Porteños vs. mercado inmobiliario: en la Ciudad es cada vez más difícil conseguir dónde vivir

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z.

Los trazos de la crisis habitacional se revelan barrio tras barrio, a lo largo y ancho de la Ciudad de Buenos Aires. Villas y asentamientos cada vez más poblados. Millares de inquilinos que afrontan el pago de alquileres por las nubes,. Ausencia total de créditos hipotecarios, arrendamientos informales, hoteles y pensiones abarrotadas. Miles de personas durmiendo en las calles, a la intemperie. Del otro lado de la balanza, megaemprendimientos urbanísticos, edificios de lujo y cientos de hectáreas de terrenos públicos destinados al mercado inmobiliario.

El panorama habitacional se ha complicado en los últimos años. Sólo hace falta hacer un repaso por las principales estadísticas para dimensionarlo.

En el piso, literalmente, están las personas en situación de calle. Si bien la pandemia obligó a las organizaciones sociales a discontinuar el censo que venían realizando en los últimos años, hasta 2019 el número de personas durmiendo en las calles o en paradores no paraba de crecer.

Ese año, el Censo Popular de Personas en Situación de Calle relevó más de 7500 hombres, mujeres y niños. En 2017, ese número era de 5800. Y, como ya adelantaron desde Proyecto 7, una ONG que gestiona el parador nocturno Monteagudo, el Covid-19 no ha hecho más que empeorar los indicadores.

En 2010, según el censo nacional, la población en villas y asentamientos era de 170 mil personas. Cuatro años después, la secretaría de Hábitat del gobierno de la Ciudad elevó ese número y contabilizó a 275 mil habitantes. Y hoy por hoy, el Ejecutivo estima que 330 mil porteños (12,4% del total) viven en barrios precarios.

Los hoteles-pensión e inquilinatos se constituyeron como una “solución” ofrecida por el gobierno para muchas personas que no pueden afrontar un alquiler formal. El Ejecutivo habilita un subsidio de 12 mil pesos durante 10 meses. Ese dinero apenas alcanza para alquilar una pieza precaria, sin servicios de hotelería, falta de privacidad, malas condiciones edilicias, problemas de convivencia y riesgo permanente de desalojo.

Según el centro de Estadísticas porteño, en 2019 se registraron 76.801 personas en esta situación. Las investigadoras del Conicet Beatriz Elena Cuenya y María de la Paz Toscani realizaron un completo informe sobre los hoteles-pensión, en donde revelan que más de la mitad de sus “huéspedes” se encuentra en condiciones de hacinamiento y el 30,5% carece de servicios básicos. Y que, además, ante la falta de regulación, los inquilinos suelen padecer cobros diarios o semanales, los cuales pueden aumentar de manera arbitraria.

La situación no es diferente en los llamados “complejos habitacionales”: los famosos monoblocks del sur porteño. En la Ciudad hay 55 conjuntos, que contienen 40.400 departamentos y donde viven alrededor de 130 mil personas. Según un informe de la diputada porteña del Frente de Todos Paula Penacca, estos edificios padecen “problemas estructurales” de todo tipo por falta de mantenimiento, cortes sistemáticos de servicios públicos e incluso falta de regularización de la titularidad de las viviendas.

A pesar de contar con alquileres en su mayoría formalizados, los inquilinos se convirtieron en otra muestra de la profunda crisis habitacional de la Ciudad. El fenómeno de inquilinización no tiene freno y parece no tener techo.

En los últimos 14 años, la proporción de hogares inquilinos creció 11%, al pasar del 23% a más del 35%. Según el Observatorio de Vivienda de la Ciudad, además, entre 2013 y 2018 se redujo a la mitad los m2 ofertados. Esta situación que se vio agravada por la disputa entre el mercado inmobiliario y los colectivos en defensa de los inquilinos por la Ley Nacional de Alquileres, que introdujo cambios significativos para regular esta situación, pero que es profundamente rechazada por los “dueños” de las viviendas.

Una ley para enfrentar la crisis

En este marco, el Frente de Todos prepara la presentación de una ambiciosa Ley de Vivienda para la Ciudad, en cuyos fundamentos se marca un hecho como central: en los últimos cuatro años, el presupuesto destinado a vivienda se redujo ininterrumpidamente, alcanzando en 2021 el mínimo histórico del 2% del total de los gastos proyectados por el gobierno.

Según explica el legislador Matías Barroetaveña, la iniciativa, que viene siendo trabajada en conjunto con numerosas organizaciones, traza un “completo diagnóstico de la temática y apunta a resolver la crisis habitacional en un plazo de 20 años”.

La política de vivienda de la Ciudad es visiblemente lamentable, un Estado débil que facilita el negocio de las grandes desarrolladoras sin regular prácticamente nada, una política vivienda escasa, desarticulada y con un enfoque focalizado en los sectores más vulnerables”, dice a Diario Z.

Entre los principales aspectos, el proyecto propone centralizar la política del área en el Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), “asignándole un fondo específico por ley de no menos del 5% del presupuesto durante los próximos 20 años”.

“De esta manera, podemos brindar una política de vivienda para todos los sectores, generando compensaciones para impulsar un desarrollo inmobiliario de medianas y pequeñas constructoras y desarrolladores que sean socios de una política inclusiva y multiplicadora de la economía local”, agrega el legislador.

Barroetaveña asocia el proceso de densificación de las villas, gracias al mercado informal de alquileres, con el funcionamiento general del mercado. “Una persona va a vivir allí, en condiciones de hacinamiento y baja calidad de habitabilidad, porque no encuentra acceso en el mercado formal”, explica. Y concluye: “Entonces creamos instrumentos que van desde créditos hipotecarios personales hasta la regulación del alquiler con la fijación de precio de referencia; también incentivos fiscales para los propietarios, que van desde un impuesto a la vivienda ociosa hasta la obligación para que emprendimientos inmobiliarios de cierta magnitud tengan que ceder viviendas, suelo o dinero para fortalecer la política de vivienda”.