Audiencia pública por el barrio de IRSA en Costanera Sur: todos los oradores rechazaron el proyecto

Por Lisa Cargnelutti. Télam

Tras una semana de audiencia pública por el futuro de la ex Ciudad Deportiva de Boca, los 286 oradores que participaron en esa instancia rechazaron el convenio urbanístico entre el grupo IRSA y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El proyecto se propone habilitar en el predio de 71 hectáreas la construcción de un barrio de lujo con edificios de hasta 45.

El dato se desprende de un relevamiento realizado por la campaña “Costanera Verde Pública”, que reúne a organizaciones ambientales y políticas como el Observatorio del Derecho a la Ciudad, la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la Universidad de Buenos Aires, La Defensoría de Laburantes y la CTA-Autónoma, entre otros.

La audiencia pública tendrá al menos nueve jornadas más, ya que en total se inscribieron 2.593 personas y organizaciones, y si bien no es vinculante, puede influir en el debate legislativo, ya que el convenio entre IRSA y la administración de Horacio Rodríguez Larreta obtuvo media sanción, pero espera una segunda y definitiva aprobación.

Esta semana, los principales argumentos que los vecinos y referentes expusieron para rechazar el emprendimiento inmobiliario fueron su “impacto ambiental negativo” y su contribución a “profundizar la crisis habitacional” en la ciudad.

El convenio urbanístico


De acuerdo al proyecto de IRSA, el barrio “Costa Urbana” tendrá unas 6.000 viviendas, además de comercios y hoteles, y ocupará 24 hectáreas del predio ubicado a orillas del Río de la Plata y lindero con la Reserva Ecológica Costanera Sur.

A lo largo de las cinco jornadas de audiencia de esta semana, los argumentos ambientales se refirieron sobre todo a las funciones ecológicas de los humedales, ya que en ese ecosistema se encuentran tanto la ex Ciudad Deportiva como la Reserva Ecológica.

“Los humedales, en su estado natural, cumplen funciones de vital importancia para el medio ambiente y la salud, y que son imposibles o costosas de reemplazar”, dijo Graciela Falivene, investigadora y docente de la Universidad de Concepción del Uruguay.

Felivene, quien intervino en la audiencia el miércoles pasado, mencionó algunas de las funciones de los humedales, como “proteger la calidad del agua, por filtrar metales pesados y otros contaminantes”, ser “fuente de alimento, refugio y hábitat esencial para peces, aves migratorias y especies en peligro de extinción” y “proporcionar un medio natural de control de inundación”.

Otra oradora, María Eva Koutsovitis, coordinadora de la Cátedra de Ingeniería Comunitaria de la UBA, apuntó que los humedales “permiten el ingreso de los vientos y las brisas desde la costa para mitigar el efecto de isla de calor urbana”.

Además, ambas especialistas advirtieron que el barrio de IRSA afectará a la Reserva Ecológica, un humedal protegido por normas internacionales, ya que es uno de los sitios de la Convención Ramsar, un tratado intergubernamental establecido por la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) para preservar estos ecosistemas.

Según datos del Gobierno porteño, la reserva Costanera Sur “reúne la mayor cantidad de biodiversidad dentro de la Ciudad de Buenos Aires y se extiende a lo largo de 350 hectáreas”.

Tanto la ex Ciudad Deportiva como la Reserva Ecológica son tierras ganadas al río mediante un relleno que se realizó a lo largo de varios años, principalmente durante la última dictadura, con escombros de la ciudad provenientes de la construcción de autopistas. Sobre esos escombros abandonados, prosperó la naturaleza de la Cuenca del Plata.

El otro eje fue el déficit habitacional que atraviesa la ciudad, donde, según coinciden varios relevamientos, el 40 por ciento de la población es inquilina, unas 300.000 personas viven en villas miseria y al menos otras 7.000 están en situación de calle.