Rodrigo Quiroga: «Probablemente veamos una disminución de casos a partir del 27 o 28 de mayo»

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

No es tiempo para proyecciones. Rodrigo Quiroga, bioinformático de la Universidad Nacional de Córdoba e investigador del Conicet, asegura a Diario Z que hoy resulta “difícil proyectar” un escenario posible. Con niveles récord de contagios, la Argentina atraviesa el peor momento desde el comienzo de la pandemia. El gobierno nacional anunció el regreso a un confinamiento estricto. Sólo resta saber cuánto acatará una sociedad golpeada por la economía y atravesada por discursos contradictorios sobre el manejo de la cuestión sanitaria. “Si el anuncio tiene el efecto deseado, los casos tienen que bajar”, dice Quiroga.

El pico de la segunda ola llegó en paralelo a los primeros fríos del año. Coincidió, a su vez, con la masificación de las nuevas variantes del Covid-19. Esto se tradujo en un aumento exponencial de los fallecidos. “El invierno va a ser realmente difícil. Es un gran desafío. América latina es, en este momento, el epicentro de Covid en el mundo”, explica Quiroga. El panorama se puede complicar aún más con el ingreso de la variante India, que ya está produciendo un aumento de casos y una posible tercera ola en Europa, a pesar de los enormes porcentajes de vacunados, por ejemplo, en Reino Unido. “Por el momento, hay que acatar las restricciones para luego ir relajando de manera gradual, intentando mantener una baja cantidad de casos mientras seguimos vacunando”, agrega.

Luego del pico de la segunda ola se vio una estabilización, que apenas mostró una leve baja para luego volver a subir, ¿a qué se debe? ¿Las medidas que se tomaron llegan a tiempo para frenar esta escalada? 

Se vio una leve y efímera estabilización de los casos a nivel nacional y una disminución de los casos en el AMBA. Esto tuvo que ver con las medidas que se tomaron, por efecto directo e indirecto. El efecto directo son las restricciones, los controles y la menor circulación. El efecto indirecto es la toma de conciencia de la población de la gravedad de la situación. Además, los medios empezaron a tener el tema en tapa todos los días. Por eso vimos el freno en el aumento de los contagios que se estaba registrando desde marzo. Luego, en la medida en que se relajaron los cuidados y los controles, el acatamiento fue bajando y sumado al frío provocaron un aumento de los casos a lo largo y ancho del país. Hay 21 provincias con los contagios en aumento, 9 con récords históricos durante esta semana.

¿Qué proyecciones pueden hacerse en base al comportamiento actual de los casos?

Es muy difícil proyectar. Lo más probable es que las restricciones que empiezan a regir generen un cambio de comportamiento, más allá de la restricción en sí. Con lo cual, probablemente empezaremos a ver una disminución de los casos a partir del 27 o 28 de mayo. Si el anuncio tiene el efecto deseado, los casos tienen que bajar. Uno espera que los anuncios frenen el número de casos y comiencen a disminuir. De todas maneras, es especulación. No sabemos. Estamos en una situación muy difícil y complicada.

¿Cómo influyó la decisión de la Ciudad de no acompañar mayores restricciones a la movilidad, en especial en relación a la presencialidad en las aulas?

La Ciudad toma decisiones teniendo en cuenta a la política. Son decisiones más ideológicas que sanitarias. Si la Ciudad estaba preocupada por la situación, tal como dijo el ministro de Salud Fernán Quirós, entonces tendría que haber acompañado todas las medidas que se vinieron tomando para frenar la velocidad en el aumento de los casos. No hay dudas de que la suspensión de la presencialidad ayuda a bajar los casos. El problema es que estamos trabados en una discusión que pasa por otro lado y que no parece ser racional. Lo que queda claro es que la decisión de suspender la presencialidad pasa por una relación costo-beneficio, donde la presencialidad tiene un costo epidemiológico, aunque la Ciudad insista con que es nulo. Yo creo que hay evidencia suficiente para saber que no es nulo el efecto y que ese costo debe contrapesarse con los beneficios de esa presencialidad, con respecto a la educación, lo social, lo emocional. Si ellos insisten en que el costo epidemiológico es cero, entonces no hay discusión posible. Yo creo que el costo depende de la circulación viral comunitaria, es decir, la cantidad de casos. Cuando es muy alto, la enorme mayoría de los países suspendieron la presencialidad, incluso los que más intentaron sostenerla, como Francia, Bélgica y Alemania. Tenemos que intentar superar esa etapa y discutir sobre cuál es el contexto razonable para suspender de manera temporal la presencialidad, pero no parece ser posible porque hay un posicionamiento ideológico.

¿Qué observa en cuanto a los fallecimientos?

Estamos en un nivel récord de fallecimientos y la composición etaria está cambiando. No sabemos aún cuántos de ellos están vacunados, pero en base a los datos que dio SATI sobre la relación entre internados y vacunados, lo que vemos es que la vacuna estaría funcionando muy bien para disminuir la posibilidad de una infección que nos lleve a terapia intensiva. La combinación de vacunas para adultos mayores, esta ola de contagios que jamás tuvimos, y la circulación masiva de tres nuevas variantes (Andina, Manaos y Reino Unido, sobre las que hay evidencia de que son más letales), hizo que el promedio de edad de los fallecidos disminuyera. Por eso estamos viendo tantos casos en personas jóvenes, sin comorbilidades.

¿En qué instancia nos encontramos para enfrentar el invierno?

El invierno va a ser realmente difícil. Es un gran desafío. América latina es, en este momento, el epicentro de Covid en el mundo. El panorama se puede complicar aún más con el ingreso de la variante India, que ya está produciendo un aumento de casos y una posible tercera ola en Europa, a pesar de los enormes porcentajes de vacunados, por ejemplo, en Reino Unido. Por el momento, hay que acatar las restricciones para luego ir relajando de manera gradual, intentando mantener una baja cantidad de casos mientras seguimos vacunando.