Avanza la restauración de la marquesina de 160 m2 de la confitería El Molino

Aunque todavía no hay una fecha exacta para su reapertura total, la restauración del edificio de la histórica confitería El Molino sigue avanzando. La Comisión Bicameral Administradora, que depende del Congreso Nacional, informó este lunes 7 de junio avances en los trabajos del edificio declarado monumento histórico nacional y ubicado en la esquina de las avenidas Callao y Rivadavia. “Se está desarrollando la primera etapa de puesta en valor de la marquesina y se está avanzando con la restauración de la confitería en planta baja”.

El informe detalla que se están poniendo en valor “los departamentos del cuarto y quinto piso”. Allí funcionará “el museo y el centro cultural del molino”. También se está completando “la recuperación de los locales interiores de azotea e interviniéndose la cocina histórica y el salón anexo al principal del primer piso, donde se descubrieron cielorrasos originales ocultos por intervenciones posteriores”.

Según el comunicado oficial, la marquesina de la ochava de Callao y Rivadavia tiene 160 metros cuadrados de superficie de vitrales. “La puesta en valor de los componentes estructurales de la marquesina está a cargo de astillero Río Santiago”, informa la Comisión.

Señala además que se montó un taller en el cuarto piso donde parte del equipo de restauradores trabaja en la limpieza, remasillado, recambio de plomos y refuerzo de los vitrales del mismo sector de la ochava.

Con respecto a la restauración de la confitería en planta baja, “se están contemplando todos sus componentes. Hay bronces, muros y cielorraso, luminarias y pisos, en su mayoría de mármol”.

El escrito detalla que, hasta el momento, “se concluyó la restauración de la azotea y la torre cúpula”. Además de que se realizó una convocatoria por redes sociales para buscar información respecto de los colores y el diseño de los vitrales. “Cuando se inició el proceso de restauración no quedaban rastros“, remarca el comunicado y sostiene que se lograron reconstruir sus colores y texturas “con material fotográfico que donó la gente”.

La Comisión Administradora tomó posesión del trabajo en julio del 2018, cuantro años después de que se declarase la expropiación del edificio, en 2014.