Cuáles son los deportes más riesgosos en la pandemia

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El contagio de 20 jugadores del plantel de River Plate despertó nuevamente el debate por las actividades que aún siguen autorizadas en pleno pico de la segunda ola de Covid-19 en la Argentina. Mientras el Ministerio de Salud analiza nuevas restricciones a la movilidad en el AMBA y la Ciudad redefine su estrategia con la posibilidad de incrementar cierres estrictos, incluidas a las escuelas, la mayoría de las prácticas deportivas profesionales y amateurs siguen estando liberadas, con la excusa de que se trata de espacios donde se cumplen los protocolos.

“Lo que pasó en River es el mejor ejemplo de que los protocolos no se cumplen. La excusa de que se puede abrir todo manteniendo los protocolos es una falacia. No se cumplen siempre”, dice a Diario Z Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología. “Cualquier situación que ponga a las personas a menos de dos metros, implica una situación de contagio”, agrega Martín Hojman, infectólogo del Hospital Rivadavia.

A pesar de que las actividades deportivas en espacios cerrados están suspendidas en el AMBA desde mediados de abril, éstas pueden trasladarse a espacios abiertos. De esta manera, para Hojman, si bien se baja el riesgo de transmisión, la misma dinámica del encuentro deportivo implica un riesgo. “Además, son actividades intrínsecamente de riesgo: es imposible jugar al fútbol sin acercarte al otro jugador”, aclara Sued.

A fines de 2020, cuando las actividades empezaron a liberarse, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), agencia del Departamento de Salud de EEUU, publicó una guía para evaluar los riesgos de la práctica deportiva en la propagación del Covid-19 entre los jugadores. El CDC propone tener en cuenta una serie de factores:

  • Niveles de Covid-19 en la comunidad: “Si hay niveles altos de COVID-19 en la comunidad o los casos están en aumento, esto incrementa el riesgo de infección y propagación entre los atletas jóvenes, entrenadores y familias”, advierten.
  • La cercanía física de los jugadores: “Los deportes que exigen contacto o proximidad entre los jugadores pueden dificultar la posibilidad de mantener el distanciamiento físico, a diferencia de los deportes en los que los jugadores no están cerca unos de otros. Para los deportes de alto contacto (como básquet), el juego se puede modificar para propiciar una distancia segura entre los jugadores”.
  • Nivel de intensidad de la actividad: “Las actividades de alta intensidad o que requieren un alto nivel de esfuerzo (como una competencia) suponen un mayor nivel de riesgo de contagio y propagación del COVID-19 que las actividades de baja intensidad”.
  • La cantidad de tiempo en que los jugadores están cerca unos de otros: “Las actividades más prolongadas suponen mayor riesgo que las actividades breves. Estar a menos de 2 metros de una persona con COVID-19 por un total acumulado de 15 minutos o más en un lapso de 24 horas aumenta en gran medida el riesgo de enfermarse y exige hacer cuarentena”. Para ello, el CDC propone que los jugadores y entrenadores tengan contacto solo durante los partidos y reducir la cantidad de competencias durante la temporada.
  • Entorno del evento o actividad deportiva: “Las actividades en espacios cerrados suponen mayor riesgo que las actividades al aire libre. Reduzca al mínimo la cantidad de tiempo que pasan en espacios cerrados. Si es necesario estar adentro, asegúrese de que el establecimiento cuente con sistemas adecuados de ventilación y filtración y abra las puertas y ventanas para mejorar la circulación del aire”.
  • La capacidad de mantener el distanciamiento físico cuando no están jugando un partido (por ejemplo durante la práctica, en el banco de suplentes o en el vestuario). En los momentos en los que los jugadores no participan activamente de la práctica o de la competencia, se debe poner énfasis en mantener el distanciamiento físico.
  • El comportamiento de los atletas fuera del campo de juego: “Los atletas que no cumplen sistemáticamente con el distanciamiento social, el uso de tapabocas, el lavado de manos, y otras medidas de prevención hacen que el equipo corra mayor riesgo a diferencia de aquellos que implementaron estas medidas de seguridad de manera sistemática”.