Si Larreta cierra las concurrencias habrá menos médicos y psicólogos en los hospitales

Por Demián Verduga. Diario Z.

La pandemia de Covid-19 puso a los trabajadores de la salud en el centro de la mirada pública. Al inicio de esta era Covid, eran aplaudidos todas las noches desde las ventanas y los balcones. Trabajaron a destajo en las olas pandémicas, la segunda aún no terminó y se espera una tercera. Muchos perdieron su vida y otros arriesgaron las de sus familias ante la posibilidad de llevar el virus a sus casas. Todo esto parece no haber modificado las estrategias de flexibilización laboral que se ciernen sobre este sector.

Una de las últimas decisiones que evalúa el Ministerio de Salud  de la Ciudad, conducido por Fernán Quirós, es la de clausurar las concurrencias profesionales en los hospitales públicos porteños. La idea trascendió hace poco más de un mes.

Los funcionarios de la Dirección de Capacitación de la cartera se reunieron con los Comités de Docencia e Investigación (CODEI) de efectores públicos. Y fue en esos encuentros que dejaron trascender la posibilidad de no abrir más cupos para realizar concurrencias en el ámbito de la salud pública.

“El final de esta decisión, si se confirma, es una privatización de la  formación porque los posgrados se pagan, también en las universidades públicas. Y además se empuja un vaciamiento de la salud pública”, le dijo a Diario Z Julián Asiner, residente del Hospital Tornú, y delegado en la Asamblea de Residentes y Concurrentes de CABA, un colectivo autoconvocado.

“Con esta decisión, además de que los estudiantes no tendrán otra opción más que pagar por su formación de posgrado, los hospitales públicos perderían trabajadores que prestan servicio. Y estamos en una pandemia”.  

Julián Asiner, residente en el Hospital Tornú.

En la Ciudad hay alrededor de 1.300 concurrentes en el sector público. Son graduados que tienen que haber finalizado sus carreras en los últimos cinco años. A diferencia de los residentes, que son más de 3.000, los concurrentes no cobran sueldo. Trabajan medio tiempo y hacen prácticas -y teóricos- en los hospitales. La concurrencia dura cinco años y funciona como una formación de posgrado.

La propuesta que dejó trascender el Gobierno porteño es que a partir de este cambio el posgrado podría realizarse sólo en las facultades. Hoy, los estudiantes recibidos tienen las dos opciones. Pueden hacer el posgrado en las universidades, públicas o privadas, abonando, o prestar servicio en el sector público.  

“Con esta decisión, además de que los estudiantes no tendrán otra opción más que pagar, los hospitales públicos pierden trabajadores que prestan servicio como parte de su formación -insistió Asiner-. Y estamos en una pandemia”.  

En la Ciudad de Buenos Aires hay 1.300 concurrentes que prestan servicios de modo gratuito y como parte de su formación en los hospitales públicos.

Claudia Ferreyra también es concurrente en los hospitales públicos de la Ciudad y miembro de la Asamblea de Autoconvocados. “Lo que va ocurrir es que no sólo vamos a seguir sin cobrar sino que vamos a tener que pagar-le dijo a este medio, reafirmando lo dicho por Asiner-. Y será más difícil continuar con nuestros reclamos para que la tarea que hacemos sea remunerada. Esto va a desembocar en que haya menos gente trabajando en el servicio de salud y por lo tanto habrá una recarga de trabajo sobre los residentes y los trabajadores de planta”.

Entre las ideas que dejó trascender el gobierno porteño está la de que los concurrentes puedan ser tomados como pasantes en los hospitales públicos. “Por ahora son ideas que exponen cuando se reúnen con autoridades de los hospitales o comités de formación-dijo Claudia-.  Nada está del todo claro. No sabemos cuántas horas durarían las prácticas ni en qué lugar las haríamos. En ningún momento nos han dicho que al transformarnos en pasantes nos van a empezar a pagar, más bien todo sugiere que es al revés”.

Respecto de la situación de quienes ya están realizando su concurrencia, Claudia sostuvo: “Los que ya estamos dentro del sistema terminaríamos los cinco años. Esto sería hacia adelante”.  

“Se perdería una  tradición de formación que es muy importante y que la brinda el sector público. Seguiremos movilizados para tratar de frenar esta decisión”

Carlos Ignacio Sanguinetti, psicólogo concurrente del Hospital Teodoro Álvarez.

Algunos de los miembros de la Asamblea no pierden la esperanza de torcer la estrategia del gobierno porteño. “La Ciudad hace correr el rumor para ver qué pasa”, le dijo a este medio Carlos Ignacio Sanguinetti, psicólogo concurrente del Hospital Teodoro Álvarez.

“Tenemos la  pequeña luz en el horizonte de poder lograr que esta decisión no se formalice. Ya cerraron algunas concurrencias, pero ampliaron las residencias. Así que no podemos todavía decir que esto se plasmó. Este año parece que el examen (para concursar por las concurrencias) se hará igual. Es un mes. Hay que ver. Y la decisión podría  pasar al año que viene”.

Sanguinetti sostuvo que de concretarse esta modificación “se perdería una  tradición de formación que es muy importante y que la brinda el sector público. Y sólo sería para las universidades se hagan de los recursos que deberían abonar los estudiantes”.

“Seguiremos movilizados para tratar de frenarla -remarcó el delgado-. También hay un rechazo muy grande en todos los comités de docencia e investigación. Tenemos que  unificar y canalizar este malestar para tratar de frenar esto”.