Promueven vehículos eléctricos o con biocombustible y una movilidad más limpia y barata en el transporte urbano

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Menos autos en la calle. Más transporte público y movilidad compartida. Más bicisendas y peatonalización. Incorporación de combustibles limpios y de vehículos de logística más pequeños, que alivianen el tránsito.

El gobierno porteño impulsa una ley para habilitar “pruebas piloto” en el transporte urbano en el marco de un proyecto para reducir -hacia 2035- un 14% las “emisiones del sector transporte y bajar el 50% de las emisiones de agentes contaminantes”.

La Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura porteña dio curso a una iniciativa del Ejecutivo que le permitirá empezar a “recabar experiencias y evaluar nuevas modalidades de servicios y/o vehículos de transporte de pasajeros en ómnibus y de carga y/o modificación y/o adecuación de servicios existentes”.

Según se especifica en el proyecto, el gobierno busca combinar “nuevas tendencias” en la movilidad urbana y, de esta manera, aliviar la congestión de tránsito. En ese sentido, la novedad sería la habilitación del uso de vehículos compartidos, una modalidad que ya se utiliza en grandes ciudades del mundo, y de pequeñas unidades ecológicas de carga para distribución en los barrios.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo plantea “minimizar” el uso de combustibles convencionales y flexibilizar rutas y paradas del transporte público.

Según explicaron a Diario Z desde la Secretaría de Transporte, los resultados del “plan piloto” de colectivos eléctricos, con GNC y biocombustibles, está dando los resultados esperados: dos colectivos eléctricos de la línea 59, dos colectivos propulsados con GNC (uno de la línea 50 y otro de la 132) y dos colectivos propulsados con biocombustibles (uno de la línea 91 y otro de la 132). “Actualmente estamos  evaluando el potencial de electrificación de la flota de colectivos de la Ciudad y las posibles estructuras de financiamiento de esta tecnología”, adelantaron.

Vehículos eléctricos y puntos de descarga descentralizados

Una de las principales novedades de las “pruebas piloto” son las “Microplataformas de Distribución Urbana”. Se trata de un plan para que las empresas de logística tengan puntos de descargas de ciertas zonas específicas, desde donde partirían unidades más pequeñas motorizadas con energía limpia e insonora. “Al realizar estos vehículos la distribución de última milla, se evitaría que grandes unidades transiten por las zonas más pobladas y congestionadas”, explican desde Transporte. Actualmente la empresa Express Logística se encuentra probando dos vehículos eléctricos en la zona de Palermo.

El gran desafío, advierten en el gobierno, es la ampliación del mundo de la logística por el auge del comercio electrónico. En la Ciudad, hay alrededor de 130 mil comercios adheridos a la Federación de Comercios, distribuidos en 56 ejes comerciales: “Antes del comercio electrónico (en donde la entrega es puerta a puerta), los transportistas operaban con estos 130 mil comercios. La evolución del e commerce hizo que se multipliquen por 10 los destinos, ya que cada vivienda se convirtió en un receptor de cargas y hay aproximadamente 1.3 millones de viviendas”. Esto se traduce en más movimiento y recarga de las calles.

“Lo que estamos aprobando es un plan de movilidad que requiere diversas pruebas para luego establecerlo. El recambio de unidades requiere una inversión muy grande, por eso la planificación tiene que ser evaluada. La idea de fondo es que la Ciudad tenga una movilidad más eficiente, limpia y barata”, dice a Diario Z el legislador del GEN Sergio Abrevaya, autor del proyecto base para eliminar los transportes a base de combustibles fósiles e integrante de la Comisión de Tránsito y Transporte.

Según Abrevaya, el imperativo es que la Ciudad se “modernice” a tono con lo que está llevando a cabo en otras ciudades. “Acá se vienen incorporando monopatines y motos eléctricas, ya hay incluso autos eléctricos que están fabricándose en la Argentina. En la Ciudad tenemos que ingresarlos al Código”, explica.

El legislador porteño reconoce que el punto álgido de la discusión está centrado en la inversión que deben hacer las empresas de transporte público y de logística. “La idea era que esto cambiara en 10 años, pero estamos yendo a una modalidad diferente en la que se amplían los períodos de prueba, para que junto a las empresas de colectivos se pueda empezar a  probar cuál es la mejor modalidad en términos de energía y formato”, señala.  Y agrega: “En materia de carga, es lo mismo. Ya probamos la modalidad de que puedan partir la carga para que luego sea distribuida mediante unidades más chicas. Esto es para las centralidades barriales es crucial. Todo esto queremos que sea mediante transportes eléctricos”.