Monserrat: un museo a cielo abierto donde conviven la Colonia, el Centenario y el pulso político de la Ciudad

Por Valentina Herraz. Especial para Diario Z

El barrio de Monserrat, el centro histórico de la ciudad de los porteños, es un museo a cielo abierto. Una tras otra las calles que lo componen tienen rincones donde se pueden encontrar tesoros arquitectónicos, marcas de la Buenos Aires colonial y también del impacto de la modernidad.

También se lo conoció como “El barrio del Tambor” porque allí se juntaban los esclavos. Hoy las llamadas homenajean ese pasado.

El nombre del barrio tiene origen en la Parroquia Nuestra Señora de Monserrat, que comenzó como una capilla en los terrenos de Juan Pedro Sierra, un chacarero catalán. Quince años más tarde en el mismo lugar se construyó un templo más grande realizado por un arquitecto italiano: Antonio Marsella. El edificio definitivo es el que se construyó entre 1860 y 1864, más grande y suntuoso, ubicado en la avenida Belgrano al 1151.

La Parroquia de Monserrat, una capilla construida por un catalán que extrañaba su tierra.

El barrio en un principio se llamó San Juan y en 1976, con la conformación de los primeros ocho barrios en 1769, pasó a denominarse Monserrat. Durante el siglo XVIII y XIX se lo conocía como “Barrio del Tambor” o “Barrio del Mondongo” por la gran cantidad de esclavos negros que vivían en los conventillos.

Plaza de Mayo es parte de Monserrat aunque muchos crean que es San Telmo y la zona aledaña a la Plaza de los dos Congresos se suele llamar Congreso, pero también es Monserrat. Es que las calles que ofician de límite no son tan claras como en otros barrios. En 1989 distintas asociaciones de vecinos se nuclearon para conformar la “Junta de Estudios Históricos de Montserrat”.

La avenida característica es la Avenida de Mayo que va de un extremo al otro y conecta la Plaza de Mayo con la Plaza de los Dos Congresos. Es la avenida más política del país, la recorrieron decenas de miles de manifestaciones y los automovilistas ya están acostumbrados que cruzarla de un lado a otro puede ser un infierno.

De los edificios más destacados que se irguieron sobre la avenida, se destaca el Palacio Barolo. Luis Barolo era un italiano, que llegó a la Argentina en 1890 y fue el primero en traer máquinas para hilar el algodón. Instaló las primeras hilanderías de lana peinada del país e inició los primeros cultivos de algodón en el Chaco. En 1923 se inauguró el edificio que le pidió que construyera a un arquitecto italiano. En Montevideo hay otro que reprodujo exactamente el mismo diseño. Hasta 1935 el Palacio Barolo fue el edificio más alto de la ciudad y aún el día de hoy desde el sótano es posible escuchar el arroyo entubado “Tercero del medio”. Son 22 pisos y dos subsuelos con una cúpula que mide 90 metros y llega a los 100 con un gran faro giratorio de 300.000 bujías que lo hacía visible desde Uruguay. Se permiten visitas al faro, aunque es un edificio de oficinas y de locales comerciales, que fue declarado monumento Histórico.

En la calle Bolívar al 200 está ubicado el Colegio Nacional de Buenos Aires, construido en 1863. De estilo neoclásico tiene al ingreso una imponente escalera de mármol de Carrara por la cual han pasado generaciones y generaciones de personalidades de nuestro país, políticos, científicos, intelectuales: entre ellos, los presidentes Carlos Pellegrini, Roque Sáenz Peña, Marcelo T. de Alvear y además los Premio Nobel de la Paz, Carlos Saavedra Lamas (en 1936) y el Nobel de Medicina Bernardo Houssay (1947).

En Monserrat viven poco más de 39 mil habitantes, pero durante los días hábiles está repleto de personas que van a trabajar regularmente.

Museos de Monserrat

Monserrat es un barrio de museos. La lista es grande y ningún turista deja de recorrerlos. Pero a veces los propios porteños deberían pensar en esta zona de la Ciudad como un paseo obligado porque es cuna de la historia y esconde bellezas de gran patrimonio histórico, cruzadas con las actuales casas venidas abajo por el paso del tiempo y por ser el hogar de sectores empobrecidos de la población.

