Consumo problematico alcohol

Adicciones: cuál es la sustancia por la que más se consulta en los servicios de salud

Por Franco Spinetta. Especial para Diario Z

Ni la marihuana, ni la cocaína, ni siquiera los psicofármacos. El principal problema de adicciones en la Ciudad de Buenos Aires se encuentra en todos los supermercados, en la mayoría de los kioscos y en todos los bares y restaurantes. El alcohol encabeza por lejos las consultas en la línea de atención gratuita del Gobierno de la Ciudad y también los registros que lleva adelante el área de Toxicología del Hospital Fernández.

La problemática del alcohol, y de adicciones en general, se agudizó con la pandemia. Así lo revelan los números. Un relevamiento de la Dirección General de Políticas Sociales en Adicciones muestra que durante los primeros meses de la cuarentena, las consultas recibidas en el 108 (opción 3) se duplicaron, siguiendo el mismo patrón que en los meses “normales”: primero el alcohol, segundo la cocaína, tercero la marihuana.

“Lo más significativo es que en el inicio de la pandemia, aumentaron las consultas a casi el doble en comparación al año anterior. En el aislamiento, las consultas por estas problemáticas crecieron mucho”, dice a Diario Z Jésica Suárez, responsable de esa dirección.

Una línea de consulta, gratuita y anónima

Mientras los equipos de gobierno trabajan en la actualización de los números generales, la línea 108 sirve como un termómetro para ir tomando contacto con la problemática de forma permanente. Esta línea funciona las 24 horas, los 365 días, es gratuita y anónima, atendida por especialistas en adicciones que brindan información, apoyo o tratamiento en el consumo problemático de sustancias psicoactivas.

Luego del pico por el aislamiento, las consultas retomaron un ritmo normal, en promedio 275 llamadas por mes. “La principal sustancia de prevalencia de consumo es el alcohol. Antes y durante la pandemia. Principalmente, la población afectada es adulta”, detalla Suárez. En la demanda que llega a través de la línea telefónica, un 35% consulta por consumo de alcohol, le sigue la cocaína con un 17%. Después, las benzodiazepinas y la pasta base, con 15% cada una, y recién aparece la marihuana en el quinto lugar, con el 13%”,

También los psicofármacos

“Definitivamente el alcohol sigue siendo la sustancia de mayor consumo”, dice a Diario Z el jefe de Toxicología del Hospital Fernández, Carlos Damin. En sus registros, hay una pequeña diferencia con los números relevados por la Ciudad, algo que reviste de lógica teniendo en cuenta que muchos consumos (como por ejemplo, la marihuana) rara vez llegan a internaciones.

“La demanda en los hospitales es, en primer lugar, por alcohol, seguido por los psicofármacos. En tercer lugar aparece la cocaína y recién en cuarto lugar las sustancias sintéticas”, detalla Damin.

La pandemia, sin embargo, tuvo un impacto diferente en la atención hospitalaria de las adicciones. Los servicios se vaciaron literalmente de jóvenes que solían llegar con picos extremos de intoxicación. Damin explica que, así y todo, la cuarentena reforzó hábitos nocivos en los hogares, como el incremento del consumo de alcohol y de psicofármacos, cuyas consecuencias aún no son mensurables.

La importancia de la prevención

El desafío que plantea un abordaje integral del alcohol es la principal preocupación de quienes trabajan en este campo. “Está socialmente aceptado, es una sustancia legal y tampoco hay un estigma para quien lo consume o, mejor dicho, el estigma llega cuando la situación se complejiza: la persona pierde el trabajo, tiene una accidente de tránsito o genera situaciones disruptivas en la familia”, explica Suárez.

“Sigo convencido de que la mejor manera de abordar esto es con prevención. Tal vez suena un poco trillado, pero creo en la promoción de hábitos saludables y en hacer que los adolescentes y niños aprendan en sus casas el valor del cuidado de la salud”, explica Damin.

Suárez coincide en que no se puede ir por el lado del prohibicionismo: “La lógica del cuidado es fundamental, que todos entendamos, en especial los jóvenes, que hay que incorporar prácticas de cuidado para hacer reducción de daños”.

Para los adultos, Damin propone “pequeñas actividades físicas, comer un poco mejor, evitar el sobrepeso, comer más temprano y evitar la ingesta de alcohol durante la noche porque empeora la calidad del sueño y hace que la gente recurra a medicamentos para dormir”.

En jóvenes, “los consumos excesivos episódicos de alcohol, que provocan una intoxicación severa, tampoco están problematizados”, reconoce Suárez. “Trabajamos mucho ahí en lo que es reducción de daños, como por ejemplo, tomar agua durante toda la noche y el cuidado de riesgos asociados: la transmisión de enfermedades por vía sexual, los accidentes”.

Damin asegura que el alcohol “sigue siendo un problema muy grave para la sociedad”, muchas veces invisibilizado por la aceptación social, que genera enormes costos para el sistema de salud por todas consecuencias colaterales que genera: la emergentología en accidentes, largos tratamientos de recuperación e internaciones costosas.

Además de promover el “cuidado activo de la salud en la casa”, Damin propone hacer “campañas desde el Estado para todos los niveles etarios, en la escuela, en la calle, para los adolescentes y adultos alcohol cero al volante y prohibir la publicidad de alcohol y de medicamentos”.