Gorros, bufandas y mantas: las clases presenciales con bajas temperaturas y ventilación cruzada

Por Demián Verduga. Diario Z

Frío polar y dientes tiritando. Para toda esta semana el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional indica que las temperaturas mínimas en la Ciudad estarán por debajo de los cinco grados y las máximas no superarán los 14. Son condiciones complejas para cumplir con uno de los protocolos que exige mantener la presencialidad escolar en tiempos de Covid-19, la ventilación de las aulas, de ser posible cruzada.

Luego del aislamiento estricto de 9 días de finales de mayo, en que el gobierno porteño suspendió las clases durante los días hábiles, la presencialidad escolar volvió en la Ciudad en los niveles inicial y primario. Una semana después, al finalizar la vigencia del último DNU del gobierno nacional, Horacio Rodríguez Larreta anunció el retorno pleno de la presencialidad escolar. Uno de los argumentos para justificar la decisión fue que el promedio de casos había bajado de 2.600 nuevos positivos diarios a 1.600. Esta cifra promedio, sin embargo, es un 50 por ciento más de lo que semáforo epidemiológico elaborado por el gobierno nacional y el Consejo Federal de Educación establecen.         

Ahora, además del Covid-19, los alumnos tienen que batallar contra el frío para cumplir el protocolo de ventilación. “Muertos de frío.” Esta fue la forma en que Lidia, maestra de nivel inicial de la escuela República de Filipinas, del barrio de Mataderos, le describió la situación a Diario Z. “Algunos de los chicos están con frazadas o mantas. Para poder cumplir con el protocolo tenemos que mantener abierta una ventana y la puerta, para que haya ventilación cruzada. Esto hace que haya incluso más frío. Y lo vuelve muy difícil”.

“Nosotros planteamos que cuando la temperatura esté por debajo de los 10 grados la presencialidad debe suspenderse.”

Mónica Gutiérrez, secretaria de Nivel Inicial de UTE-Ctera.

La maestra destacó que los padres mandan a los chicos con camperas, gorros, bufandas y “hasta guantes”. “Pero al estar quietos en un aula se vuelve más difícil, sobre todo cuando hay viento”. Y sostuvo que su propia tarea se vuelve compleja. “Entre los abrigos, gorros, y el barbijo, es difícil comunicarse bien con los pibes”.  

Hay escuelas que han optado por prender las calderas y dejar las ventanas abiertas igual para colaborar un poco. Graciela Giménez es madre de una alumna de segundo grado de la escuela primaria Ernesto Padilla, ubicada en la calle Felipe Vallese, en el barrio de Caballito. “Prenden las estufas y dejan las ventanas abiertas para que sea un poco más llevadero. Algo ayuda. De todos modos los pibes pasan frío con estas temperaturas”. Al ser consultada sobre si seguirá mandando a su hija a la escuela a pesar del frío, la madre contestó: “Son todas decisiones difíciles. Vamos viendo sobre la marcha. Es muy difícil planificar”.  

“Hay muchos establecimientos en los que no funcionan las estufas cuando llega el invierno y los alumnos van con mantas. El tema es que ahora además hay que abrir las ventanas”.

Patricia Rodríguez, profesora de Historia.

  El que haga frío en las escuelas no es una situación nueva. El punto es que el protocolo de ventilación agrava el problema. Patricia Rodríguez,  profesora de Historia en varios colegios secundarios de la Capital, sostuvo: “Hay muchos establecimientos en los que no funcionan las estufas cuando llega el invierno y los alumnos van con mantas. El tema es que ahora además de que la estufa no funciona hay que mantener las ventanas abiertas y eso agrava todo. Los pibes se van a enfermar del frío”.

La profesora puso el acento en la suma de dificultades que plantea insistir a rajatablas con la presencialidad en el actual contexto. “A estas condiciones hay que sumarle las burbujas que se pinchan por los casos sospechosos de Covid. Todo conspira contra un elemento básico de la enseñanza que es poder planificar y darle una continuidad al proceso”.     

“Los chicos están muertos de frío. Se vuelve muy difícil mantener la ventilación cruzada con esta temperatura.”

Lidia, maestra de nivel inicial

Desde el gremio UTE-Ctera siguen reclamando un plan de clases virtuales. Mónica Guitiérrez, secretaria de Nivel Inicial del sindicato, le dijo a Diario Z: “La Ciudad sigue teniendo muchos casos. No bajaron en la proporción que exige el semáforo acordado en el Consejo Federal ni el decreto nacional”.

Gutiérrez señaló que la temperatura debería ser un elemento que se contemple en los protocolos de presencialidad. “Nosotros planteamos que cuando la temperatura esté por debajo de los 10 grados la presencialidad debe suspenderse, al menos mientras la pandemia exija mantener las ventanas abiertas”. Gutiérrez destacó que hay muchas otras medidas de cuidado que aún no se cumplen. “Siguen faltando cosas básicas como el alcohol en gel”.

Según la dirigente de UTE, la presencialidad continúa siendo muy baja. “En promedio no supera el 20%”. Y sostuvo que han vuelto las presiones sobre las escuelas para que les insistan a las familias con llevar a los chicos. “Desde el Ministerio de Educación de Soledad Acuña comenzaron de nuevo a presionar a los directores para que convoquen a los alumnos. Además les están pidiendo a los docentes dispensados por tener alguna enfermedad de base que vuelvan a trabajar con una sola dosis de la vacuna”.