Pandemia: por qué es importante vacunar a niños y adolescentes

Por Natalia Concina. Télam

La vacunación contra el coronavirus en niños y adolescentes, una estrategia que comenzó a aplicarse en diversos países, no sólo beneficia a quienes la reciben sino que contribuye a lograr una protección colectiva. En la Argentina, el Ministerio de Salud informó que la vacuna Pfizer se destinará a la población entre 12 y 17 años sin comorbilidades.

“Desde los primeros días de la pandemia, los padres se han aliviado con el hecho de que el SARS-CoV-2 tiene muchas menos probabilidades de causar enfermedades graves en los niños que en los adultos“, indicó a Télam la médica Lourdes Arruvito, del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (Inbirs), que depende de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet.

Sin embargo, algunos niños se enferman gravemente y pueden tener manifestaciones prolongadas de Covid-19 “con una constelación de síntomas a veces debilitantes que pueden persistir durante meses incluso después de un episodio leve de la enfermedad”, añadió.

Arruvito fue una de las autoras de un estudio argentino publicado recientemente en “EBioMedicine” -una revista del grupo de The Lancet-, en el que lograron identificar características de un tipo de glóbulo blanco que explicarían por qué algunos niños tienen síntomas severos y otros muy leves o casi inexistentes al cursar la enfermedad por coronavirus.

“Es importante decir que, en algunos países, aún se sabe poco sobre cómo la Covid-19 afecta a los niños. Algunos recuentos oficiales de hospitalizaciones y muertes en África, por ejemplo, no desglosan los casos por edad. Como resultado, los pediatras no saben qué muertes ocurrieron en niños y jóvenes, y cómo los número de coronavirus podrían verse afectados por afecciones como la desnutrición, la tuberculosis o la infección por VIH”, señaló.

Para la especialista “tampoco está claro qué podría suceder con los niños coinfectados con el SARS-CoV-2 y otros virus comunes, como el virus sincicial respiratorio”.

“Los cierres estrictos han mantenido este problema más controlado, pero a medida que se alivian las medidas de distanciamiento social, ya hay indicios de que están aumentando las infecciones por otros virus respiratorios“, explicó Arruvito en diálogo con Télam.

En este contexto, remarcó que “los niños se infectan y algunos, aunque sean pocos, pueden requerir hospitalización y morir. También pueden contribuir con la diseminación del virus y experimentar secuelas o efectos a largo plazo post Covid-19 durante meses”.

“Por eso, vacunar a los niños para prevenir estos resultados sobre la morbimortalidad es una de las razones más importantes que impulsan los estudios de vacunas en los niños y niñas y las autorizaciones que ya hemos tenido en adolescentes en vacunas como Moderna o Pfizer”, sostuvo.

En la Argentina se calcula que los menores de 18 años representan el 20% de la población.

“Vacunar a los niños es otra de las razones fundamentales para lograr un nivel de inmunidad en toda la población suficiente para ralentizar la aparición de variantes peligrosas y poner fin a la pandemia”, enfatizó Arruvito.

Pfizer y Moderna, la aplicadas en adolescentes


Al día de hoy, las vacunas estadounidenses de Pfizer y Moderna han logrado una autorización para uso de emergencia a partir de los 12 años en los entes reguladores de Estados Unidos (FDA) y Europa (EMA), respectivamente; y las vacunas chinas de Sinovac y Sinopharm a partir de los 3 años sólo en el país asiático y Emiratos Árabes.

Argentina comenzó a inicios de agosto a inmunizar a adolescentes con comorbilidades con la vacuna de Moderna y hasta ayer ya habían recibido su primera dosis unas 346.100 personas entre 12 y 17 años.

A partir del acuerdo entre el Gobierno nacional y el laboratorio Pfizer anunciado el martes pasado para la adquisición de 20 millones de vacunas, el Ministerio de Salud informó que estas dosis estarán destinadas a “adolescentes de entre 12 y 17 años, en forma universal”.