Marcelo Corti, especialista en desarrollo sustentable: “La cultura de la bici puede servir para sacar un poco a los pibes de las pantallas”

Por Demián Verduga. Redacción Z.

A fines del 2020, cuando se cumplía casi un año de pandemia, la utilización de la bicicleta como medio de transporte en la Ciudad de Buenos Aires había crecido un 98 por ciento. El dato surgió de un informe elaborado por la empresa Google con los datos de movilidad de las personas. El gobierno porteño, por su parte, informó que los viajes en bici pasaron de 320 mil en 2019 a 405 mil el año pasado. Todos estos indicadores confirman que la pandemia de Covid-19, entre tantos otros cambios de hábito que introdujo, sumó el de la forma de trasladarse de un lugar a otro, sea porque las personas no tenían el pase de esenciales para el transporte público o porque preferían evitarlo por miedo al contagio.

“Son nuevas costumbres que sería bueno que perduren una vez que termine la pandemia”, dijo Marcelo Corti en esta entrevista con Diario Z. Corti es director ejecutivo del Centro de Desarrollo Sustentable Geo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. El Geo, entre otras cosas, viene analizando estos cambios de costumbres.      

 

Marcelo Corti: “El Estado debe estimular la cultura de la bicicleta”.

Desde el punto de vista del desarrollo sustentable, ¿cuál es la ventaja de movilizarse en bicicleta?

Son muchas. Es un medio de locomoción que reduce el uso del espacio. Pensemos cuánto ocupa un auto que lleva a una sola persona y cuánto una bicicleta. No hay comparación. Se generan menos gases contaminantes y las personas hacen ejercicio. Ahora estamos en invierno y su uso se vuelve un poco más complejo, al igual que los días de lluvia. Son algunas de las desventajas imposibles de soslayar, pero lo que le aporta a la Ciudad  y a los que utilizan la bicicleta es mucho.

El gobierno porteño amplió la cantidad de bicisendas y por otro lado aranceló las ecobici. ¿Cuál debería ser el rol del Estado en esto?   

Lo que está planteado es que se arancela para paseos recreativos, los sábados y los domingos. De todos modos creo que es un error. En cualquier instancia yo creo que es mejor que el Estado estimule que la gente ande en bici. Tener personas movilizándose de esa forma reduce afecciones de salud de otro tipo, colesterol, hipertensión, y eso impacta en una menor demanda de utilización del sistema de salud. Creo que el gobierno debe estimular la cultura de la bici y que cualquiera la pueda usar.

El arancelamiento limita…

Sí, también porque se paga con tarjeta y entonces una persona que no esté bancarizada no puede acceder. Se viene, además, una reconfiguración en los pibes producto de la pandemia. Se la pasaron horas y horas frente a la pantalla. La cultura de la bici puede servir para sacar un poco a los pibes de las pantallas.

Las estaciones para bici también se redujeron…

Sí. Y eso fue un retroceso. La Ciudad debería revertirlo porque los fines de semana se puso un arancel para usarlas en los espacios de paseo.  

¿Hay alguna forma de incorporar a los adultos mayores a lo que usted llama cultura de la bici?

Depende de a qué consideremos personas mayores. Alguien de 50 años no tiene una restricción para moverse en bicicleta. En edades más avanzadas puede ser que sí, pero se puede estimular que sea de manera recreativa. Muchas de esas personas están jubiladas, entonces es una comparación compleja. No hay miles de personas de 80 años yendo a trabajar todos los días al microcentro. Claramente hay un núcleo en el que se puede seguir ampliando el uso de modo recreativo.

¿Es una tendencia en el mundo el mayor uso de la bici o de la caminata para trasladarse?

Hay una mirada que se va imponiendo, que es la denominada “ciudad de los 15 minutos”. Implica un diseño urbano para que todos los habitantes cuenten con todos los servicios, desde educación hasta supermercado y lugar de trabajo, a 15 minutos y trasladándose por sus propios medios. Creo que la pandemia también reconfiguró la forma de vivir la Ciudad. Fue positivo que las personas comenzaran a trasladarse más en bici o caminando. Y lo impuso en alguna medida el Covid. Sería bueno que eso haya venido para quedarse.

¿Buenos Aires podría ser una “ciudad de los 15 minutos”?   

Somos una ciudad muy centralizada. Hay que hacer un rediseño que debería desembocar en una cCiudad más equitativa. En Recoleta hay una prestación de servicios casi absoluta. Está todo. Si vas a la Comuna 8 va a ser más complejo. Todo es más fácil en el norte que en sur de la Ciudad.  

Además de la bici, ¿los porteños empezaron a caminar más durante la pandemia?

Lo que vimos en el observatorio es que bajó, por ejemplo, la polución. Las bicis tuvieron un tope de ventas en el 2020. Hubo falta de stock. Y caminar también volvió a ser una opción. Una de las cosas que cambió la pandemia fue el orden de prioridades. Antes un porteño tenía como primera opción ir en auto. Si esto se complica por algún motivo, entonces la segunda posibilidad era el transporte público, y recién después venía la caminata o la bicicleta. Ahora es al revés.