Bajante del Paraná: puede afectar la provisión de agua en la Ciudad pero “AYSA tiene espalda”

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Es la peor catástrofe hídrica desde 1944. El río Paraná continúa descendiendo en su nivel y ya llegó a -30 centímetros por debajo del nivel del mar frente al puerto de la ciudad de Paraná, capital de Entre Ríos. Y la situación podría empeorar: el Instituto Nacional del Agua (INA) apuntó que prevalece una “tendencia descendente” que “continuará predominando en los próximos tres meses”.

El Instituto del Agua espera que el río llegue a un promedio de -0,72 centímetros de altura en agosto, y de -1,01 metros en septiembre. La bajante ya afecta el normal aprovisionamiento de agua en cinco provincias: Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Santa Fe y Buenos Aires. De continuar esta tendencia, podría afectar también al servicio que se presta en la Ciudad de Buenos Aires, cuya principal fuente de agua es el Río de la Plata.

Así lo aseguró a Diario Z el viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky, quien remarcó que si bien “hoy no hay riesgo” para la Ciudad, “todo indica que si las bajantes siguen pronunciadas, puede haber algún problema con la captación” de agua.

“La bajante no es un fenómeno lineal. No se puede precisar cómo va a estar el río y cuál va a ser el nivel en donde están las tomas. Lo que sí podemos saber es que en función de cómo se está desarrollando la bajante, puede haber problemas. Podría haber dificultades en la provisión”, señaló Federovisky.

Aysa tiene reservas suficiente

Lejos de alarmar a la población, Federovisky advirtió que AYSA “tiene espaldas” para sobrellevar una situación de posible escasez. “Hay reservorios de agua suficientes para aguantar. No es que no captan agua un día y se quedan sin agua para distribuir. En el caso de una situación de verdadera emergencia, hay con qué responder”, indicó.

En ese sentido, desde el INA pidieron mantener “especialmente la captación de agua fluvial para consumo urbano”, evitando otros usos. Y desde el organismo adelantaron que se esperan impactos no sólo en “las tomas de agua para consumo, sino también para refrigeración de centrales de generación eléctrica y de procesos industriales”. La bajante actual ya superó las marcas de 1971 (0,50 metros), las de 2020 y 1970 (0 metros), y hay que remontarse a 1944 para registrar una situación peor que la actual.

Qué pasa con la calidad del agua

La bajante del Paraná afectó principalmente el normal abastecimiento de agua en las provincias del litoral, sobre todo porque muchas de las tomas distribuidas a lo largo del río quedaron al descubierto. Integrante del Departamento de Hidráulica de la Universidad de Buenos Aires (UBA), la ingeniera María Eva Koutsovitis dijo a Diario Z que, como consecuencia de esa situación, se están “generando problemas con la calidad del agua que se potabiliza para consumo”.

“Uno de los problemas está vinculado con la presencia de bacterias y el otro, que todavía no está debatido, es que la bajante del río y las descargas de afluentes están comprometiendo la calidad del agua”, indicó Koutsovitis.

Koutsovitis advierte que en la Ciudad hay “preocupación respecto al análisis de calidad del agua en la planta San Martín (la planta que abastece a la población), sobre todo porque es previsible que esta bajante tenga persistencia durante los próximos meses”.  La ingeniera reveló además un panorama sombrío sobre el futuro del río Paraná: “Para poder recuperar los niveles normales, lo que se necesitan son precipitaciones superiores a las esperadas para esta época del año y estas precipitaciones, primero, deben restituir la humedad de los suelos, para luego restituir los niveles normales del Paraná”.