Con más de 50 escuelas sin gas en la Ciudad, hay mantas, matecocido y “batalla del calentamiento” para mantener la presencialidad

Por Demián Verduga. Diario Z

Hay más de 50 escuelas en la Ciudad de Buenos Aires que no tienen calefacción. Son los datos que arroja el “mapa del frío en las escuelas”, elaborado por el sindicato UTE-Ctera. Es un relevamiento preliminar sobre una situación compleja. En una semana de frío polar, con un pronóstico de mínimas de 4 grados y máximas de 11, mantener la presencialidad escolar en pandemia implica garantizar la ventilación cruzada en las aulas. Y por más esfuerzos que se hagan, esto desemboca en que las aulas se vuelven un sitio gélido, incluso las que pueden prender las estufas.     

Laura es maestra de la escuela Juana Manso, ubicada en la calle Nogoyá al 2500, barrio de Villa Real. Es una de las tantas escuelas que está sin gas. “Pedimos que por esta semana nos dejaran suspender las clases presenciales y no lo permitieron-le dijo a Diario Z-. Lo habíamos solicitado porque no hay gas y al tener que mantener la ventilación cruzada el frío se vuelve intolerable”. “De todos modos nos dijeron que no”.  

Las estufas, aparentemente, ayudan más en algunos casos que en otros. Si el aula tiene ventilación cruzada por contar con dos ventanales, que es lo ideal para prevenir el contagio de Covid, las calderas prendidas no ayudan demasiado.   

Lidia, maestra de la escuela primaria Carlos Alberto Veroneli, de Villa Lugano, sostuvo que “la forma de que la estufa sirva un poco es quedarse parado al lado y eso no se puede”.  

“Lo que nos dieron fue un matecocido con leche. Eso calienta a los pibes por unos minutos y después cómo seguimos”

Romina, docente de la escuela Eduardo Luis Vicente, de Villa Lugano.

“No hay muchas maneras de arreglarse-le dijo Lidia a este medio-. Hoy tuve un solo chico de los 15 que hay en el grado. Nadie se saca la campera, ni el gorro, ni los guantes. En el lugar del aula que te pongas hace frío”.

La maestra contó que tanto ella como varias de sus colegas tratan de hacer que los pibes se muevan por un rato. La vieja “batalla del calentamiento” de otras épocas, en las que había que mover las manos y las piernas. “Hacemos rondas y tratamos de que muevan un poco el cuerpo para que entren en calor”.  

Al ser consultada sobre cómo toman los alumnos la situación, contestó: “Vienen ya mentalizados desde la casa con que tienen que ir. El problema es que en general son muy pocos los que van. Y al resto no tenemos manera de garantizarle educación virtual”.

En las instituciones de doble jornada, el gobierno porteño ofreció una infusión para enfrentar el frío.  “Lo que nos dieron fue un matecocido con leche. Eso calienta a los pibes por unos minutos y después cómo seguimos. Te volvés a enfriar enseguida”, le dijo a este medio Romina, docente de la escuela Eduardo Luis Vicente, de Villa Lugano.

“El propio Fernán Quirós  -ministro de Salud porteño-sostiene que se viene una tercera ola. No se entiende entonces por qué insisten con la presencialidad”.

Natalia Milito, secretaria de Educación Primaria de UTE-Ctera.

“Simplemente no se puede estudiar con este frío-agregó-. La energía de los pibes y maestros termina toda puesta en tratar de paliar el frío. Es antipedagógico tratar de aprender en estas condiciones”.        

El Ministerio de Educación, conducido por Soledad Acuña, hizo circular un mail por las escuelas este domingo 27. El correo sugería que se les pidiera a los padres que mandaran a los chicos con una manta en la mochila. “Se acercan días de frío, por eso queremos contarles algunas sugerencias y acciones que estamos realizando para que la escuela y las aulas sigan siendo el mejor lugar para que los chicos y las chicas continúen aprendiendo”, arranca el mensaje que recibieron las escuelas a través del correo electrónico oficial de la cartera educativa porteña. A modo de recomendación, proponía que los alumnos “lleven a la escuela varias capas de ropa liviana superpuesta, además de buzo o suéter, bufanda, guantes, gorro y campera. También pueden llevar una manta”.

Según fuentes de UTE, en la educación inicial la presencialidad es muy baja. Está por debajo del 18 por ciento y en el primario llega al 18. “No hay más de 4 o 5 chicos por burbuja”, señalaron. Y remarcaron que la cartera de Acuña está avisando de modo informal que habrá un nuevo impulso a la presencialidad una vez que pasen las vacaciones de invierno. Que se apostaría a un esquema de casi normailidad, sin los protocolos de cantidad de chicos por metro cuadrado que se aplican hoy.      

Natalia Milito es secretaria de Educación primaria de UTE. “El propio Fernán Quirós  -ministro de Salud porteño-sostiene que se viene una tercera ola -le dijo Milito a Diario Z-. No se entiende entonces por qué insisten con la presencialidad. Las maestras no pueden sacarse los guantes ni para escribir en el pizarrón.  Hay chicos que piden volver a las casas”.

“Es muy difícil cumplir el protocolo de ventilación con este frío -agregó Milito-. Hay algunas escuelas que tienen las calderas prendidas con las ventanas abiertas y algo ayuda. Otras no tienen ni eso. Es parte del maltrato generalizado a la educación”.