Saavedra: ciudad jardín, patria de las murgas, el Calamar y el Polaco Goyeneche

Por Valentina Herraz. Especial para Diario Z

Dónde se cruzan el Polaco Goyeneche con Platense, en esa esquina nació el barrio de Saavedra. Sus 5,9 km2 se extienden entre las avenidas Cabildo, General Paz, De los Constituyentes, Crisólogo Larralde, Galván, Núñez y Zapiola. Limita con los barrios de Núñez al este, Coghlan y Villa Urquiza al sur, y con el partido de Vicente López al norte. Barrio de murgas y de casas bajas, orgulloso de los tres enormes parques que tiñen su mapa de verde: el Saavedra, el Sarmiento y el General Paz.

En el origen, fue un pueblo alejado del centro de la Ciudad, hectáreas y hectáreas de los Saavedra donde se erigió una mansión de 14 habitaciones. Después, se tejieron negocios inmobiliarios que le fueron dando forma al barrio más al norte de la capital. 

Luis María Saavedra empezó comprando esas tierras en 1864 y construyó la chacra en la que viviría junto a su familia. Una casa con dependencia de servicio, vivienda aparte para el mayordomo, cocheras, cría de toros, caballos, cerdos y aves. Hasta un lago tenía, en donde desembocaba el arroyo Medrano. Una vez que murió el fundador, los herederos donaron algunas tierras para construir la estación ferroviaria y, de a poco, la Municipalidad fue expropiando terrenos que permitirían el crecimiento del barrio.

El barrio está atravesado por el arroyo Medrano, que hoy está entubado bajo el boulevard García del Río, y así corre hacia el Río de la Plata. Pero eso es historia reciente. En 1936 un colectivo de la línea 53 se cayó en el arroyo a la altura de la avenida Cramer y la fotografía del desastre se convirtió en un ícono del barrio. Grandes inundaciones sucedieron en 1980, 1985 y la última, en 2013, se llevó la vida de 10 personas.

A comienzos del siglo XX, con la integración de los “pueblos” alejados al tejido de la ciudad, empezó a desarrollarse una zona marginal, con casas de prostitución y juego clandestino. Algunas décadas después, Saavedra ya había recuperado su aire de barrio de vecinos, con chalecitos de clase media y edificios de propiedad horizontal.

Tres enormes parques en el barrio del Calamar

Saavedra tiene cientos de hectáreas de parques, boulevares, plazas y casas con terrenito al fondo. Es Capital Federal, pero podría pensarse como parte de la provincia por estas extensiones de verde. En los últimos años fueron brotando torres y edificios y la fisonomía va cambiando.

Las familias históricas no siempre lo reciben bien: “La realidad es que ahora el barrio cambió, algunos te dirán que para bien, otros como yo que para mal porque perdió la identidad”, dice Pablo, cuarta generación de saavedrenses, hincha de Platense de corazón.

Uno de los parques más conocidos es el que toma el nombre del mismo barrio, el Parque Saavedra. Es también de los más antiguos de la ciudad y, aunque no es el más grande de la zona, posee 1,28 kilómetros de perímetro y cuenta con una escuela, un centro deportivo, una piscina y una calesita. Los fines de semana se llena de visitantes y actividades culturales, clases de danza, recitales y festejos de cumpleaños al aire libre. Fue bautizado originalmente como “Paseo del Lago” porque en él desemboca el arroyo Medrano.

El parque que rodeaba la casa principal, forestado por el mismo Luis María, se convirtió en el Parque General Paz, 8 hectáreas delimitadas por las avenidas Crisólogo Larralde y General Paz, y la calle Aizpurúa.

Allí se encuentra el Museo Histórico Cornelio de Saavedra donde se exhiben objetos relacionados con la vida cotidiana y los acontecimientos políticos del siglo XIX. El museo fue inaugurado en 1921 pero se asentó en el barrio recién 20 años más tarde, en la hermosa casona que supo ser la chacra de Cornelio de Saavedra, sobrino de Luis María. Actualmente está cerrado por reformas.

En ese parque se encuentra el “timbó” un ejemplar que plantó el propio Luis María y está incorporado al registro de Árboles Históricos y Notables.

El barrio de calles circulares fundado por Evita

El Parque General Paz tiene como límite al barrio residencial Cornelio Saavedra, un trazado de calles circulares rodeadas de mucho verde y puro parque. Fue construido por la Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón. En un primer momento se trataba de un conjunto de 362 viviendas unifamiliares, inspirado en un barrio inglés. En la actualidad el barrio ha cambiado varias veces de dueños y las casas han sufrido modificaciones. Sus ambientes amplios y el tipo de construcción con jardín propio y materiales de calidad explica que hayan cambiado su condición de viviendas sociales por viviendas para la clase media acomodada.

