Marcha en contra del traslado de la escuela primaria y el jardín Indira Gandhi

Por Franco Spinetta. Diario Z

La comunidad de la Escuela 10 del Distrito Escolar 11, Indira Gandhi, se moviliza para denunciar el “cierre encubierto” del establecimiento educativo, que funciona en ese lugar hace 50 años. Según explicaron sus autoridades a Diario Z, el gobierno porteño pretende usar las dos hectáreas que hoy utiliza la escuela para destinarlas a instalar cervecerías y bares en el llamado Distrito Joven de Costanera Norte. A cambio, docentes y alumnos de la institución serían trasladados a la Villa 31 (Barrio Mugica).

La historia detrás de la mudanza de la Indira Gandhi está asociada al violento desalojo de la toma de La Containera, a fines de septiembre. El predio ubicado en un sector abandonado de la 31 había sido ocupado por un centenar de mujeres y sus familias. Muchas de ellas envían a sus hijos a esta escuela: el 80% de la matrícula corresponde a alumnos de la Villa 31. En una orden de allanamiento que recibió una de las madres, el Gobierno de la Ciudad denominó al predio en disputa como “Indira Gandhi”. La mamá compartió la foto de la orden y las alarmas en la comunidad educativa se dispararon.

La orden de allanamiento donde se menciona al terreno de la 31 como “Indira Gandhi”

La confirmación de la sospecha sobrevino con el argumento del Ejecutivo para justificar el desalojo: el predio sería utilizado para construir una escuela. Luego, las autoridades de la Indira Gandhi accedieron a un documento oficial que blanqueaba los planes del gobierno.

“Por eso nos movilizamos para que el Ministerio de Educación nos explique… nosotros no estábamos enterados de nada, nadie vino a hablar con nosotros”, dice a Diario Z Paola Rocha, presidenta de la cooperadora. “Y no nos consultan porque saben que no vamos a aceptar la mudanza… es lamentable que tengamos que estar dando esta lucha”, agrega, enfática.

Cuando se produjo el desalojo de La Containera, y apareció el nombre de la escuela, empezaron a atar cabos. Uno de los hilos sueltos era el proyecto del Ejecutivo aprobado por la Legislatura en 2018, el llamado Distrito Joven, que incluía a este predio en la zona afectada por beneficios fiscales para promover la instalación de bares, boliches, restaurantes y otros lugares de esparcimientos.

Ahora, la comunidad educativa confirma que detrás de ese movimiento está la intención de cerrar la escuela y mudarla.

“Otros directivos nos comentaron que desde el gobierno les dijeron que en febrero del 2022 la Indira Gandhi va a estar funcionando en la Villa 31. Ellos lo ven como algo positivo, como la llegada a la villa de la escuela, pero están equivocados”, enfatiza Rocha.

Y agrega: “Somos mamás y papás que caminamos en el barrio porque vivimos ahí y nos encontramos a muchos chicos y chicas sin escolarización, pero el gobierno no da respuestas. No es necesario trasladar la escuela, más bien falta construir otra escuela en la ex 31”.

La Indira Gandhi es un “oasis” del sistema educativo porteño. Con una matrícula de alrededor de 220 alumnos y alumnas, entre jardín y primaria, el establecimiento está distribuido en dos hectáreas con espacios verdes, campo deportivo y un taller de artes plásticas.

“Es muy importante para las familias de la 31, donde no hay prácticamente espacios públicos y donde muchos viven hacinados”, explica Rocha.

La escuela está ubicada entre Puerto Pibes y Parque Norte, detrás de Tierra Santa. “Acá se aprenden varias disciplinas deportivas: handball, jabalina, vóley, básquet, fútbol, hacemos campamentos, enseñamos sobre el buen uso de los espacios verdes”, continúa la presidenta de la cooperadora. “Con la pandemia, usamos todavía más el patio y fue una experiencia enriquecedora, aprendimos muchísimo de la naturaleza que nos rodea. Es algo único para una escuela de la Ciudad”, añade.

La comunidad del Indira está conformada por una intensa red de docentes, padres y madres, pero también ex alumnos que, como Rocha, se mantienen en contacto con la institución. El temor al desalojo siempre estuvo rondando como un rumor. No es para menos. Su ubicación es muy codiciada.

“No es la primera vez que quieren vaciar la escuela. Ya hubo otros intentos. Siempre está el rumor de que nos quieren correr”, señala Rocha.

Diario Z se contactó con el Ministerio de Educación porteño, pero no obtuvo respuesta.