Omar Sued: “Si no incrementan las restricciones, seguiremos con más de 25 mil casos diarios y el 2% de esas personas morirá”

Por Franco Spinetta, especial para Diario Z

“La situación es preocupante, a pesar de que aún no hayan colapsado las terapias intensivas”, dice Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y director de Investigaciones Clínicas de la Fundación Huésped.

Con un nivel de contagios que no afloja, la llegada del invierno y la dificultad para aplicar políticas más restrictivas a la movilidad, la pandemia no da respiro a una sociedad atravesada por tensiones de todo tipo. Hay una creciente pobreza, inflación, depresión económica y un malestar social que obliga a un difícil equilibrio entre salud, economía y política.

Hoy el riesgo de contagiarte de coronavirus en la Argentina, en especial en el AMBA, es muy alto. Hay que hacer cierres drásticos, de corta duración y bien focalizados.

Para Sued, en las actuales circunstancias, la transmisión del virus va a continuar en los mismos niveles. “La cantidad de casos sigue siendo muy alta y eso implica que el 2% de esas personas se van a morir. Hay que ser concientes de esto y seguir aspirando a bajar los casos diarios. Para eso, la participación de la población es crucial, es clave que la gente tenga presente la percepción del riesgo y evite las actividades de mayor riesgo de contagio, que salga lo menos posible y cuidarse de manera permanente”, asegura Sued a Diario Z.

Usted marca como clave el comportamiento de la población, ¿qué está viendo en ese sentido?

Creo que la percepción de la gente está influida por la discusión comunicacional, que ha hecho que muchas personas ya no piensen en el coronavirus. Creen que es algo que ya está resuelto, que a ellos no les va a pasar. Comunicacionalmente, muchos quedaron trabados en la pelea entre oficialismo y oposición. Entonces es muy difícil, porque acá no se trata de tomar partido para un lado o para el otro. Esto no ayuda a que cada uno valore sus propios riesgos. Y la verdad es que hoy el riesgo de contagiarte de coronavirus en la Argentina, en especial en el AMBA, es muy alto.

La baja de edad de los infectados se debe a la vacunación. Vemos un aumento de casos graves entre jóvenes y niños. Se contagia muchísima más gente que en los anteriores picos.

Tuvimos un pico a mediados de abril, luego los casos se estabilizaron y ahora vuelven a subir, ¿cuánto influye la falta de acuerdo político para tomar decisiones más coordinadas?

La falta de apoyo de la oposición y el conflicto comunicacional, la falta de claridad y de una estrategia de comunicación, han sido clave. En la Argentina tuvimos cuatro olas. La primera ola la tuvimos en junio-julio del 2020, la segunda en septiembre-octubre, la tercera en las vacaciones de verano de este año y ahora estamos en la cuarta. A fines del año pasado, cuando empezó el conflicto comunicacional entre algunos medios y el gobierno, al que acusaban de tener la cuarentena más larga del mundo, la amplificación de las protestas contra la cuarentena, todo eso tuvo un impacto negativo terrible. Y lo sigue teniendo. Todo esto dificulta las posibilidades de un gobierno, el que sea, para proponer soluciones drásticas, que todos sabemos que son las mejores.

¿Cuáles serían?

Cierres drásticos, de corta duración y bien focalizados. No se han hecho. Y no se han podido hacer justamente por miedo a que haya una reacción negativa muy importante. Desde el punto de vista epidemiológico, hubiera sido ideal que, al momento de discutir si había que cerrar o no los colegios, la discusión tendría que haber sido cerrar todo por dos semanas. Obviamente, eso tiene implicancias sociales, económicas y comunicacionales que hacen muy difícil tomar una decisión así. Así que ahora estamos en esta situación. Y mejor no hablemos del espectáculo de la desobediencia del decreto, la intervención de la Justicia, la Corte Suprema y toda esa parafernalia que lo único que logra es que la gente no se enfoque en lo que tiene que hacer: que los ministros de la Ciudad, la provincia y de Nación no puedan trabajar en lo que deben trabajar porque desde el lado político están enfrentados. Y no es por acción de ellos, porque son los tres ministros excelentes. Sin embargo, la coyuntura política los pone en un lugar alejado.

En ese sentido, la decisión de restringir la movilidad, ¿tuvo el efecto deseado?

Las políticas restrictivas sólo tienen sentido si restringen y reducen la movilidad en un 25, 30 o 40%. Ahora, si la movilidad se mantiene igual… vos podés cerrar los colegios, pero si los trenes están llenos, los colectivos están llenos, las ferias en la calle están llenas, el impacto de suspender la presencialidad va a ser ínfimo. Cada actividad sumada tiene impacto, pero el mejor impacto se da cuando se cierran todas juntas.

¿Usted cree que es necesario cerrar ahora por el nivel de casos?

Lo ideal sería tomar una medida del estilo, aumentar de manera exponencial la vacunación. Y mientras se restringe fuertemente la movilidad por 14 días, desde el día siete hay que tener muy armado el plan de testeo y aislamiento de manera muy agresiva.

Si no se hace esto, ¿qué podría suceder durante el invierno?

Vamos a seguir teniendo una tasa de contagios administrada, que es lo que estamos teniendo. Esto se traduce en 20, 25, 30 mil casos diarios, que siempre son menos que los reales. Y un dos por ciento de ellos, fallecidos. Y nos vamos a obligar a tomar restricciones cuando la situación esté muy tensa en algún distrito, para luego aflojar. Así como estamos, el número de contagios y de fallecidos va a ser alto. Si no se toman medidas más restrictivas, no podemos esperar cambios sustanciales. Esto no va a mejorar solo, de manera espontánea. Es imposible. Se necesitan 10 millones de contagiados más para tener un efecto de rebaño natural. Y además, la inmunidad por infección tiene un valor limitado en el tiempo, de seis o siete meses. Por eso, seguimos en riesgo, incluso aquellos distritos que tuvieron muchos casos el año pasado.

¿Cuál es el perfil de las personas que llegan a terapia?

No. Lo que estamos viendo es un aumento de casos graves entre jóvenes y niños. Esto se debe a que el 80% de las personas mayores ya están vacunadas, entonces la gente que está llegando a las terapias son más jóvenes. Esto tiene que ver claramente con la irrupción de nuevas variantes, como la Andina, la de Manaos y la de Reino Unido. Estas variantes aumentan la circulación, la contagiosidad y por ende la virulencia. La baja en la edad de los infectados tiene que ver exclusivamente con la vacunación. Se está contagiando muchísima más gente que en los anteriores picos.