Auditor Teszkiewicz: «El gobierno de Larreta abandonó el reciclado de la basura, encontramos las plantas vacías»

Por Franco Spinetta. Especial Diario Z

“La política de reciclado de residuos del gobierno de la Ciudad fracasó”. Así lo afirma el auditor porteño, Lisandro Teszkiewicz, autor de un informe aprobado por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA), donde se especifican los incumplimientos del área encargada de impulsar el reciclaje y de gestionar las cinco plantas de reciclado que dependen del Ejecutivo.

En las recorridas para elaborar el informe, Teszkiewicz cuenta que se encontraron con plantas de reciclado “vacías”, sin actividad, y una ausencia total de registro sobre los residuos que se separan para luego ser vendidos a las empresas que se encargan de completar el ciclo de reciclaje. “Tampoco hay inversión en nuevas tecnologías: en las plantas se siguen usando las mismas cintas transportadoras de separación semimanual que instaló Telerman”, asegura.

El área en la mira de Teszkiewicz es la Dirección General de Tratamiento y Nuevas Tecnologías, que depende del Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Según el auditor, el informe confirma que hay un “vaciamiento” de las políticas de reciclado en la Ciudad y un traslado de la responsabilidad hacia los vecinos.

“El mensaje es ‘Elegí tu punto verde’, ‘coordiná con tu reciclador urbano’, ‘separá vos en origen’… ponen siempre la responsabilidad en el ciudadano”, explica. Y agrega: “Ahora, cuando auditamos y seguimos la cadena sobre qué es lo que sucede con esa basura que es separada por los vecinos, nos encontramos con que lo único que hace la Ciudad es publicidad, que además es pagada por las empresas que gestionan la recolección de residuos”.

¿Cuáles son las principales observaciones del informe de la Auditoría?

La principal misión de la dirección general de Tratamiento y Nuevas Tecnologías es incorporar tecnología al reciclado. Nos encontramos con que los 13 objetivos que tenían para el año 2019, cumplieron uno solo, la reubicación de un centro de reciclado. Los otros 12 objetivos no fueron cumplidos. No se llegó al tonelaje de residuos planeado. Pero además nos encontramos con que el centro de reciclado reubicado, Retiro Norte, estuvo 15 meses parado. A ver, la Ciudad no tiene miles de centros de reciclado.

¿Cuántos tiene?

Tiene cinco. Uno de ellos estuvo más de un año parado. No se ha invertido en ninguna nueva tecnología, ni siquiera reflejan en el presupuesto los ingresos por la venta de material recuperado. Tenemos plantas que recuperan material (cartones, plástico, vidrio) y que lo venden. No sabemos cuánto ingresa ni a quién le venden…

¿Se puede proyectar cuánto podrían ser esos ingresos?

No hay forma.

¿Amerita un pedido de informes en la Legislatura?

Yo creo que sí, aunque sinceramente no creo que estén haciendo una gran caja con eso. Simplemente no lo reflejan porque no lo están haciendo. Se procesa tan poco que no hay nada para vender. En las fotos que acompañan el informe de Auditoría, las plantas de reciclado se ven vacías. No hay nadie.

¿Qué sucede con el material que ingresa a las plantas?

Yo creo que separan la materia orgánica, que va para relleno, y la parte reciclable se procesa y queda ahí. No se la venden a nadie, no se preocupan. En realidad todo lo relacionado con el reciclado es sólo discursivo.

¿Usted cree que la política de reciclado del gobierno fracasó?

Sí. Claramente podemos decir que no hay una política de reciclado consistente. Los únicos que trabajan de verdad son los que le ponen el cuerpo, los recuperadores urbanos. La Ciudad hace afiches de publicidad, pero no concreta una política de reciclado y no crece el porcentaje reciclado del total de basura generada en la Ciudad, como pretende la ley. No crecen los centros de reciclado, no es que tenemos un centro nuevo por año. No hay inversión en nuevas tecnologías: se siguen usando las mismas cintas transportadoras de separación semimanual que instaló Jorge Telerman. Pasaron 18 años, el mundo ha avanzado un montón en esta materia. Tampoco hay planificación. Una de las competencias que tiene esta dirección es la planificación a futuro, la conversión en energía de lo reciclado. De todo eso no hay nada, ni siquiera documentos escritos o proyectos.

El concepto de Ciudad Verde fue uno de los ejes comunicacionales de la gestión de Mauricio Macri como jefe de Gobierno, ¿cree que esta política fue decayendo en su incidencia y consideración del Ejecutivo?

Hubo un vaciamiento absoluto del área, donde centralmente no hay política. Están los cartoneros, los centros de reciclado. Eso sigue funcionando. Pero después no hay una decisión política de qué hacer con eso. En el 1600, con David Ricardo descubrimos que la Tierra es un recurso inelástico. Nosotros estamos en una ciudad, donde en los últimos años -con Rodríguez Larreta más que con Macri- se ha generado tierra. Levantaron los ferrocarriles y generaron 17 hectáreas lineales de tierra comercial. Rellenan la costanera y le vamos ganando terreno al río, con rellenos sanitarios. Sin embargo, con todas esas tierras que van generando, la búsqueda del gobierno es convertirlas en privatizables y comercializables. Cuando se encuentran con resistencias de la población, como por ejemplo en Costa Salguero o en general con la ribera, entonces empiezan a soltar y negociar. Este tema, el del reciclado, tenía originalmente mucho impulso, creo yo porque les interesaba más el material enterrable para la recuperación de tierra que la separación en sí; finalmente ese material no tiene los volúmenes que esperaban y entonces la han dejado de lado. Abandonaron esta política, aunque no abandonan la publicidad, para hacer como si esa política efectivamente funcionara. Hay una decisión de no generar políticas de reciclado para la Ciudad.

De los temas que están analizando en la Auditoría, ¿cuál le despierta mayor preocupación?

Estamos trabajando muchos temas de infraestructura, donde ha habido un abandono importante. Lo venimos detallando en infraestructura escolar y hospitalaria, pero también se nota en cuestiones estructurales. Por ejemplo, analizamos un informe sobre el tratamiento de las aguas de lluvia. Una obra que había que hacer para las células del arroyo Medrano, que debía abarcar 23 m3 de agua, terminó siendo de 13 m3 por una serie de redeterminaciones de precios y demás. Todas las obras de la Ciudad salen a licitación con anteproyectos, nunca están los proyectos terminados. El proyecto final lo hace la empresa que gana la licitación. Es la propia constructora la que decide los detalles. Hay una gran desidia en las definiciones de política pública. Es una gran apariencia de gestión y finalmente se traslada la propia gestión a los privados. El mantenimiento de las escuelas, con el sistema global de mantenimiento (SIGMA), está privatizado. Históricamente, la dirección de Infraestructura contaba con arquitectos, trabajadores que supervisaban las obras. Hoy esa dirección se dedica sólo a licitar. Hay empresas contratadas globalmente para mantener edificios y son las que deciden cuáles son los trabajos que hay que hacer. En los hospitales pasa algo parecido. Lo que vamos viendo es que hay un traslado de la gestión hacia los privados y una concentración de esfuerzos para los negocios inmobiliarios y la privatización de tierras.