño que ponga en valor a las galerías, como parte del patrimonio porteño”, señala Castillo. Desde Fecoba también exigen a la Ciudad que extienda las exenciones de Ingresos Brutos y de ABL, además de una ayuda concreta para que los comercios que cerraron puedan volver a abrir.

“Cada día que pasa es una PYME menos, pedimos ayuda para sobrevivir”, alerta Castillo, quien advierte que la pandemia afectó a todo el comercio físico en general. En la Ciudad hay 110 mil comercios y más de 16 mil cerraron sus puertas. El 41% de manera definitiva.

El arquitecto y urbanista Andrés Borthagaray se pregunta si hay un futuro para las galerías porteñas porque, explica, que la pandemia “introdujo cambios muy fuertes en los ritmos de las ciudades”.

Si la última gran transformación estructural de Buenos Aires se dio con la epidemia de fiebre amarilla en 1870, con el planeamiento urbano y sanitario que derivó de esa crisis, la pandemia originada por el coronavirus también dejará huellas en la estructura y los usos urbanos. ¿Cómo impactará el teletrabajo masivo, los cambios en la movilidad y la disponibilidad y uso de los espacios verdes?  “Se masificó el teletrabajo, muchos niveles educativos siguen y seguirán con clases a distancia, cambiaron las formas de consumo con el auge del comercio digital. En la post pandemia, probablemente haya una combinación, con un impacto en la morfología urbana”, dice Borthagaray a Diario Z.

Las crisis sanitaria y económica se tradujeron en una baja del comercio en general. Para Borthagaray, las galerías, otrora una muestra de la potencia porteña en flor, “ya venían en decadencia” y la pandemia puede representar su tiro de gracia. Salvo que encuentren una forma de reacomodarse a las nuevas demandas que a corto plazo pesarán sobre el planeamiento urbano: “Se puso de manifiesto la importancia de los espacios verdes, se revalorizaron; esto va a significar un cambio en la política urbana porque hay barrios enteros sin acceso a parques, con el impacto que esto significa para la calidad de vida”.