Variante Delta: el virólogo Humberto Debat explica cuánto crece la protección con dos dosis de vacuna

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

La inminente llegada de la variante Delta mantiene en vilo a la población y a los médicos. La posibilidad de que se revierta la tendencia a la baja de los contagios está a la vuelta de la esquina. Así lo advierte Humberto Debat, virólogo, investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) e integrante del Proyecto PAIS (Proyecto Argentino Interinstitucional de genómica de SARS-CoV2), una iniciativa pública de vigilancia activa sobre las variaciones que se registran de la Covid-19 y su diseminación en el territorio.

“En cualquier momento puede haber un aumento de casos que marque el inicio de un nuevo brote epidemiológico”, dice a Diario Z. Y advierte: “Esto no necesariamente podría tener que ver con la variante Delta, pero obviamente el ingreso de una nueva variante podría significar un problema mayor”.

Debat señala que las características de la versión del virus originada en India son las que generan mayor preocupación. La Delta no sólo implicó un cambio en los síntomas (sumó principalmente la congestión nasal), sino que es mucho más contagiosa (un 70% más que la variante del Reino Unido) y reduce drásticamente la efectividad de las vacunas para frenar la circulación viral. La buena noticia, dice el virólogo, es que las vacunas son efectivas para prevenir casos graves.

Debat no arriesga y asegura que es “muy díficil pronosticar” qué puede suceder con la aparición de nuevas variantes después de Delta, aunque aclara que este tipo de fenómenos son “excepcionales”. Y ofrece un dato alentador: “Con un buen nivel de inmunizaciones, se lograría disminuir mucho la letalidad de la enfermedad. Entonces, cuando se disminuye la letalidad, los virus eventualmente pueden reconvertirse en un problema endémico o estacional y, al menos, no paralizaría a todo el planeta”.

¿Qué están registrando en relación a la variante Delta?
Hay más de 80 detecciones de esta variante a nivel federal. Es importante destacar que, salvo dos, el resto tiene antecedentes de viaje, es decir son casos importados, o tienen nexo epidemiológico. Los dos casos que han sido informados esta semana en la Ciudad de Buenos Aires, son los únicos que tenemos sin nexo. Esa información está basada en el relevamiento que hace ANLIS Malbrán y también el Proyecto País de vigilancia permanente sobre los ingresos a la Argentina, pero también con rastreos aleatorios. Al momento, no hay evidencia de circulación comunitaria de la Delta.

¿Es inevitable que haya circulación comunitaria?
Es un escenario plausible, como ha sucedido en cientos de países, actualmente está presente en 134 países. Es decir, la expectativa sobre la prevención de su ingreso es baja porque cada ingreso de los viajantes, aumenta las posibilidad de su establecimiento.

¿En cuánto tiempo pronostica que podría haber circulación viral comunitaria?
Es difícil pronosticarlo, pero siguiendo la trayectoria de otras variantes que hemos estado rastreando durante este semestre (como la de Reino Unido, la Manaos, la de Río de Janeiro y la de California, entre otras), la línea cronológica fue muy parecida: primero casos importados, luego casos en la comunidad seguida por una expansión por diversos eventos y por último su establecimiento en la comunidad.

En ese caso, pensando en un escenario similar al de otros países, ¿puede la Argentina contener una nueva ola sin necesidad de ir hacia nuevas restricciones o va a ser necesario restringir nuevamente ciertas actividades?
Hay mucha incertidumbre y tensión sobre distintos aspectos, que tienen que ver con la evolución viral por la dinámica de variantes que impulsaron la segunda ola. La segunda cuestión tiene que ver con la campaña de inmunización, que está avanzando, pero que está influenciada por la llegada de vacunas y, sobre este punto, también por la toma de decisiones en relación a la campaña de inmunizaciones, que priorizan diversos grupos etarios. El tercer aspecto tiene que ver con la estacionalidad, estamos en la temporada fría, que favorece los contagios. Y por último, el comportamiento humano. Esto va más allá de las medidas que se tomen y tiene que ver con la aceptación de los cuidados, lo cual genera mucha incertidumbre a la hora de hacer una proyección. A nivel epidemiológico hoy estamos con casos a la baja, en el final de la segunda ola, pero estamos en alerta a cualquier indicador que marque un quiebre en esa tendencia y que implique la potencial llegada de una tercera ola.

¿Va a haber una tercera ola?
La incertidumbre no es si va a haber una tercera ola, sino cuándo. Esto puede ser por todas las condiciones que describimos y puede ser en cualquier momento. Es decir, en cualquier momento puede haber un aumento de casos que marque el inicio de un nuevo brote epidemiológico. Y no necesariamente podría tener que ver con la variante Delta, pero obviamente el ingreso de una nueva variante podría significar un problema mayor.

¿Qué se sabe hasta el momento de la variante Delta? ¿Cuáles son sus principales síntomas? ¿Es más contagiosa, es más letal o depende de otros factores como la circulación y la vacunación?
Se pasó de un cuadro de fiebre, tos, pérdida de olfato-gusto y dolor de cabeza a dolor de cabeza, dolor de garganta, rinitis y congestión nasal. Hoy, cualquier sintomatología respiratoria debe ser considerada Covid, hasta que se demuestre lo contrario, porque ha desplazado al resto de los virus respiratorios. No es casual que exista un alerta internacional sobre esta variante particular que es, hasta el momento, la versión del virus más contagiosa que se ha reportado.