El Museo del Cabildo, la cuna de la Revolución de Mayo, justo frente a la Plaza de Mayo es un buen lugar para empezar. La mayoría fue a visitarlo con la escuela durante la primaria, y siempre hay contingentes de niños que vienen muchas veces desde las provincias. Pero los adultos rara vez vuelven. Entre su patrimonio se destaca el antiguo escudo de armas de la Ciudad de Buenos Aires, pertenencias de los miembros de la Primera Junta, una lámina de plata y oro que la ciudad de Oruro envió en celebración de las victorias sobre las invasiones inglesas.

La Manzana de las Luces se encuentra rodeada por las calles Bolívar, Moreno, Alsina, Avenida Julio A. Roca y Perú. Es uno de los principales complejos históricos de la ciudad y alberga varias de las construcciones más antiguas, como la Iglesia de San Ignacio, obra de los jesuitas. Se lo llamó así por las instituciones de carácter cultural que funcionaban allí: el Colegio de San Ignacio -hoy Colegio Nacional de Buenos Aires-, el antiguo edificio de la Universidad de Buenos Aires, el primer teatro, el primer museo de la ciudad, la Real Imprenta de Niños Expósitos y la Biblioteca Nacional. Por debajo de la Manzana de las Luces corren algunos de los túneles construidos en la época colonial, utilizados para la defensa y el contrabando.

Por debajo de la Manzana de las Luces corren algunos de los túneles construidos en la época colonial, utilizados para la defensa y el contrabando. Como si se tratara de un viaje en el tiempo, quien recorra la Manzana de las Luces podrá tener una mejor idea de cómo era Buenos Aires antes de la Independencia, recorriendo la Iglesia de San Ignacio, la Sala de Representantes, la Procuraduría de las Misiones y los túneles del siglo XVII (estos dos últimos, cerrados por restauración).muchas veces escenario de festivales y ciclos de cine.

El Museo Casa Rosada está ubicado en los restos de dos edificios históricos: la Aduana Taylor, de 1855, y el Fuerte de Buenos Aires del siglo XVIII, en cuyo solar se levantó la Casa Rosada de fines del siglo XIX. Muestra miles de piezas de carácter histórico y artístico que abarcan desde el período hispánico hasta los presidentes argentinos.

El Museo Etnográfico Juan B. Ambrosetti queda en Moreno al 300 y reúne una variada colección de objetos. Se dividen entre la sala arqueológica, etnográfica y biológica.

En cuatro edificios distintos se despliega el Museo de la Ciudad, que fue creado a fines de la década del 60 y reúne la historia de la Ciudad de Buenos Aires, la de sus habitantes, sus usos y costumbres, objetos de todas las épocas que van retratando los cambios en la vida de los porteños.

Sobre la calle Chile al 800, en una casona poco modificada se encuentra el Museo Nacional de la Historia del Traje, la moda desde el siglo XVIII en adelante. Cuenta con más de 9.000 piezas, aunque no todas están en exhibición.

En el Museo del Antiguo Congreso Nacional sesionaron diputados y senadores desde 1864 hasta 1905. La Casa Fernández Blanco, Hipólito Yrigoyen 1420, exhibe la colección de platería, arte argentino y porcelanas y una excelente muestra de indumentaria y accesorios de moda. El Museo Franciscano Fray José María Bottaro, Alsina 380, documenta el arte y la cultura franciscana a través de los siglos. La lista de museos en Monserrat no se agota.

Las Plazas, espacios de la política

Los espacios verdes del barrio son principalmente la Plaza de Mayo y la Plaza de los Dos Congresos, ambos centros de manifestaciones y actos políticos. Durante el gobiernog de Mauricio Macri la Plaza de Mayo sufrió modificaciones incluida una reja que la cortaba a la mitad, y se quitaron los pañuelos de las Madres pintados en el piso que recreaban la ronda de cada jueves en la que reclamaron la aparición con vida de sus hijos desaparecidos por la última dictadura militar.

Monserrat es un barrio poco presente, nadie tiene muy claro cuáles son sus límites. Pero tantas historias podrían localizarse en algún punto de la Avenida de Mayo o de la 9 de Julio que no debe haber porteño que no pueda contar una anécdota en el barrio de Monserrat.