Subte: la mayoría de los porteños camina 20 minutos para llegar a una estación

Por Franco Spinetta. Especial Diario Z

En los últimos años, el subte de Buenos Aires fue noticia por la presencia de asbesto, por accidentes sufridos por los trabajadores y por conflictos gremiales entre los Metrodelegados y la empresa concesionaria, Metrovías.

Lejos, muy lejos y literalmente bajo tierra, quedó la pretensión de extender la red, sumar estaciones y reposicionar a este sistema de transporte como eje central de la movilidad de Buenos Aires, una promesa de campaña tanto de Mauricio Macri como de Horacio Rodríguez Larreta.

Un análisis territorial realizado por el equipo de Eugenio Casielles, legislador de Consenso Federal, revela este déficit crucial. Con el objetivo de indicar la cercanía de las estaciones de subte de Ciudad, elaboraron un mapa con dos colores: en rojo se observan todas las manzanas de la Ciudad desde donde es necesario caminar 20 minutos o más para alcanzar la estación de subte más cercana; en azul, las zonas privilegiadas.

“Es claro que la movilidad no es prioridad para el gobierno. Desde el año 2007, con la primera jefatura de gobierno de Mauricio Macri, dicen que van a extender la red, pero en 14 años sumaron únicamente 11 kilómetros”, señala el legislador a Diario Z.

El mapa deja al descubierto la desigualdad lacerante de la Ciudad. En Villa Lugano, por ejemplo, ninguno de sus habitantes tiene una boca de subte a menos de 20 minutos. En Mataderos, este “beneficio” sólo alcanza a dos manzanas. La mancha azul, en cambio, se extiende profusamente desde el centro hacia el norte.

Para Casielles resulta evidente el “abandono” de las políticas de expansión de la red. El legislador pone como referencia la ley 670, votada en 2001, que proyectaba la incorporación de las líneas F, G, H e I.

“Sólo se completó la H, que había sido comenzada por Aníbal Ibarra”, apunta Casielles. Y agrega: “Cuando me dicen que no podemos comparar con ciudades de Europa, por lo que vale el boleto, yo les digo que no pido otra cosa que lo que prometió el gobierno en campaña, tanto Macri como Larreta. No cumplieron nada. Claramente la prioridad no es el subte”.

¿Qué hubiese pasado si los sucesivos gobiernos hubieran priorizado el cumplimiento de esa ley? La Ciudad de Buenos Aires tendría tres líneas más de subte y 245 kilómetros de extensión de vías, barrios más interconectados y la consecuente descongestión del tráfico de superficie, hoy atestado por automóviles, colectivos, taxis, UBER, motos y bicicletas.

En contraste, la actual red de subterráneos cuenta con apenas 57,4 kilómetros, 90 estaciones y transporta la misma cantidad de pasajeros que hace 27 años.

Buenos Aires se había caracterizado por ser una ciudad pionera en materia de subterráneos. Es conocida la historia de que fue la primera urbe latinoamericana en construir su propia línea, la A, inaugurada en 1913, anticipándose incluso a ciudades como Madrid. Sólo a modo de comparación para ilustrar el ostracismo: más de 100 años después, la red madrileña tiene 294 kilómetros, la mexicana 226 kilómetros y la chilena, en Santiago, 103 kilómetros.

“En la Ciudad, por cómo está distribuida la población y por la enorme cantidad de gente que entra todos los días, el subte es una herramienta muy importante porque la mayoría va para el centro, entonces ayuda a descongestionar la superficie. Por eso es necesario que haya una boca de subte a 20 minutos caminando, para todos los habitantes”, explica Casielles.

Por último, el legislador de Consenso Federal pide rediscutir la concesión en manos de Metrovías: “Esta empresa se mantiene al frente a pesar de tener una gestión calamitosa. El estado del subte es una vergüenza, es una gran mentira de este gobierno, a pesar de que intenten maquillarlo”.