Sin techo: para vacunarlos contra el Covid, hay que buscarlos donde están, dice la ong Amigos en el Camino

Mónica de Russis, de Amigos en el Camino, una ong que asiste a un millar de personas en situación de calle por semana.

Por Demián Verduga. Diario Z

“La calle siempre es dura. En los inviernos es más complicado y con la pandemia es peor. Normalmente la gente en situación de calle tiene patologías asociadas a las neumonías en los meses de frío. En este marco todo se agrava. Tenemos muchos amigos de calle que murieron por Covid. Y aún hoy no son consideradas personas de riesgo y no se les ofrece un plan especial de vacunación. Sólo los vacunan por franjas etarias como a la población general.” Lo dice Mónica de Russis, que es la titular de la ong Amigos en el Camino, y todas las noches recorre la Ciudad en auto y reparte comida caliente entre quienes viven a la intemperie. 

Cuántas personas viven en la calles en la Ciudad de Buenos Aires es un enigma. El último censo popular, realizado por un gran número de organizaciones, arrojó el número de 7.251 personas. Se hizo en el año 2019. La cifra es al menos 300 por ciento mayor que los relevamientos que realiza el gobierno porteño. Una de las principales organizaciones que participó del censo y que trabaja cotidianamente en las calles porteñas es Amigos en el Camino.

Este año hubo un censo impulsado por el Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat de la Ciudad que arrojó alrededor de 2.000 personas. Es un aumento respecto de las 1.500 que reconocía en 2019. Sin embargo,  siempre está muy por debajo del sondeo de las organizaciones que cuestionan la metodología del Ejecutivo.

También está funcionando el Operativo Frío, que provee comida caliente, abrigo e intenta convencer a la gente que vive en la calle de pasar la noche en un parador. Pero la mayoría prefiere no hacerlo porque no se sienten seguros en los paradores.

Mónica De Russis habló con Diario Z sobre cómo se vive a la intemperie en un contexto de pandemia y con una semana de frío polar. Pero antes contó que este sábado 3 de julio harán un homenaje. Consistirá en pintar un mural en la calle Virrey Cevallos, a metros de Avenida San Juan. Se conmemora el fallecimiento de Verónica. Era la mujer que vivía en esa cuadra y a la que asesinaron en julio del año pasado. La rociaron con combustible y luego la prendieron fuego. “Todavía no se descubrió nada”, remarcó De Russis.  

¿Habría que pensar una estrategia específica para vacunar a las personas en situación de calle?

Hay que entender que muchas de las personas que viven en esta condición, aunque tengan enfermedades de base, como diabetes, no suelen tener certificados médicos para demostrarlo. No hay un plan específico, teniendo en cuenta además la llegada del invierno que para quienes viven en la calle es un momento muy cruento.

El trámite para vacunarse es on line. También lo fue para la IFE. Cuando se piensa en la virtualidad como modo de resolver las cosas, se excluye a mucha gente.

Además, el trámite es on line y no resulta tan sencillo…

Por supuesto, es complejo. Lo fue también el trámite para acceder al IFE. Cuando se piensa en la virtualidad como modo de resolver las cosas, se excluye a mucha gente. Incluso otras cuestiones que necesitan de pedir turnos por internet siempre son un problema. Nosotros desde las ongs tratamos de dar una mano, pero es complejo. Siempre dependen de alguien que los ayude. Necesitaríamos una vacunación en el lugar en el que están.

¿Cómo es la pandemia de Covid entre la gente que vive en la calle?

Nosotros visitamos con las recorridas a unas mil personas por semana. Tuvimos muchas muertes este año. Despedimos a muchos amigos. Hay algunos casos en los que tenemos confirmado que el motivo fue el Covid. Vivir en situación de calle no es gratuito. Todo se acumula. Deja secuelas. Sobrevivir al invierno deja sus secuelas. Y lo mismo ocurre en el verano con los problemas de deshidratación. El cuerpo y el alma pasan factura.

Aunque este año no hayan podido hacer el censo popular, ¿tiene la percepción de que aumentó la gente que está viviendo en la calle?

Las organizaciones que trabajamos la problemática hicimos un censo popular en 2017 y 2019. Nuestras cifras fueron muy distintas de las del Gobierno de la Ciudad. La pandemia no nos permitió hacer el sondeo. Tuvimos muchas bajas de voluntarios, por miedo a enfermarse o porque eran personas de riesgo. El gobierno porteño hizo su propio censo este año, pero no confiamos en su metodología. En nuestra percepción cotidiana hubo momentos en que detectamos que subió mucho la cantidad, pero no lo tenemos sistematizado. De lo que estamos completamente seguros es de que creció el número de personas que se nos acercan a pedir el plato de comida que repartimos. Y no es toda gente en situación de calle. Es gente que se acerca y nos dice que no comió en todo el día.

¿Los subsidios habitacionales del gobierno porteño alcanzan?

El monto es de 8.000 pesos. De modo muy excepcional se puede encontrar una habitación de hotel en 10.000 pesos. Pero el precio habitual oscila entre 12 mil y 15 mil, así que no es suficiente.  

¿Cuáles son los motivos por los que las personas que viven en la calle no quieren ir a los paradores del gobierno?

El problema fundamental es que las personas se sienten más seguras en la calle. El parador es un predio en el que hay camas. Está toda junta una población que es muy heterogénea. Hay personas mayores con jóvenes. Otras que hace mucho viven en la calle con alguno que es nuevo en esa situación. No hay seguridad para guardar las pertenencias. En la calle también las tienen que cuidar, pero en los paradores se distraen un segundo y las pocas cosas que tienen se las roban. Otro punto son los cartoneros. No tienen ningún lugar en el parador para dejar el carro con el que trabajan. El parador que está funcionando ahora, el Roca, cerca de Autódromo, exige además hacer primero una cuarentena aislado del resto.

Hay muchas cuestiones que los expulsan….

Exacto. Hay amigos en situación de calle que tienen una mascota, perro o gato. Y esa es su familia. Los cuidan al punto de priorizar la comida del perro por sobre la propia. Es una mascota que les brinda amor, que los acompaña, que ayuda con el abrigo en las noches de frío. Quien tiene mascotas no puede acceder a los paradores. Tiene que abandonarlo primero o dejarlo en algún lado. Lo mismo pasa con los subsidios habitacionales porque ningún hotel recibe mascotas. Y son parte de la familia. La suma de todos estos factores hace que la mayoría prefiera seguir en la calle, incluso con un frío gélido.