Fiebre, mareos, dolores corporales: qué hacer cuando “prende” la vacuna contra el Covid

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

El plan de vacunación avanza a paso acelerado y cada vez más gente joven, incluso sin factores de riesgo, empieza a recibir su primera dosis. En paralelo, las historias sobre los efectos adversos de la vacuna, sobre todo de la AstraZeneca, empiezan a escucharse con más frecuencia.

Fiebre, malestar generalizado, dolores corporales, náuseas, temblores y ardor en la zona de aplicación, son los más escuchados, en especial entre las personas entre 30 y 40 años que ya recibieron la vacuna. ¿Qué significan estos eventos adversos? ¿Son motivo de preocupación? ¿Qué hay que hacer si aparecen con virulencia?

“Los efectos adversos… si le preguntaras a tu madre o a tu abuela, te dirían ‘la vacuna te prendió’”, dice Elena Obieta, infectóloga, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología y jefa de servicio en el Hospital Ciudad de Boulogne, en San Isidro.

Según datos del Ministerio de Salud, 1 de cada 3 vacunados tuvo fiebre acompañada de cefalea o incluso dolores fuertes de cabeza, sin fiebre. El dato, sin embargo, está incompleto ya que falta incorporar los informes de los menores de 60 que, como indica Obieta, padecen los efectos adversos con “más frecuencia”.

Es importante destacar que todas las personas que padezcan algunos de estos síntomas, deben cargar el informe en el registro de Eventos Adversos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación e Inmunización (ESAVI), http://www.anmat.gov.ar/farmacovigilancia/Como_Notificar.asp.

“Estos efectos adversos son mirados con más intensidad por todo lo que significa este momento. Y deben ser notificados, en su totalidad, para que podamos saber si, por ejemplo, al 20% de la población le puede dar fiebre, dolor de cabeza, en las articulaciones. Esa información hay que juntarla. Por eso, la notificación de los eventos adversos, es obligatoria”, advierte Obieta.

¿Cómo funcionan las vacunas? De alguna manera, se trata de un engaño al organismo. Se le hace creer que está luchando contra el coronavirus para que el cuerpo construya una respuesta inmune. Luego del pinchazo, lo más común es que se produzca una hinchazón en el brazo -seguido de un poco de dolor-. Es el primer síntoma de que el sistema inmunológico se puso en marcha. Luego, mientras el componente de la vacuna se adentra en el organismo, una reacción lógica es que el cuerpo “sobrereaccione” para alertar de que algo anda mal ante la presencia un “agente extrañ”.

“Estas reacciones son más frecuentes en jóvenes porque tienen más capacidad de respuesta inmunológica”, enseña Obieta. Y agrega: “¿Esto quiere decir que quienes tenemos más de 50, y que no tuvimos ningún efecto adverso, no estamos protegidos? No, para nada”.

“Hoy lo que puedo decir es que los riesgos de la vacuna son menores que los riesgos de complicaciones por la enfermedad en sí, mucho más si pensamos en los pacientes de riesgo de complicaciones por COVID”, explica Analía De Cristófano, infectóloga del Hospital Italiano.

La presencia de síntomas secundarios a la vacunación no implica que deba suspenderse la aplicación de la segunda dosis: “La vacunación debe ser completa”.

La mayoría de los eventos adversos, en más de un 90%, son de moderados a leves. Obieta aclara que la vacuna contra el Covid no es diferente a cualquier otra vacuna: “Cualquier mamá o papá lo sabe, cuando vacuna a su hijo con la quíntuple o séxtuple y está molesto y fastidioso durante dos o tres días. Cualquier vacuna tiene eventos colaterales que, insisto, en su gran mayoría son muy leves. El porcentaje de eventos graves con vacunas de Covid verdaderamente son muy infrecuentes y rara vez requieren internación”. “La mayoría de los eventos adversos ceden espontáneamente o tomando un paracetamol antes de irse a dormir. Al otro día, estás regio”, añade.

Ahora, si una persona tiene fiebre después de un día y medio o dos, luego de vacunarse, debe consultar a su médico. “Muy probablemente tenga que hisoparse porque tal vez esté incubando el Covid”, cierra Obieta.