¿Cuánto más contagiosa?

Los primeros cálculos oscilan en un 70% más contagiosa que la variante de Reino Unido que, a su vez, era un 60% más contagiosa que el virus de Wuhan. Esta característica tiene un gran impacto epidemiológico porque implica una multiplicación exponencial de los contagios. Esos porcentajes de transmisibilidad se traducen en 10 veces más casos que el virus que inició la pandemia. El segundo aspecto es que existe evidencia que se está consolidando donde se vio que aquellas personas infectadas con este virus tenían el doble de posibilidades de ser hospitalizadas y terminar en terapia intensiva. Es potencialmente más severa. El tercer aspecto, de evasión o escape inmune (NdelaR: la protección de las vacunas), donde se ha visto que esta variante está asociada a la disminución significativa de la eficacia principalmente para casos sintomáticos. La buena noticia es que todas las vacunas han mantenido altísimos niveles de efectividad para la protección de casos severos, hospitalización y muertes, inclusive con inmunización con una sola dosis. Los niveles de protección son del 60 y 70%, con una dosis, y al completar los esquemas se eleva al 90%. Estos son niveles excelentes, los desarrollos vacunales actuales mantienen su eficacia frente a esta variante.

Es decir, la vacuna previene muy eficazmente las internaciones y casos graves, pero no tanto los casos con síntomas entre la población.
Exacto. Esto ha llevado al rediseño de estrategias. Esta baja importante de la efectividad que hace que las personas se infecten implica que los desarrollos vacunales son mucho menos eficaces para disminuir la circulación viral, que es un objetivo muy importante de una campaña de vacunación. Hay un replanteo en base a estos nuevos resultados, que han detectado que las personas infectadas, vacunadas y las que no, poseen cargas virales similares. Esto ha llevado, por ejemplo en Estados Unidos, a recomendar el uso de barbijos o tapabocas para personas vacunadas. Con esto se hace cada vez más difícil llegar a la inmunidad de rebaño, cualquier baja en la efectividad de las vacunas implica que tengas que vacunar cada vez más gente para lograrlo.

¿Por qué la Delta es más agresiva que otras variantes?
Hay dos cambios genéticos muy importantes que se han detectado. Esto se ha visto en el período de incubación, donde el virus se replica en forma más rápida. Algunos resultados muestran que entre exposición viral y síntomas, el virus de la primera ola se manifestaba luego de seis días. Con esta variante, se redujo a cuatro días. Es decir que las personas empiezan a contagiar mucho antes, lo cual tiene mucho impacto epidemiológico. Y luego tenemos que las personas infectadas con esta variante, tienen mil veces más de carga viral.

¿Qué viene después de la Delta?
Hay cuatro variantes consideradas de preocupación por la OMS. Luego tenemos una media docena de variantes consideradas de “interés”, que tienen un poco menos potencial. Y la OMS ha generado una nueva categoría para monitoreo constante para la detección inicial. Se han detectado más de 1300 linajes del virus en todo el mundo, pero sólo cuatro representaron un verdadero impacto. La generación de un virus más contagioso es un evento excepcional. No podemos predecir lo que va a pasar, hay contextos a nivel geográfico, epidemiológico, que favorecen esa transmisión. Y también hay niveles de inmunización, por un alto nivel de contagios y de vacunación, que determinan el desarrollo de una variante que pueda sortear el escape inmune. Es muy difícil saber qué va a pasar en el futuro, por eso es importante la vigilancia para detectar en tiempo real nuevas versiones del virus. Cualquier diagnóstico que indique puede aparecer una variante más contagiosa, que sortee la protección de las vacunas, es especulativo.

¿Qué escenario se imagina para el verano y el año que viene? ¿Es el fin de la pandemia, como dijo el infectólogo Luis Cámera?
Hay pocas certezas, pero hay dos aspectos de los cuales hay un panorama alentador. El primero, es el nivel de inmunizaciones, se está avanzando mucho y para el verano vamos a tener un buen nivel de cobertura, tanto de primeras dosis como de esquemas completos. Es muy alentador porque genera un buen nivel de esperanza, esto podría disminuir mucho la letalidad de la enfermedad. Entonces, cuando se disminuye la letalidad, los virus eventualmente pueden reconvertirse en un problema endémico o estacional y, al menos, no paralizaría a nuestro planeta. La segunda cuestión es que el cambio de estación marca la llegada de un clima más propicio para el encuentro al aire libro, lo cual tiene un impacto en la circulación del virus. Sin embargo, no sabemos muy bien cuál será la conducta de la población, ni cómo será la evolución viral porque no sabemos cómo se comportará la variante Delta cuando ingrese al país. Hay varios reportes que indican que, al ingresar, la Delta desplaza a todas las demás variantes del virus, como sucedió en Europa y en EEUU. Tenemos que recordar que en este momento en la Argentina predomina la variante Gama, impulsora de la segunda ola, por la que hemos tenido más fallecimientos porque es más severa y transmisible. También tenemos la variante popularmente conocida como Andina, que fue una sorpresa, que todavía estamos estudiando porque desconocemos muchas cosas de ella. Por los resultados sabemos que es más transmisible, pero no sabemos qué cobertura dan las vacunas. En menor medida, tenemos a la variante del Reino Unido, de la cual se había vaticinado que sería la dominante en el país, algo que nunca sucedió. Es decir, no está escrito en mármol lo que sucederá con la variante Delta. Es muy difícil saber qué es lo que va a suceder.