El barrio Perón, el de las calles circulares fundado por Evita.

El tercer parque más importante del barrio es el gigante Presidente Sarmiento que cuenta con 70 hectáreas. Por años, fue visitado por vecinos de toda la capital que se reunían a hacer deportes, compartir un asado con amigos o simplemente descansar. Fue sede de festivales y recitales míticos del rock nacional durante décadas. En los últimos años, sin embargo, el descuido sistemático se combinó con que parte de su superficie fue cedida a clubes privados.

Aunque los negocios inmobiliarios la pongan en jaque, la impronta barrial se mantiene. El Barrio Mitre, es un barrio dentro del barrio, está compuesto por seis manzanas y tiene una linda historia. Desde la década del ’40, en ese terreno se asentaba una villa miseria, en 1957 ocurrió un grave incendio y los habitantes tuvieron que ser alojados en el albergue Warnes. La reconstrucción del barrio fue meteórica: en un año cada damnificado por el incendio recibió una vivienda.

Los terrenos aledaños al Barrio Mitre actualmente son ocupados por el Shopping Dot, que fue el punto de partida para la construcción de torres suntuosas que van desalojando a las casas bajas con jardín.

Bombo y platillo, orquesta y bandoneón

Bombitas de agua, niños corriendo con sus “estrellitas”, concursos de disfraces: Carnaval. La Murga creció en Saavedra desde cada cuadra y los clubes empezaron a quedar chicos para recibir al público. Por eso las calles empezaron a ser el escenario.

Ni la dictadura silenció los parches de los bombos, primero de cuero y después de plástico. Cientos de personas se reunían a cantar en las esquinas con sus disfraces y lentejuelas. Después el traje típico murguero, la levita de colores, se extendió para todas las edades. Entre las formaciones murgueras más conocidas están Los Reyes del Movimiento, los Fantasmas de Saavedra, Enviciados por Saavedra y la lista no termina. El fútbol, la murga, el tango…. El barrio mismo.

Voz de tango, Roberto Goyeneche, nació y murió en Saavedra. Inolvidable, “El Polaco” empezó cantando en los cafés y los cabarés mientras trabajaba de chofer de colectivo de la línea 19; también fue taxista y mecánico.

Su primer éxito fue en 1944 con solo 18 años, ahí mismo comenzó a cantar en la orquesta Raúl Kaplún. También cantó con Aníbal Troilo hasta que formó su propia orquesta. Como cantante viajó por París, Nueva York, recorrió España y llegó hasta Japón. Murió el 27 de agosto de 1994 sin haberse mudado nunca de su barrio natal, que lo veneraba y lo venera. Por eso en Saavedra hay una avenida con su nombre y el paso bajo nivel de la avenida Balbín se llama “Goyeneche-Gatica”. Hay una estatua suya justo enfrente a la entrada al Parque Sarmiento. Además del tango El Polaco tenía otra pasión bien típica del barrio… era hincha del Calamar por eso la popular local del estadio lleva su nombre.

Marrón y blanco se pinta Saavedra porque el cuadro principal no es uno de los cinco grandes, es el Club Atlético Platense, que fue fundado el 25 de mayo de 1905 por un grupo de jóvenes en el barrio de Recoleta. Para poder empezar se fueron hasta el Hipódromo de Palermo y eligieron un caballo que les dio suerte y los financió. En honor al jinete le pusieron el nombre al Club, Platense porque de ahí era oriundo quien les dio la victoria. También en su honor, los agradecidos cambiaron los colores de rojo, naranja y negro a los colores actuales.

Aunque no hay dudas de que el Calamar es el club de Saavedra parte de sus instalaciones debieron construirse en el partido de Vicente López. La pasión por el cuadro se da cita en el bar “La escuela” que existe desde el año 88 en la esquina de Manuela Pedraza y Vidal. Ahí se juntan los hinchas, los vecinos, trabajadores de la zona.

En una mesa larga que es un espacio de compartir, cada uno se pide lo suyo y se charla mucho. Abre desde la madrugada porque es refugio de taxistas que pasan a desayunar.

Saavedra es un barrio. Aunque empiece a cambiar porque las presiones del mercado inmobiliario así lo imponen, sigue siendo lugar de encuentro de vecinos, de música, de futbol y de chicos jugando en la vereda.