Barrio Mugica: se repiten los incendios porque la instalación eléctrica y la construcción, dicen, es “alevosamente berreta”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

En lo que va del año, en el Barrio Mugica -ex Villa 31- hubo ya tres incendios. Si bien no pasaron a mayores, los vecinos están preocupados porque aseguran que seguirán ocurriendo. Y acusan al gobierno porteño por la “mala calidad” de las instalaciones eléctricas de las viviendas entregadas en el marco de una urbanización que costó más de 800 millones de dólares.

El último incendio se produjo el 25 de junio. En la imagen compartida en Twitter por el titular del Observatorio del Derecho a la Ciudad, Jonatan Baldiviezo, se ve una columna de humo que se desprende de los nuevos edificios de la ex Villa 31.

En las fotos de la urbanización que suelen difundirse se ven hileras prolijas de monoblocks separados por espacios verdes. Sin embargo, dentro de las unidades los problemas se multiplican. “La estructura de las viviendas es de muy baja calidad. Todos los elementos y los materiales son pésimos. Las cocinas y las estufas no funcionan correctamente, es todo berreta. Por eso hoy estamos empezando a sufrir incendios. La instalación eléctrica es muy precaria y esto va a seguir pasando”, dice a Diario Z Héctor Guanco, que integra el Comité de Crisis del barrio.

“Las viviendas son de muy baja calidad. Los materiales son pésimos. Estamos empezando a sufrir incendios porque la instalación eléctrica es muy precaria.”

Guanco asegura que en varias oportunidades los vecinos alertaron a la Secretaría de Hábitat, a cargo de la urbanización, que las instalaciones eléctricas no aguantarían la demanda.

Impusieron una forma de construir, no nos consultaron como sí lo hicieron en Rodrigo Bueno o en Fraga. No nos dieron participación. Es todo alevosamente berreta. Con el tiempo está pasando lo que nosotros les advertimos siempre”, añadió.

Leslie Rojas, vecina del barrio, coincide en que el problema es constructivo (“los cables no aguantan porque todo lo que tenemos es eléctrico, la cocina y las estufas”) y suma un dato que empeora el panorama: “También hay mucho desconocimiento, hay gente que sobreutiliza las instalaciones eléctricas, incluso hay negligencia”.

Para Rojas, “no hubo ninguna previsión” al momento de construir las viviendas del Barrio Mugica, por la que los vecinos relocalizados están pagando mes a mes.  “La Secretaría de Hábitat no se hace cargo, la situación es lamentable”, suma Sonia, de la manzana 34.

Ni buena presión de agua ni agua caliente

Durante el verano, los vecinos del Mugica saben que muchos días no van a tener agua porque no hay buena presión. Ahora, luego de un año y medio de uso intensivo de los edificios, sumaron otro problema: la falta de agua caliente.

La resistencia de los paneles que debería dar agua caliente se quema cada tres meses y el gobierno no las cambia.

Rojas explica que el agua es calentada en cada unidad a través de paneles solares, que a su vez funcionan con una resistencia. “La resistencia se quema cada tres meses y no las cambian”, cuenta. “Me cansé de reclamar y de bañarme con agua fría, así que puse un termotanque eléctrico, pero ya me avisaron que el día que conecten nuevamente los paneles, la instalación de mi casa no lo va a aguantar”, agrega.

“En el Barrio Mugica viven 40 mil personas que acceden informalmente al servicio de agua y si bien hay sectores que tienen agua regularmente, la mayoría padece un suministro con interrupciones y de baja presión, de muy mala calidad”, explica a Diario Z María Eva Koutsovitis, coordinadora de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la UBA. La presión de agua no es un tema menor: Aysa afirma que cuando la “presión interna de la cañería es menor a la presión externa puede darse el ingreso a estas últimas de las aguas de las napas y esto producir la contaminación del agua potable”.

Los materiales de construcción, en la mira

Guanco se lamenta porque, asegura, hay muchos departamentos que por las filtraciones de agua de lluvia “tienen el durlock todo podrido”. “El gobierno de la Ciudad tiene que hacerse cargo ahora para que esto no se venga abajo, pero no somos escuchados”, indica.

“El material de la construcción, en general, es muy malo”, coincide Rojas. “Todos los departamentos tienen filtraciones, rajaduras, hay pisos levantados… es un lástima”, cierra.